Política

Se entregó el patovica sospechado de matar a un sindicalista de Atilra

Raúl Alejandro Cazón, el presunto autor del disparo que mató a un manifestante del gremio de los trabajadores lecheros el miércoles al mediodía durante una feroz batalla campal entre grupos antagónicos de ese sindicato, se entregó ayer a la jueza que investiga el caso. Quedó detenido.

Domingo 07 de Diciembre de 2008

Raúl Alejandro Cazón, el presunto autor del disparo que mató a un manifestante del gremio de los trabajadores lecheros el miércoles al mediodía durante una feroz batalla campal entre grupos antagónicos de ese sindicato, se entregó ayer a la jueza que investiga el caso. Quedó detenido.

El sospechoso escuchó la imputación que pesa sobre él (homicidio agravado por el uso de un arma de fuego), negó haber hecho disparos, entre ellos el que dio en el pecho de otro manifestante, y dijo que no declarará hasta que sus abogados conozcan la evidencia que supuestamente lo incrimina.

Quedó alojado en una celda de la alcaidía de la Jefatura de Policía, aislado de otros detenidos e incomunicado.

Cazón llegó a los Tribunales de la ciudad a las 11.30 junto a los abogados Carlos Varela y Adrián Martínez. Entró por el ingreso de la calle Balcarce y se dirigió directamente al Juzgado de Instrucción Nº 5. Allí lo esperaban la jueza María Luisa Pérez Vara y la fiscal María Eugenia Iribarren.

El aviso. Pérez Vara e Iribarren sabían que llegaría ya que durante la mañana los abogados Varela y Martínez se habían comunicado con la magistrada para anticiparles que Cazón se presentaría antes del mediodía.

Por su parte, el hasta ese momento prófugo también tenía una certeza: ya sabía que ni bien llegara al juzgado quedaría detenido. Se lo habían anticipado sus abogados. Ni bien cruzó la puerta del despacho de Pérez Vara el secretario del juzgado le leyó la imputación formal a la que tendrá que responder durante la instrucción de la causa y le preguntó si declararía.

Cazón pronunció entonces sus únicas palabras: dijo que no asesinó a Héctor Cornejo, el militante cordobés de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra) que murió el miércoles en San Luis e Iriondo, y anticipó que sólo aceptará ampliar su declaración cuando sus defensores puedan tener acceso al expediente de la causa.

Pesquisa. Por el momento eso no sucederá ya que Pérez Vara mantiene la causa bajo secreto de sumario y tiene en mente una serie de medidas con las que intentará avanzar en la investigación del asesinato atribuido a Cazón y de los otros gravísimos episodios ocurridos el martes frente a la sede de Atilra Rosario. Ese día el lugar se convirtió literalmente en un campo de batalla. Y no faltaron víctimas: hubo un muerto y 18 heridos.

Lo que siguió ayer a la presentación de Cazón en el juzgado de Pérez Vara fue casi un procedimiento de rutina, tanto para la jueza y la fiscal como para los abogados: Varela y Martínez pidieron formalmente que se les permitiera conocer las pruebas que comprometen a Cazón y recibieron como respuesta que eso ocurrirá ni bien Pérez Vara levante el secreto de sumario.

A la tarde, cuando este diario lo consultó sobre la situación de su cliente, Varela fue lacónico. "Cazón es inocente", dijo y explicó que no podía formular más comentarios porque ignora sobre qué evidencia se construye la imputación contra su cliente.

La decisión. Cazón había tomado la decisión de presentarse un par de días antes. Lo hizo ni bien supo que para los investigadores de la muerte de Cornejo era el principal sospechoso, aunque no el único. Otros tres sujetos de los que se sabe poco y nada, también prófugos, también están incluidos en la nómina de buscados.

Según comentó con algunos allegados en sus últimas horas como fugitivo, la idea de Cazón era ir al juzgado de Pérez Vara el próximo martes. Pero ayer a la mañana fueron sus abogados quienes lo convencieron de que debía hacerlo cuanto antes. Es que Varela y Martínez sabían que la policía estaba tras los pasos de su cliente y que su detención sería inconveniente para el prófugo.

En estos casos los abogados siempre prefieren la presentación espontánea. Y cuando representan a un prófugo suelen jugar una especie de carrera con la policía para llegar con sus defendidos al juzgado antes de que los uniformados lleguen a donde sea que éstos se oculten para esposarlos y conducirlos al tribunal en un patrullero.

Mientras se mantuvo prófugo Cazón se ocultó en la casa de un amigo, en algún lugar de la ciudad, y no se movió de allí hasta que ayer se reunió con Varela y Martínez para dirigirse a Balcarce al 1500, la entrada principal de los Tribunales.

Tanto al amigo que le dio hospedaje durante estos días como a Varela y Martínez les comentó que tenía miedo, pero al parecer su inquietud no sólo tenía que ver con su situación de principal sospechoso en la causa por la muerte de Cornejo.

"Que la policía lo buscaba él ya lo sabía, pero parece que también lo seguía otra gente que no tenía nada que ver con los uniformados", deslizó ayer en los alrededores de Tribunales alguien que tuvo contacto con él cuando técnicamente todavía era un prófugo. "¿Quiénes?", quiso saber este diario. La fuente no hizo más comentarios.

Quienes vieron llegar a Cazón a Tribunales lo describieron como un hombre muy corpulento. "Mide cerca de 1,90 y debe pesar unos 100 kilos", contó uno de los testigos de ese momento.

En su entorno, en tanto, confirmaron que solía trabajar como guardia de seguridad en boliches, una tarea en la que su porte físico suele ser muy valorado. Claro que en los últimos tiempos tenía otra actividad: trabajaba en una agencia de remises que al parecer no está registrada y por lo tanto es lo que la calle designa como "trucha".

En cambio, no hay evidencia seria que lo vincule a las barras bravas de Central ni de Newell’s. Pero sí que habría tenido una relación previa con dirigentes gremiales, no de Atilra sino de una estructura gremial más grande.

Fueron esos contactos los que, según se especula, lo pusieron en la escena de la feroz batalla del miércoles entre la seccional local del gremio lechero y un sector rival que responde a la conducción nacional del mismo sindicato.

Según las pruebas que ya habría reunido la jueza Pérez Vara, Cazón sería el sujeto que se ve en algunas fotos con una gorra blanca, un arma en la mano y disparando. Lo que se aprecia en esas imágenes, tomadas por la policía, es a un hombre parapetado detrás de otro manifestante que empuña el arma, no se sabe si una pistola o un revólver, y realiza varios disparos.

Al menos es lo que comentan con sigilo quienes vieron esas fotografías. Los investigadores creen que esa persona es Cazón y por eso el patovica que ahora trabaja de remisero trucho está desde ayer detenido e imputado de homicidio agravado.

Tyson

Raúl Cazón vive en pareja y tiene cuatro hijos. Por su gran porte, entre sus allegados le pusieron un apodo: Tyson. El hombre se granjeó cierta fama de ser un "patovica eficaz". Desde el miércoles aparecieron voces que lo asociaron con la barra brava de Newell’s, aunque por ahora no hay nada que lo pruebe. En los próximos días se verá.

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