Política

Ricardo Forster dice que "la Constitución no es un texto eterno"

Filósofo de la facultad de Córdoba, investigador en ciencias sociales de la UBA, Ricardo Forster se hizo visible como miembro relevante de intelectuales simpatizantes del kirchnerismo.  

Domingo 02 de Septiembre de 2012

Filósofo de la facultad de Córdoba, investigador en ciencias sociales de la UBA, Ricardo Forster se hizo visible como miembro relevante de Carta Abierta. La asamblea de intelectuales simpatizantes con el kirchnerismo que se constituyó en 2008 para bancar al gobierno, justo cuando la pueblada encabezada por “el campo” estuvo a un tris de voltearlo. La crisis política por la 125 pasó, pero Carta Abierta perdura.

   En medio de su agenda porteña, política, académica y periodística muy cargada, Forster concedió una exclusiva a La Capital y habló de la Carta 12, de Carta Abierta. De reciente publicación, donde los intelectuales afines al gobierno hablan de reforma constitucional, y sutilmente, de reelección. “La Constitución Nacional no es un texto escrito para la eternidad”, definió Forster.

   —¿La Carta 12 hizo ruido político porque pide la reforma constitucional?

   —La carta recorre toda la coyuntura nacional y también la necesidad de abrir un debate sobre una posible reforma de la Constitución. Formamos parte de un agrupamiento recientemente constituido, el Movimiento por una Constitución Emancipadora. La Constitución nacional no es un texto escrito de una vez y hasta la eternidad. Tanto la de 1853 como la de 1949 y las reformas posteriores del 57 y del 94 expresaron momentos del país, visiones del mundo de cada época. En este año 2012 estamos sin duda transitando un nuevo paradigma —distinto al de la época menemista— de Estado, de sociedad, y de derechos. Por lo tanto, se trata de un debate a dar, aunque no es nuestra pretensión como Carta Abierta imponer nada. En todo caso será tarea de los constituyentes, siempre que un amplísimo consenso en el Congreso (dos tercios de ambas Cámaras) habilite esa posibilidad.

   —Hablar de reforma constitucional hoy en la Argentina significaría, más tarde o más temprano, considerar la cláusula por un tercer mandato de la presidenta Cristina Fernández. ¿No hay ingenuidades en este sentido?

   —Es interesante que se haga alusión a nuestra Carta Nº 12, que muchos discutan. Respecto de la reelección de Cristina, tuvimos distintas posiciones al interior de nuestra asamblea. Hubo quienes estuvieron a favor, quienes en contra y otros que plantearon que no era el momento. Entonces optamos por no incluir una definición explícita en ese tema. En Carta Abierta llevamos una experiencia de reunirnos consecutivamente durante ya más de cuatro años en un colectivo de unas 300 personas o más, que se junta cada 15 días. Muchos intervienen y entre todos vamos diseñando cada una de las cartas que emitimos.

   —¿Carta Abierta es la plataforma intelectual del kirchnerismo?

   —Yo escribí en un artículo, “La conspiración”, donde digo que no existe esa suerte de ajedrez cósmico donde pareciera que alguien, que no se sabe quién es, determina cómo se mueven las piezas. Carta Abierta no es un ajedrez cósmico, aunque tiene una clara identificación política con el proyecto nacional. De todos modos, vemos con alegría como algunos columnistas del diario más opositor al gobierno, como Eduardo van der Kooy, escriben que “somos pocos pero tenemos mucha influencia”. En Carta Abierta somos respetuosos, no descalificamos a nadie, no jugamos con los golpes bajos ni las diatribas. Ni tampoco se nos ocurriría caer en aberraciones como las que utilizó Marcos Aguinis cuando calificó de “juventudes hitlerianas” a militantes del kirchnerismo. Aguinis está prácticamente negando el nazismo.

