Política

Reparación histórica: la UNR restituyó legajos de estudiantes y docentes víctimas del terrorismo de Estado

El acto, que se iba a hacer en marzo del año pasado pero se tuvo que suspender por la pandemia, es la culminación de un trabajo de investigación y archivo inédito en la facultad de humanidades.

Martes 23 de Marzo de 2021

Cada firma y cada papel, en una universidad, son huellas materiales que pueden echar luz en un futuro sobre distintos trayectos académicos; desde el vestigio más chico hasta las documentaciones más certeras. Hoy, más de cuarenta años después, la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), a través de un trabajo exhaustivo a cargo del programa de preservación de la institución, culminó una reparación histórica para familiares y amigos de estudiantes, graduados y docentes de esa casa de estudios. En un acto que tenía que celebrarse el 19 de marzo de 2020, se cerró un círculo que comenzó con una investigación en 2016, a 40 años del inicio de la dictadura militar; precisamente, en el patio de la facultad.

El mismo patio donde, hace algo menos de dos años, se encontraron otros vestigios de historia enterrados. Casualidad o causalidad, los mismos que intentaron callar voces y adoctrinar a través del terror también se encargaron de tratar de despojar de elementos históricos a la facultad: en 2019, se encontraron restos de botellas y cerámica, entre otros elementos, que corresponderían al período de finales del siglo XIX y principios del XX. Los trozos de cerámica estaban siglados (presentaban números y letras), algo que les indicó a los arqueólogos de la UNR que esas piezas formaban parte de un museo o colección; posiblemente, de la misma que fue destruida en la época de la dictadura.

Cristina Viano y Laura Luciani están al frente del Programa de Preservación documental “La Facultad de Humanidades y Artes: historia, memoria y política”, y tuvieron que buscar y examinar entre más de 30 bolsas de consorcio y cientos de cajas para poder llegar al acto en el que pudieron restituir documentación fundamental para familiares y amigos. Reparar, restituir y reencontrar fueron algunas de las premisas del trabajo.

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Familiares y amigos, durante el acto, revisando el contenido de las carpetas.

Familiares y amigos, durante el acto, revisando el contenido de las carpetas.

"Nosotras concluimos una etapa del proyecto pero, todavía, tenemos que seguir trabajando y buscando más huellas. Queremos seguir buscando y haciendo algo con el archivo de la facultad, poniendo a disposición todo lo que hemos digitalizado", dice Viano.

>>Leer más: Preservar para reconstruir y mantener viva la memoria

Aún con la distancia obligatoria entre los asistentes, la pandemia y los protocolos, que fueron desde el cambio de micrófonos entre un orador y otro, la imposibilidad de entregar los legajos en mano (cada uno de los familiares o amigos eran nombrados y se acercaban a una mesa a retirar la documentación encontrada) o la generosa cantidad de asistentes que hubo de manera virtual, a quienes les enviarán los archivos encontrados a sus domicilios (algunos de ellos, fuera de la ciudad), la emoción fue una constante por el solo hecho de reencontrarse con familiares y amigos representados en una parte de sus historias a través de los documentos entregados.

Emociones

Esos archivos son desde legajos enteros hasta simples firmas en fichas de exámenes. Aunque, para reconstruir la historia, un elemento como este ya es suficiente. A medida que cada uno de los familiares y amigos pasaban a buscar las carpetas que tenían, en su portada, el nombre del alumno o docente desaparecidos por el terrorismo de Estado, las reacciones se diversificaban: algunos lo hicieron entre lágrimas; otros, no pudiendo resistir la ansiedad por abrir las carpetas y ver qué había adentro.

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El acto se hizo en el patio de la Facultad de Humanidades de la UNR.

El acto se hizo en el patio de la Facultad de Humanidades de la UNR.

"Hay mucha emoción dando vueltas y mucha que no se expresó aquí. Recibimos muchas comunicaciones muy personales, más íntimas, de familiares. Todos y cada uno de ellos nos hicieron manifestaciones más privadas e íntimas del significado que esto tenía para ellos, en el sentido de que era una reparación necesaria. Y una reparación que hay que renovar", asegura Viano, tras el acto.

>>Leer más: Quiénes son los desaparecidos cuyos legajos fueron restituidos en la UNR

Antes y después del acto formal, las felicitaciones por el cierre de una de las etapas del proyecto no dejan de sucederse. Tanto Cristina como Laura y el equipo van a seguir reconstruyendo el pasado, además de "bregar para que la universidad genere una política de archivo sistemática, porque esta es nuestra memoria como institución y, además, porque estos archivos resguardan derechos".

Todo es grande y detallado a la vez. Cristina habla de una minuciosa reconstrucción, en referencia a las carpetas que tienen entre sus manos los familiares y amigos de las víctimas del terrorismo de Estado. En esa ambigüedad reparadora, Clarisa Vitantonio le dijo a La Capital el año pasado, días antes de lo que sería la entrega de los legajos (antes de la pandemia), que "lo que parece solo un papel, para las familias de los detenidos desaparecidos es algo enorme".

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