Política

Rossi: "El acompañamiento refleja la madurez política"

Salvo Mauricio Macri y algunos sectores minoritarios, amplios sectores de la dirigencia política comprendieron la trascendencia de la expropiación del 51 % de las acciones de YPF.

Jueves 26 de Abril de 2012

El proyecto de recuperación de la soberanía en materia de hidrocarburos se encamina a tener un  enorme consenso legislativo. De acuerdo a lo que anticiparon los diversos espacios políticos con representación parlamentaria más de las 2/3 partes de los legisladores nacionales votarán a favor de la iniciativa de la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner anunciada el pasado 16 de abril. El acompañamiento que tendrá la expropiación del 51 % de las acciones de YPF por parte de los
distintos partidos refleja la madurez que existe en amplios sectores de la dirigencia política para separar las decisiones de fondo con otras que pueden entrar en la lógica de la disputa política de coyuntura. Salvo Mauricio Macri y algunos sectores minoritarios, todos comprendieron la trascendencia del paso que estamos dando.

Son profundos los motivos que llevaron a la presidenta a tomar esta fuerte decisión. Es de necios insistir en caminos que no llevaron a buen término. Si bien la performance demostrada por Repsol en el manejo de YPF pudo haber sido favorable para los propietarios de sus acciones, fue terriblemente negativa para el pueblo argentino. Mientras no dejaban de distribuirse utilidades, Repsol-YPF abandonaba sus proyectos de exploración y explotación de hidrocarburos condenando al país a la importación de combustible para sostener el crecimiento económico.

Como bien lo expresó la presidenta, el año 2011 fue la máxima expresión de la deficiente operatoria de Repsol, generando un inédito cuadro de saldo comercial negativo en el sector de los combustibles a partir del récord de 9.397 millones de dólares de importaciones. Esta cifra es bastante cercana a
lo que el propio titular de Repsol Antonio Brufau definió como valor del 51 % de las acciones a expropiar por el Estado argentino: 10.000 millones de dólares. En otras palabras, según los dueños de Repsol el valor de sus acciones en YPF es prácticamente similar a lo que se vio obligada la Argentina a importar de combustibles sólo en el año 2011 debido a la falta de inversiones del gerenciador español de la compañía petrolera. La coincidencia es llamativa y alarmante.

La Argentina quiere sostener el ritmo de crecimiento experimentado desde el 2003 a la fecha. Nuestro país ha demostrado capacidad de desarrollarse a partir de un modelo económico que promovió la competitividad del sector externo, favoreció un notable crecimiento de la producción industrial e incentivó la pujanza de su mercado interno. No hay “viento de cola” que explique los logros económicos y las conquistas sociales obtenidas, con un desempleo inferior al 7 %. Sostener de aquí en más este proceso de crecimiento económico con generación de trabajo genuino requiere de decisiones fuertes en materia de soberanía energética para que el esfuerzo de todo el pueblo argentino no se diluya por la acción destemplada de sectores económicos que no tienen en cuenta los intereses nacionales.

El contexto de la crisis internacional agrega al cuadro descripto un elemento adicional. La Argentina  desea consolidar su crecimiento sobre la economía real, con más valor agregado a la producción
primaria y un mercado interno potente. Pero se ve condicionada por empresas trasnacionales – como Repsol - que buscan equilibrar con las ganancias generadas en los países emergentes las pérdidas
provocadas por la recesión económica que afecta a los países centrales. Los desafíos de la economía argentina no toleran objetivos divergentes entre YPF y los intereses nacionales. Es necesario poner en línea a YPF con los objetivos de la nación argentina y su modelo de desarrollo.

Cierto es que lo más conocido del proyecto enviado por la presidenta al Congreso es la declaración de utilidad pública y sujeto a expropiación del 51 % de las acciones de YPF que actualmente están en manos de Repsol y su posterior entre el Estado Nacional (51%) y los estados provinciales productores
de hidrocarburos (49%) que deberán actuar en forma coordinada a través de un pacto de sindicación. Pero no es de menor importancia que el proyecto avance sobre la declaración de interés público
nacional de la explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos. El precio de este insumo estratégico influye en la matriz de costos y de consumo de toda la economía. La declaración de interés público busca que el acceso a los hidrocarburos (en cantidad, calidad y precio) deje de estar condicionado por el accionar de intereses privados y de los movimientos internacionales en el mercado de hidrocarburos.

Es preciso destacar que lejos está nuestro país de ser refractario a las inversiones extranjeras, en particular las españolas. No hay ninguna intención de estigmatizar -con la decisión de expropiar las acciones de YPF en manos de Repsol- a los inversores provenientes de España. En nuestro país hay importantes compañías españolas en sectores claves: telecomunicaciones, finanzas, medios de
comunicación, informática, turismo, etc. Queremos que esas inversiones se consoliden y se multipliquen. Por eso, nuestra crítica apunta a Repsol como gerenciador de YPF y en nada afecta al resto de los inversores españoles que desempeñan y desempeñarán sus negocios normalmente dentro de nuestro país.

Tampoco hay en el proyecto ningún tipo de prejuicio al capital privado. Al contrario: la presidenta insistió en la necesidad de una gestión estatal muy profesionalizada de YPF y en la predisposición a conformar todo tipo de asociación estratégica con empresas públicas, privadas o mixtas, tanto nacionales como extranjeras, a los fines de gestionar el financiamiento necesario para cumplir con los objetivos del proyecto. Pero no nos caben dudas de que sólo un gerenciamiento estatal, que priorice los intereses nacionales por sobre el resto de las cuestiones, nos conducirá al logro de estas metas.

La historia de los pueblos no es lineal, todos lo sabemos. Existen idas y vueltas, avances y retrocesos, conquistas y pérdidas. El paso que estamos dando se inscribe en la lógica de las mejores tradiciones
nacionales y populares de la Argentina. La recuperación del control estatal sobre YPF constituirá, sin lugar a dudas, un capítulo clave en la extensa “película” de la historia de la soberanía nacional.

(*) Presidente del bloque de diputados del Frente para la Victoria

 

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