Política

Rosario revalidó sus credenciales como capital nacional del paro

La medida de fuerza se sintió fuerte en la ciudad. Hubo distintas marchas, piquetes y una olla popular multitudinaria. Críticas al gobierno

Jueves 30 de Mayo de 2019

La sexta huelga nacional contra la política económica de Mauricio Macri fue contundente, una vez más, en Rosario. Más de 20 mil personas se movilizaron en diferentes actividades: marchas en el centro de Rosario, piquetes sobre los accesos y una gran olla popular organizada en el cruce de Circunvalación y Perón. Sin transporte ni clases, con oficinas públicas cerradas, y bancos y estaciones de servicio sin atención, la foto del paro estuvo garantizada. Pero, aunque menos visibles, también pararon fábricas, en la mayoría de los sectores industriales, y puertos de la región.

"Rosario volvió a ser la capital del paro", señaló Gustavo Terés, secretario general de Amsafé Rosario y de la CTA-Autónoma regional, mientras caminaba al frente de una de las manifestaciones que se realizó en el macrocentro de la ciudad. A su lado, Antonio Ratner, líder de los municipales, reforzó: "La medida tuvo un acatamiento total".

Como en los 90, las huelgas activas son una característica diferencial en la ciudad. Y todos los dirigente sindicales rosarinos lo resaltan con orgullo localista.

El día en que se cumplieron 50 años del cordobazo, en el mes aniversario el primer rosariazo, el recuerdo de aquellas jornadas potenció esa épica. "Es un día histórico para nuestra clase", gritó Paulo Juncos, secretario general de la CTA de los Trabajadores, en el palco de unos de los actos realizados ayer, en la plaza 25 de Mayo.

Desde la nutrida columna de mercantiles que serpenteó por el centro de Rosario, Eduardo Aseguinolaza, el secretario de Finanzas de la Asociación Empleados de Comercio (AEC), analizó que la contundencia local de la medida "muestra también que Rosario es una de las ciudades más castigadas por el modelo económico".

Con un desempleo de dos dígitos, salarios y jubilaciones en baja, fábricas que cierran todos los días, lluvia de tarifazos y pobreza creciente, el escenario alimenta la protesta. Ya la huelga del 30 de abril pasado, a la que no habían adherido los gremios del transporte ni la CGT, tuvo un impacto muy importante. La novedad de ayer fue, precisamente, la participación de la central obrera nacional.

"Creemos que la convocatoria cegetista es algo tardía pero en tren de ver el lado positivo, hay que destacar que lo importante es que el movimiento obrero supo construir en la calle, en estos años, una oposición a esta política económica", subrayó Edgardo Arrieta, secretario general del sindicato de Dragado y Balizamiento de Rosario.

El dirigente opinó que la seguidilla de resultados electorales en las provincias indican que "este gobierno está de salida" pero instó "a seguir luchando en la calle para cambiar este modelo".

Cerca suyo, el secretario general del Sindicato de Recolectores de Rosario, Marcelo Andrada, apuró a la central obrera con la urgencia de convocar a un paro de 36 horas. "Y si no hay respuesta, será de 48", dijo mientras se dirigía a Presidente Perón y Circunvalación, donde se montó una olla popular a la que asistieron cinco mil personas.

Octubre

A cuatro años de la campaña electoral de 2015, el único cambio que se valora en el seno de las organizaciones sindicales es el de gobierno. "Lo que debe cambiar es el presidente", señaló Analía Ratner, secretaria general de La Bancaria de Rosario. Octubre es el horizonte. En el acto de la plaza 25 de Mayo, todos los discursos condujeron a ese objetivo. Martín Lucero, líder de Sadop (docentes particulares), llamó a los trabajadores a "votar en defensa propia". Oscar Daniele, referente de la Asociación del Personal Legislativo (Apel), alertó que "ya todos saben a quién no votar", mientras que Walter Palombi, secretario general del sindicato de trabajadores del Correo, llamó a "hacer tronar el escarmiento" en las urnas.

Sonia Alesso, secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), llamó a no dormirse. "Movilizar, militar, convencer", dijo, es la tarea del movimiento obrero hasta octubre, cuando "una derrota de Cambiemos en las urnas se convertirá en una luz de esperanza para toda América latina". Para Edgardo Carmona, titular del Sindicato de Prensa de Rosario, el futuro "anida en lo mejor que vivimos en el pasado".

A la cabeza de los mercantiles, garantizando el paro del sector por el macrocentro, estaba su secretario general, Luis Batistelli. Se quejó porque Macri "llegó al gobierno con mentiras" y opinó que "quienes traicionan su manato deberían ser despojados de sus cargos políticos".

Para Terés, de la CTA Autónoma, el capítulo electoral "es importante" pero "el pueblo no puede esperar". Por eso, convocó a redoblar la protesta social, retomando las bases de aquellos históricos "azos" de 1969: "Generosidad de los dirigentes sindicales para representar al pueblo, unidad de acción y movilización social".

Paro activo

La intensa actividad de la protesta de ayer, en sus diferentes manifestaciones, mostró esa identificación. Por calles desiertas, en medio de persianas bajas, las columnas de distintos sindicatos se desplazaron y se entrecruzaron por el macrocentro.

Los empleados de comercio, que temprano piquetearon Falabella y las cadenas de supermercados, conectaban con las marchas que avanzaban en distintas direcciones.

El Movimiento Sindical Rosario (MSR), que nuclea entre otros a Luz y Fuerza, bancarios, Sadop, Prensa, Judicial, CTA-T y Correo, marchó por calle Mendoza, desde Paraguay hacia el este, en busca de la plaza 25 de Mayo.

El espacio de la Multisectorial 21-F, que reúne a recolectores, municipales, camioneros de Hugo Moyano, CTA-A, movimiento sociales y al sindicato de aceiteros de Rosario, que ayer sorprendió con una masiva presencia, se movieron en dirección opuesta: desde la plaza Montenegro, por San Luis, hasta la Bolsa de Comercio.

Así, a la misma hora, en cada extremo de la peatonal, dos concentraciones gritaron la misma consigna, decirle "basta" al presidente Macri, y dejaron una promesa similar: unificar el acto en la próxima protesta. La imagen de la desconcentración, con los manifestantes de ambos sectores mezclándose y confraternizando por la calle Córdoba, parecía un reclamo en ese sentido.

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