Política

Roberto Starke: "Scioli está posicionado y puede imponerse en primera vuelta"

Uno de los más prestigiosos consultores políticos de América latina, considera que Daniel Scioli está muy cerca de ganar en primera vuelta, aunque “no está haciendo una buena campaña”.

Domingo 04 de Octubre de 2015

Roberto Starke, uno de los más prestigiosos consultores políticos de América latina, considera que Daniel Scioli está muy cerca de ganar en primera vuelta, aunque “no está haciendo una buena campaña”.

   En una entrevista con La Capital, Starke considera que “las posiciones se mantienen” entre Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, pero que el candidato de Cambiemos “está haciendo una campaña muy pobre, muy poco dinámica”. En ese contexto, apunta que Massa sigue siendo “fuertemente competitivo y no ha perdido votos”.

   —¿El escenario político permanece como una foto congelada o se han producido alteraciones desde las primarias?

   —Se mantienen más o menos igual, hubo algunas variaciones. El episodio Niembro lo afectó a Macri en alguna instancia, probablemente un par de puntos, y eso lo alejó de Scioli. Pero en general varían muy poco. Scioli está en 40, Macri en 30 y Massa en 20. Esto varía según las encuestas, algunas dicen que Massa está en 25 y otras en 17. Lo que quiero decir es que las posiciones se mantienen.

   —Llama la atención que habiendo un antikirchnerismo tan marcado, no haya una proyección fuerte hacia el voto útil direccionado al que salió segundo, el caso de Macri...

   —Es que el llamado voto anti-K está alineado básicamente con Macri y una parte con Massa. Y el voto pro K ya está alineado con Scioli. Puede haber franjas volátiles que cambien, pero no creo que sean muchas. El tema central es que el escenario de polarización que se esperaba entre Macri y Scioli no se dio. Y no se dio porque Massa está haciendo una muy buena campaña y, hay que decirlo, se mantiene muy fuerte como tercero, pisándoles los talones a los otros dos candidatos. Y eso incidió en las encuestas.

   —¿La variante podría aparecer durante los últimos diez días?

   —Probablemente pase algo por el estilo. Se esperaba que ocurriese después de las Paso, pero no pasó. No sucedió el escenario de la polarización. En las dos últimas semanas suele suceder que los candidatos con mayores posibilidades piquen en punta, pero quiero verlo a eso. Estamos en un escenario sumamente original e, insisto, Massa sigue teniendo un posicionamiento claro y sigue siendo fuertemente competitivo. Esto no quiere decir que Massa vaya a ganar las elecciones, es competitivo. Los otros dos candidatos no están pudiendo captar el voto de Massa. Hoy la situación está congelada.

   —¿Scioli está muy cerca de ganar en primera vuelta?

   —Scioli está bastante bien posicionado y puede ganar en primera vuelta porque los diez puntos que lo separan de Macri pueden mantenerse el 25 de octubre. Lo que me parece muy difícil es que llegue al 45%, que le permitiría triunfar sin hacer cálculos respecto del segundo.

   —Sorprende que Macri no haya crecido nada...

   —Macri está haciendo una campaña pobre, muy poco dinámica. Scioli tampoco está haciendo una buena campaña, aunque es cierto que está condicionado por ser el candidato del oficialismo. Ser el candidato del oficialismo siempre significa tener una mochila pesada. Pero creo que Scioli está cerca de imponerse por diez puntos y ganar en primera vuelta. Esto depende de cómo evolucione todo en las próximas semanas.

   —¿Y qué debería hacer Macri para revertir esta situación?

   —La crisis de Niembro se manejó muy mal desde el PRO. A la campaña de Macri le faltan fuerza y definiciones, concretar algunos temas importantes. Esto no quiere decir que tiene que salir a pelear con los rivales ni a convertirse en un candidato conflictivo. La gente que lo sigue tiene miedo de esas cosas, pero hace falta que esté más definido, más perfilado, que se sepa bien adónde quiere ir y cuál es el futuro y la esperanza que les está ofreciendo a sus votantes. En ese sentido Macri falla en el mensaje.

   —Parece haber llegado a su fin esa campaña de los globitos, de Facebook, del timbreo puerta a puerta. Es como que le falta hacer política...

