Política

"Scioli es sólo la cara que eligió Cristina para seguir en el poder", aseguró Massa

El candidato a presidente de UNA y líder del Frente Renovador sostuvo que es el único exponente que puede vencer a Daniel Scioli y aseguró que va a dar batalla hasta el final.   

Domingo 27 de Septiembre de 2015

Sergio Massa luce revitalizado. "La última vez que nos vimos, le dije a usted que no me deje afuera de la pelea por la Presidencia. Y tuve razón, voy a dar batalla hasta el final", le dice Sergio Massa a LaCapital tras el saludo de rigor.

El candidato presidencial de UNA sostiene que es el único que le puede ganar a Daniel Scioli, y le tira un mandoble a Mauricio Macri: "Yo nunca diría «si gano soy presidente y si pierdo me voy a Italia»". Tampoco ahorra críticas hacia Daniel Scioli, el postulante del Frente para la Victoria a la hora de analizar las razones macro por las que se bajó del debate. "Scioli no es el jefe de su espacio, es simplemente la cara que eligió Cristina para seguir en el poder", apunta.

Massa admite haber mantenido contactos con Miguel Lifschitz, y deja flotando una promesa: "El 11 de diciembre le vamos a devolver a Santa Fe, sin tener que ir a la Corte, lo que Cristina les robó a los santafesinos".

—Se habla mucho de un potencial acercamiento suyo a Macri en las encuestas. ¿Lo está notando en la calle?

—Siento que en la calle la gente valora mucho nuestra propuesta y nuestro equipo, que aquellos que están preocupados por la economía tienen confianza al ver a Roberto Lavagna y sienten tranquilidad. Aquellos que están preocupados por el diálogo y el respeto a la gobernabilidad lo ven a José Manuel de la Sota y tienen tranquilidad. Y aquellos que tienen la convicción de que la Argentina tiene que enfrentar severamente la inseguridad y el narcotráfico saben de mi compromiso personal con ese tema. La gente en la calle nos lo dice, lo reconoce y lo empiezan a reflejar las encuestas, fundamentalmente cuando miden escenarios de primera y de segunda vuelta.

—Usted sostiene que es el único que le puede ganar a Scioli en ballottage. ¿Qué plus cree tener respecto de Macri?

—La pasión por la Argentina. En cada tema que encaramos demostramos la pasión, firmeza, determinación por hacer un país mejor. Y por otro lado, mi compromiso por la gente. Yo nunca diría "si gano soy presidente y si pierdo me voy a Italia". Yo, gane o pierda, voy a estar el 11 de diciembre trabajando para que la Argentina tenga el 82 por ciento móvil para los jubilados, para eliminar el impuesto a las Ganancias de los asalariados, para bajar las retenciones al trigo, maíz y girasol, para que tengamos un 30 por ciento de reducción en la presión impositiva. Si soy gobierno lo voy a hacer y si no soy gobierno voy a pelear para lograrlo.

—¿La decisión de Scioli de no debatir es porque se siente ganador o porque no tiene qué decir?

—Es una falta de respeto a la gente que Scioli no participe del debate. Y no participa porque Cristina no lo deja. Es una orden que viene de arriba. Lo que más preocupa es si el 11 de diciembre seguirá habiendo órdenes desde afuera de la Casa Rosada si Scioli es presidente. ¿El poder va a estar en Casa Rosada o en El Calafate?

—Responda usted que es el entrevistado...

—Scioli no es el jefe de su espacio, es sólo la cara que eligió Cristina para seguir en el poder. Votar a Scioli es votar a Zannini, La Cámpora, Milagro Sala.

—¿No cree que gane quién gane habrá un corrimiento hacia el centro de la agenda nacional?

—No, Scioli es la continuidad del kirchnerismo. La soberbia demostrada hacia el resto de las fuerzas opositoras hace que la premisa sobre la ausencia de diálogo arranque antes de las elecciones.

—¿Mantuvo reuniones con Macri?

—No. Tuvimos una reunión pública por el tema Tucumán y Macri lo llamó a De la Sota para pedirle una reunión. Básicamente porque le quería comunicar que él no estaba para nada de acuerdo con la denuncia de Elisa Carrió y Patricia Bullrich. Y que no sólo no lo compartía sino que, además, creía en nuestra buena fe. José me contó, le dije que me parecía bárbaro que lo atendiera y escuchara. En todo caso es un problema interno de Macri con Carrió y Bullrich, que lo debe resolver él.

—¿Hubiera resuelto de otra manera el caso Niembro si le pasaba a usted?

—Hubiese echado al ministro que lo contrató.

—¿Quién es?

—No lo sé, todavía no puedo saber quién es. Y en segundo lugar hubiese bajado a Niembro el primer día. La corrupción, sea PRO o sea K, es corrupción. Y la Argentina necesita cambiar esa matriz. Por eso proponemos un paquete de medidas: imprescriptibilidad de los delitos de corrupción, para que el corrupto pueda ser juzgado hasta el día que se muera. También la expropiación de dominio para que el Estado se pueda apropiar de los bienes del corrupto. Como la llama Felipe Solá: "La ley devolvé la plata". Que no sólo vaya preso, sino que además devuelva la guita que se robó. Y el otro gran cambio es el juicio de residencia, para que el patrimonio del que se sienta en la función pública sea investigado al principio.

—Lo acusan a usted de haber pactado con el kirchnerismo, y que el kirchnerismo trabaja para levantarlo e impedir el traslado de votos a Macri...

—Le diría a los kirchneristas que no me levanten mucho porque los que tengan que ir presos van a ir presos. Nosotros hacemos propuestas, no tiramos carpetazos como se están tirando el kirchnerismo y el PRO.

—¿En qué lugar, con qué porcentaje confía en llegar al 25 de octubre?

—Si logro que cada argentino escuche el programa de gobierno voy a estar en la segunda vuelta, y si estoy ahí voy a dar vuelta la página de la historia, y le voy a ganar al kirchnerismo.

—¿Además de Lavagna qué otros nombres ya tiene "in péctore" para su eventual gabinete?

—Lavagna, gracias a Dios, se ha tomado el trabajo de preparar a casi dos mil dirigentes de todo el país, para capacitarlos. Y para que sepan qué teléfono levantar. Nuestro equipo económico es el único preparado en combate: Pignanelli, Redrado, Marco Lavagna, Arroyo. Vamos a aplicar nueve mil millones de dólares para el control de los chicos desde los 25 días a 3 años, para tener la capacidad de atacar la pobreza en el nacimiento de nuestros hijos.

—¿Ha tenido contacto con Lifschitz?

—¿Con Miguel? Sí, claro, bastante contacto. Ahora se fue de viaje a Chile, pero Miguel sabe que el 11 de diciembre le vamos a devolver a Santa Fe, sin tener que ir a la Corte, lo que Cristina les robó a los santafesinos.

—Macri propone una agencia contra el narcotráfico que, en los primeros 100 días, pacifique los barrios más caldeados de Rosario.

—Yo planteo un programa integral, que incluye una agencia antilavado, que mire el dinero del narcotráfico. Una agencia que tendrá sede en Rosario. Hemos planeado juzgados y fiscalías, scanner en el puerto. Y al Ejército acompañando a las fuerzas de seguridad en el blindaje de las fronteras, pero además en la ocupación de los asentamientos donde instalaron sus bases los narcotraficantes. Y hemos planteado la ley de derribo. Si soy presidente le voy a declarar la guerra al narcotráfico.

—Dejar a Reutemann afuera del Senado debe tener para usted el dulce sabor de la venganza.

—No, más que dejar afuera a Reutemann quisiera que entre Romagnoli, un senador que represente a los cerealeros, a las pymes. Alguien que se ocupe. Le pregunto al revés: ¿qué le significó a Santa Fe tener a Reutemann en el Senado nacional? Reutemann, junto a Scioli y Macri, son los candidatos del silencio.

—Pero fue aliado suyo hasta hace poco...

—Le valoré el apoyo en 2013, le tengo un cariño personal enorme, pero la Argentina necesita propuestas y equipos, no silencios.

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