   —¿La sola hipótesis de poner en discusión una reforma constitucional que eventualmente pueda incluir o no una cláusula reeleccionista no sería funcional al reagrupamiento de un polo anti re-re, o el retorno del frustrado Grupo A opositor?

   —No lo sabemos, podría ser. Eso se discutió en Carta Abierta y de algún modo se dejó afuera la mención explícita a la re-re justamente por esta y otras razones. De todos modos, no nos vamos a dejar chantajear por la oposición en el sentido de ni mencionar una eventual reforma constitucional porque a ellos no les guste. También hay que decir que en la oposición de derecha hay voces, digamos, serias, con las que se puede discutir, como el caso de Beatriz Sarlo. Ella plantea que no hay que negarse a una discusión reformista pero quiere garantizar que la re-re quede fuera de toda posibilidad de concreción. Nos parece una posición atendible, aunque podamos no coincidir.

   —En la última Carta Abierta, bajo el título “La diferencia”, en una frase se lee: “Los pueblos y los gobiernos de Suramérica asumen la responsabilidad de rediseñar las magnas normas para que coincidan con los procesos de transformación que suceden en varios países de la región viabilizando, en algunas de esas experiencias populares, la eventual continuidad democrática de liderazgos cuando estos aparecen como condición de esta inédita etapa regional”. ¿Quedó abierta una aprobación a la re-re de CFK?

   —Yo no tengo una posición formalista en términos constitucionales, y no creo en una definición de una vez y para siempre ocupe todo el registro de la historia. Hay momentos y momentos.

   —De todos modos, hablar de la re-re de CFK podría ser abstracto en tanto no sea la propia Cristina la que exprese su voluntad.

   —Por supuesto que acá falta saber qué dice Cristina. Pero de todos modos veo circulando un espíritu reformista. Para algunos no va más allá de la re-re, para mí la reforma de la Constitución sería en sí un proceso muy rico.

   —Carta Abierta, en muchos momentos, valoró del kirchnerismo su vocación por recuperar la política, la militancia. Si así viene ocurriendo desde hace ya casi una década, ¿por qué el kirchnerismo no podría crear su propia sucesión y necesitaría forzar una re-re para garantizar su continuidad?

   —¿Dónde está escrito que el kirchnerismo no tiene capacidad para crear su propia herencia y seguir gobernando? La verdad que las tesis opositoras son insostenibles. Por un lado dicen que este proceso está agotado (ya lo dijeron muchas veces), que la sociedad va para otro lado, que la Argentina vive un estado de emergencia y de zozobra. Ahora, si fue Cristina la gran responsable de esta “catástrofe”, ¿me pueden explicar por qué temen que Cristina vuelva a estar en un boleta en las elecciones de 2015? Es fácil, si CFK hubiera hecho todo mal, como dicen todo el tiempo, no la votaría nadie, y punto.

"Verdaderos republicanos"

Para Forster los autodenominados “verdaderos” republicanos (la oposición) “son los que hicieron el pacto de Olivos en el 94 para salvar a la UCR de la debacle, con el tercer senador”. El filósofo acepta que se viven tiempos de cierto dramatismo político y que las posiciones políticas se han radicalizado. Además, le llama la atención que un sector del llamado progresismo, “el FAP de (Hermes) Binner, Proyecto Sur” —puntualiza— “no crea que Argentina necesite una reforma constitucional”.

   —Binner ya avisó que si se viene la re-re se junta hasta con (Mauricio) Macri.

   —Binner expresa un progresismo conservador, y sus aliados reales están en el espacio conservador.

   De todos modos, Forster dice aceptar que cada cual tome la posición política “que mejor le parezca”, y que “lleve adelante la alianza contra natura que prefiera”. Dice que lo principal del destino kirchnerista se juega en las elecciones del 2013. “Si se hace una buena elección se garantiza un buen clima político para los dos años subsiguientes y se allana el camino de la sucesión, con o sin re-re de Cristina Fernández de Kirchner”.

 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS