Política

Schmid pegó elportazo y partió al triunvirato de la CGT

El sindicalista mantenía diferencias con sus pares y no se sentía cómodo con el rumbo adoptado frente al gobierno de Mauricio Macri.

Lunes 01 de Octubre de 2018

El líder de la Confederación Argentina de Trabajadores de Transporte (CATT), Juan Carlos Schmid, abandonó la conducción de la CGT, según confirmó ayer Héctor Daer, uno de los triunviros de la central gremial.

La renuncia de Schmid se produjo de manera imprevista y dejó a la CGT sin triunvirato, dado que en la conducción quedarán solo Daer y Carlos Acuña.

Daer confirmó la renuncia de Schmid al señalar que la misma es "de público conocimiento", pero aclaró que "las razones (del alejamiento) las tiene que comunicar él". Aunque fuentes cercanas a líder de la CATT evitaron confirmar o negar el paso al costado del dirigente sindical.

Aunque no salían a la superficie pública, hace tiempo que Schmid exhibía matices en la CGT y no se sentía cómodo con el rumbo de la central obrera, que a su entender expresaba posiciones demasiado indulgentes hacia el gobierno nacional.

La decisión venía madurando hace semanas, pero recién tomó estado público ayer, luego de la huelga general del martes pasado que, para buena parte del arco sindical, llegó tarde teniendo en cuenta las consecuencias de la crisis cambiaria en el mundo del trabajo.

Schmid ya había amenazado en el pasado con pegar el portazo por sus diferencias con sus compañeros de ruta en el triunvirato, pero por distintas circunstancias se mantuvo en el cargo.

Ahora, el referente de los gremios del transporte podría volver a replegarse en el moyanismo, espacio que está tejiendo un polo de articulación sindical junto a la Corriente Federal de Trabajadores, que encabeza el bancario Sergio Palazzo, y las dos CTA.

También el portuario tiene aceitados vínculos con los movimientos sociales, en especial con el emergente líder de la CTEP, Juan Grabois, hoy congraciado con el kirchnerismo, a quien fue a apoyar a la comisaría donde el dirigente social estuvo detenido.

Fue justamente Schmid quien promovió que los movimientos sociales se sentaran en la mesa de la CGT con vistas a integrarlos paulatinamente en las decisiones, proyecto que no prosperó por la resistencia de los popes de los sindicatos tradicionales, temerosos de un posible copamiento de los espacios de poder en la central.

En los albores del gobierno de Mauricio Macri, Schmid había sido ungido integrante del triunvirato como representante del ala moyanista de la CGT. Pero, a los pocos meses, tomó distancia por diferencias políticas.

La nueva coyuntura política, con un Hugo Moyano otra vez ofreciendo una versión de oposición tenaz tras su fugaz apoyo a Macri en la campaña de 2015, podría volver a ubicar al camionero y al portuario en la misma vereda sindical.

Pero el diálogo nunca se había cortado totalmente: días atrás Schmid y Moyano tuvieron un encuentro en el que recompusieron el vínculo.

La fuga creciente de sindicatos de peso de la CGT deja a la conducción en una situación delicada: se desconoce si Daer y Acuña citarán en el corto plazo al comité central confederal para normalizar la entidad y convocar a un proceso de elección de autoridades.

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