   —Claro, exactamente. La campaña del timbre y de tomar mate con los vecinos tuvo un aspecto positivo porque le dio un sesgo original, pero me parece que llegó a su fin. También el tema de las redes sociales; puede acompañar pero ahora lo que se necesita es un liderazgo firme. Sin liderazgo no hay política, y sin política no se ganan elecciones.

   —¿Está a tiempo de cambiar y remontar la cuesta?

   —Creo que sí. Incluso los candidatos pueden reaccionar y capitalizar las condiciones que tienen. Pero hay que tener voluntad para hacer esto, y yo lo veo a Macri un poco pinchado en términos generales. Es cierto que el tema Niembro lo golpeó, pero si no define mejor su perfil de liderazgo su situación va a hacer muy poco óptima y va a perder las elecciones.

   —Es curioso que Scioli no haya pagado costos con las inundaciones o con el escándalo en Tucumán. ¿La sociedad le permite cosas al peronismo que al resto de la oposición no?

   —Lo que ocurre es que la oposición hizo del discurso ético y de la nueva política una cuestión central de campaña, y eso con los últimos acontecimientos afectó más firmemente a Macri. Scioli, cuidado, también está sufriendo la falta de definiciones y de un perfil más claro. Podría haber llegado al 45% si hubiese tenido definiciones más categóricas. A Scioli le toca bailar con la más fea, que es cargar con ser el candidato oficialista, y cuando se es eso se carga con la historia inmediata del gobierno, que nunca es fácil. En este sentido, me parece que Scioli también paga costos.

   —¿No le sobra un candidato a la oposición, aunque hasta hace poco se repetía como un mantra que a Macri le convenía que Massa siga con chances para evitar fuga de votos a Scioli?

   —Macri y Scioli, quienes son los que disputan la posibilidad de un ballottage en noviembre, están muy condicionados por sus discursos y campañas, y esto los limita en la posibilidad de proyectarse hacia adelante como candidatos más definidos, eso es una definición clara de lo que está pasando.

   —Gane quien gane, ¿el escenario ideológico y de agenda será diferente o a Scioli no le quedará otra que mantener los postulados del kirchnerismo?

   —Si Scioli gana las elecciones él le va a dar una impronta y un estilo personal. En la Argentina, los presidentes son personas que tienen mucho poder y, si saben usarlo, suelen convertirse en líderes claros, con personalidad. El tema central es hasta dónde quiere hacer eso Scioli, esa es la incógnita. La próxima etapa será en términos económicos y políticos muy difícil, no sólo para Macri sino también para Scioli, quien, si gana, tendrá que armar una coalición de gobierno que le permita tomar decisiones. De lo contrario su vida política será limitada.

   —¿Y qué rol imagina para Cristina? Hay quienes dicen que Scioli será rehén de ella y otros sostienen que el peronismo mira al que está no al que se fue...

   —Ni una cosa ni la otra. Cristina es una mujer con mucha personalidad, demostró que le gusta la política, que le gusta el poder. No lo va a abandonar tan fácilmente. Por otro lado, Scioli tendrá que enfrentar esa situación. Yo creo que Cristina no se va a retirar para irse al sur y gozar del paisaje desde el balcón de su casa; su vocación política está muy acentuada y esto a Scioli puede perjudicarlo. No caben dos en la escena presidencial argentina, cabe uno solo. No hago apuestas adelantadas sobre esta cinchada.

   —Los candidatos no generan demasiada empatía.

   —Claro, la empatía que generan es muy escasa, muy pobre. El único que puede llegar a hacer algo diferente es Massa, que va tercero. Pero en general, Massa empezó a tener definiciones hace muy poco tiempo. Los candidatos, a lo largo del año, no mostraron un estilo desafiante, y la gente frente a eso tomó distancia.

   —¿El debate puede modificar tendencias o, como piensa Scioli, no define demasiadas cosas?

   —Hay dos respuestas. La formal dice que el debate ayuda, profundiza la democracia. Yo lo miro desde el análisis frío de la consultoría política: los debates incorporan poco. A la gente le gusta ver a los candidatos peleándose entre ellos, lanzándose chicanas mutuas, pero eso no modifica el voto de los que ya eligieron a quién votar. Evidentemente Scioli no está en la mejor posición para debatir, es un candidato muy vulnerable a la hora del debate. Y él lo sabe. Y por eso decidió no ir.

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