Política

Rodríguz Saá: El kirchnerismo no está muerto ni rendido, aún dará que hablar”

Sobre aquellos días que sacudieron al país, Rodríguez Saá aún tiene la certeza de que fue víctima de una conspiración encabezada por Eduardo Duhalde, con el apoyo del grupo Clarín.

Domingo 28 de Septiembre de 2014

El senador peronista Adolfo Rodríguez Saá promueve una gran interna en la que compitan él junto a Sergio Massa y José Manuel de la Sota. Dice que del resultado de esa compulsa va a surgir una fórmula triunfadora para gobernar la Argentina. “El acuerdo está avanzado, pero debemos dialogar mucho, discutir programas y ganar confianza”, agrega el ex gobernador de San Luis.

   En una entrevista con LaCapital, luego de disertar en la Bolsa de Comercio en el Congreso de Economía que organizó la Fundación Libertad, Rodríguez Saá dijo que lo peor que le podría pasar a los líderes de la oposición es subestimar electoralmente al oficialismo. “El kirchnerismo no está muerto ni rendido”, alerta el ex presidente que declaró el default de la deuda argentina a finales del año 2001.

   Sobre aquellos días que sacudieron al país, Rodríguez Saá aún tiene la certeza de que fue víctima de una conspiración encabezada por Eduardo Duhalde, con el apoyo del grupo Clarín.

   —Hace un tiempo dijo que era proclive a armar una gran interna que lo incluya a usted, De la Sota y Massa. ¿Aún sostiene esa idea?

   —Sostengo esa idea y milito por eso. Porque me parece que sería poder plantearle al pueblo argentino una sólida alternativa electoral desde una visión del peronismo, con una amplia base de aliados. El resultado de las Paso podría dar una fórmula ganadora. Podemos juntar los equipos para gobernar la Argentina en los próximos años.

   —¿Qué le han dicho De la Sota y Massa sobre su idea de ir a una interna con ellos?

   —En principio estamos todos de acuerdo. Falta concretarlo, pero todavía hay tiempo para consolidar este espacio de acá a las Paso de agosto del año que viene. Primero debemos dialogar mucho, ganar confianza, discutir ideas y programas.

   —¿Qué es lo que lo llevó a ser nuevamente candidato después de la experiencia en 2003?

   —Yo quiero hacer una contribución a este espacio, gane o pierda en la interna. Creo que puedo aportar a fortalecer un espacio que tiene que ser muy amplio. Esa es la misión que estoy cumpliendo.

   —¿Imagina un escenario parecido al del 2003, donde hubo dispersión de candidatos y ninguno llegó al 25 por ciento?

   —Hoy hay un escenario donde hay cuatro fuerzas que tienen oportunidades parejas: el candidato que surja del kirchnerismo, el que surja de nuestro espacio, Macri por el PRO y el candidato que surja del Frente Amplio Unen. Esas cuatro fuerzas dividen hoy el electorado en cuatro partes parecidas, y dos de ellas van a ir a segunda vuelta.

   —¿Quiénes cree que van a ir al ballottage?

   —Nosotros contra Macri o con el kirchnerismo, si es que logra consolidar una candidatura.

   —¿Solamente una candidatura, o modificar algunas variables de la economía?

   —El kirchnerismo tiene una fortaleza propia.

   —¿Qué porcentaje de votos le asigna hoy al kirchnerismo?

   —Debe tener un 20 o un 25 por ciento. Tiene un aparato desplegado en todo el territorio nacional muy importante. También tiene un sistema prebendario y asistencialista importante, y tiene cautivo a muchos gobernadores e intendentes que le rinden en votos. El kirchnerismo va a dar que hablar todavía, no está muerto ni rendido. Por eso yo llamo la atención a los líderes y a los dirigentes porque la elección no está ganada.

   —¿Qué cosas modificaría y que cosas mantendría de lo hecho por el kirchnerismo en estos años?

   —Yo tengo otra mirada de la Argentina. La mirada que el kirchnerismo tiene del campo es exactamente opuesta a la mía. Yo creo que el campo no es un enemigo del país, son emprendedores que invierten en el país. Lo mismo digo de la industria.

   —Cuando hago esa pregunta a la mayoría de los dirigentes opositores contestan que mantendrían, por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo...

   —Porque son todos demagogos.

   —¿Entonces usted modificaría esa política social?

   —No, la mantendría, pero no tengo por qué decirlo, porque si yo genero trabajo y empleo en donde se pueda ascender económica y socialmente, todos van a elegir trabajar. Pero en una sociedad donde no hay trabajo y el que hay no está bien remunerado, la gente elige el camino fácil de estos planes. Por eso le decía de tener la otra mirada. Es muy difícil explicar qué es lo que yo iría sustituyendo, creo que hay que hacerlo con un enorme gradualismo.

   —Si es que pierde, ¿cómo cree que va a dejar el kirchnerismo las cuentas del Estado?

   —Pésimas. El endeudamiento externo e interno va a ser impresionante.

   —Pero el gobierno sostiene que ha llevado a cabo una política de desendeudamiento...

   —En el 2001, la Argentina debía 155 mil millones de dólares. Hoy, en los fundamentos de la ley de pago soberano, la presidenta dice que los gobiernos de Kirchner y Cristina han pagado de esa deuda 190 mil millones de dólares. Ahí tiene una diferencia de casi 40 mil y ahora debemos 220 mil millones. ¿Dónde está el desendeudamiento? Hemos pagado a lo tonto y sin ningún beneficio.

   —Entre otras cosas, usted, en su breve presidencia, es recordado por haber declarado el default. ¿Cómo analiza la negociación que lleva el gobierno con los fondos buitre?

   —Pésima, porque ¿por qué elegimos la jurisdicción de Nueva York, al juez Griesa? Así que ahora no nos quejemos de ese fallo. A Kirchner y a Lavagna ¿lo apretaron para aceptar eso? No, lo pusieron voluntariamente, entonces hay que bancársela. No somos víctimas de los buitres, somos víctimas de los errores que hemos cometido.

   —¿Usted propone entonces acatar el fallo de Griesa?

   —Por lo menos no habría que enfrentar al juez.

   —¿Cómo encararía usted la negociación?

   —Es muy difícil, porque está todo embarullado. Pero no estoy de acuerdo en nada de lo que hizo el gobierno con este tema.

   —¿Qué recuerdos tiene de esa semana en que ejerció la Presidencia en 2001?

   —La semana más difícil de la Argentina. Cuando yo asumí estábamos en la anarquía y cuando dejé estábamos encarrilado institucionalmente. Basta ver las imágenes de la época.

   —Una de las imágenes que también quedó registrada fue la puerta del Congreso incendiada antes de su renuncia...

   —Sí, las incendiaron Camaño y Duhalde. Y la diputada (Victoria) Donda, en el diario LaCapital, en un reportaje que le hicieron el 30 de noviembre de 2007, dice claramente que quemaron las cortinas del Congreso de la Nación en combinación con el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño.

   —¿Quién fue el que más conspiró contra su gobierno?

   —Duhalde y el diario Clarín, que debía 3.800 millones de dólares y se vio beneficiado cuando pesificaron la deuda.

   —Los gobernadores peronistas que le hicieron el vacío, ¿también fueron apretados por Clarín?

   —Eso hay que preguntárselos a ellos.

   —¿Usted nunca les preguntó a algunos de ellos?

   —Sí, hablé con De la Sota hace poco. Pero eso es el pasado, ya está en el pasado. Nosotros tenemos que mirar la Argentina con generosidad y amplitud, y con la capacidad del perdón.

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