Política

Ruido peronista en la transición

Claves. Juegos de poder internos en el PJ santafesino antes de que Perotti defina el gabinete. El progresismo y Cambiemos, también en ebullición.

Jueves 26 de Septiembre de 2019

A 74 días de la asunción de Omar Perotti como gobernador de Santa Fe, la transición provocó la primera fisura en el peronismo.

Armando Pipi Traferri decidió no participar más del equipo de transición que conformó el senador nacional, en la creencia de que ya no es necesario que se vean las caras con los funcionarios socialistas. "Ya logramos que se reúnan los dos generales (Miguel Lifschitz y Perotti), para qué insistir con los soldados", se le escuchó decir al dirigente sanlorencino.

Traferri no es sólo Traferri. Pipi es el jefe de al menos 11 senadores provinciales y el armador del Nuevo Espacio Santafesino, donde reporta políticamente la vicegobernadora Alejandra Rodenas. El legislador aduce que le molestó el trato de la comisión peronista hacia el gobierno en las negociaciones por la transición, y que no es momento de hacer política para sacar tajada.

A la vez, para el legislador, Perotti debería convocar a todos los sectores para decirles qué caminos hay que tomar y llamar a gente que, incluso, no reporte al PJ. "El Estado actual no es el de hace 12 años", se le escuchó decir.

Golpear y, luego, negociar

En verdad, como político de mil batallas, Traferri sabe que la mejor táctica para negociar mejor es dejar marcadas las diferencias de antemano. No hay mejor negociación que esa. "El gabinete no puede ser un botín de guerra, ahí tienen que estar los mejores" dice.

El gobernador electo no dará a conocer su gabinete hasta la primera semana de noviembre, pero la etapa más importante es la que comienza ahora. Y ese es el mensaje que manda Traferri: hay que reconocer a los que trabajaron en la campaña para que Perotti sea gobernador. En ese sentido, espera un reconocimiento para el espacio.

El encuentro del jueves pasado entre el gobernador Lifschitz y Perotti habilitó una nueva etapa en la relación entre ambos. Habrá que ver si, de ahora en más, vuelve a reunirse la comisión de la transición con los funcionarios socialistas. Para Traferri, estos encuentros carecen de sentido, porque lo importante es que dialoguen Lifschitz y Perotti.

En el marco de la tensión por la decisión de no participar más del equipo de transición, el senador sanlorencino elogió a Lifschitz por haber dado todas las respuestas a los departamentos y consideró poco menos que una herejía el hecho de que los dirigentes peronistas le pidan respuestas por carta a la Casa Gris.

Con todos

Seguramente, al regreso de Perotti de Viena, habrá comunicaciones con Traferri. El rafaelino necesita de los senadores peronistas para no quedar a merced del krichnerismo, que también tendrá sus peticiones para integrar al gabinete. Es más, será la primera vez desde 1983 que un gobernador peronista no tendrá mayoría en las dos Cámaras. Los senadores importarán más que nunca.

A la par que los peronistas metieron ruido en la semana que transcurre, en Rosario la transición también tiene sus bemoles. Frente al clima de tensión que parece existir entre Pablo Javkin y el socialismo, el lunes la concejala Verónica Irízar salió a hacer pública la posición partidaria. "Javkin es el nuevo líder del Frente Progresista, el socialismo lo reconoce como tal y el partido está a su disposición", manifestó la ex candidata a intendenta.

En el vector progresista han comenzado las reuniones de futuros funcionarios de Javkin (quien se reunió el martes con Amalia Granata), aunque el intendente electo dice que no habrá pública la grilla hasta octubre. Que está al caer. El reconocimiento al nuevo liderazgo interno de Javkin que hizo Irizar busca desactivar los rumores sobre rupturas. Se verá en el transcurso de las semanas cómo continúa esta relación.

Por lo pronto, en las últimas horas Lifschitz logró sumar a Antonio Bonfatti a la causa Lavagna. Por primera vez, el ex gobernador manifestó en un tuit (algo es algo) su apoyo a la candidatura de Lavagna. El socialismo necesita dejar de estrujarse en su interna y convertirse nuevamente en un bloque sólido a la hora de hacer política. No es lo mismo estar en el gobierno, que permitirse divisiones y florituras, que dividirse en la oposición.

Macrismo en ebullición

En el macrismo también hay ruidos. Después de mil amagues (habrá que esperar para saber si no será una finta mas) un grupo de dirigentes dice estar decidido a dar batalla al titular del PRO Santa Fe, Federico Angelini.

La concejala Renata Ghilotti declaró en un programa televisivo que las causas de la mala performance de Juntos por el Cambio en Santa Fe tuvo que ver "con un contexto nacional que no acompañó, pero también situaciones internas. Muchos no nos sentimos representados por la jefatura de Angelini".

Por lo pronto, Angelini es el candidato a diputado nacional del macrismo y ha resistido desde hace bastante tiempo los aprontes de la interna. Se sabrá en las próximas horas si hay cambios en el bloque de diputados provinciales de Cambiemos, o todo sigue igual pese a los tambores de guerra.

Luego de las elecciones de octubre la política santafesina comenzará a tirar nuevamente los dados. Los que fueron oficialismo serán oposición y los que eran oposición en la provincia pero oficialismo en la Nación se quedarán sin los beneficios del poder de la Casa Rosada. Siempre y cuando se confirme la victoria de Alberto Fernández.

La política, siempre, es una cita a Presente, la canción de Vox Dei: "Lo que hoy empecé, no será eterno".

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