Política

Redes sociales: el caso Nisman reveló nuevas formas de hacer política

Expertos en discurso político y en marketing electrónico analizan el nuevo escenario digital de opinión.

Viernes 23 de Enero de 2015

El caso Nisman ha puesto de relieve otras formas de hacer y entender la política cuando se piensa a ésta en relación a las redes sociales en internet. Que la noticia de la muerte del fiscal especial para la Amia Alberto Nisman se haya conocido antes que nada a través de la cuenta de un periodista en Twitter; que ese mismo día, el lunes, el tema haya ocupado el segundo lugar en el podio de los más tuiteados a nivel mundial; que se haya producido una inusitada catarata de opiniones y pareceres vertidos en esa plataforma y en Facebook; y que la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, haya escogido las redes para manifestarse, modifican sin duda las estrategias que unos y otros, autoridades y ciudadanos, oficialistas y opositores, han adoptado para posicionarse políticamente. Así lo expresan, con matices y contrapuntos, tanto expertos locales en comunicación política como en marketing digital consultados por LaCapital.

La docente e investigadora de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Olga Corna, quien administra la cátedra Comunicación y Discurso Político de la Facultad de Ciencia Política, no dudó al vislumbrar "una ruptura del contrato tradicional de hacer política" al establecerse una nueva relación entre el representante y sus representados que responde a las lógicas de la vida digital al conjugarse "la posibilidad concreta de opinar y seguir la construcción de ese relato, la emoción de la pregunta/respuesta y la instantaneidad".

Por su parte, el también docente de la UNR y la Uner (Universidad de Entre Ríos) y consultor político Lucio Guberman utilizó la palabra "inmediatización" no solo para entrelazar los conceptos de inmediatez y mediatización, sino para darle un carácter diferencial a la noción de tiempo en la comunicación política: "Las redes sociales adelantaron la información que luego sería reproducida por los medios de comunicación tradicionales".

Desde otra vertiente, el especialista en marketing digital Pablo Arias y director ejecutivo de la Asociación de Profesionales en Marketing se preguntó sobre la valoración política que se hace de las redes sociales: "Llama la atención que primero se las valora porque allí aparece la novedad y luego se las descalifica como medio". Y ahondó parafraseando a Marshall McLuhan al considerar que, en este caso, "el medio no es el mensaje. Lo importante es analizar el mensaje de la presidenta, saber si es bueno o malo, si es pertinente en relación al hecho al que se refiere. El medio no es problema". Y abundó: "Además no es la primera vez que lo hace".

En ese contexto, Guberman alentó la aparición de un "género intermedio" de comunicación política experimentado ante la emergencia de las nuevas tecnologías. Y se explayó: "Entre la espontaneidad de los discursos en vivo, y el riesgo que eso implica en la difusión de las ideas más allá del entrenamiento que ya tienen, y la palabra editada (textos, spots televisivos o radiales, piezas de comunicación visual) hay un tercer género, que es nuevo y al que los políticos le prestan por ahora poca atención. Y será en el futuro imperioso que se entrenen en ese tercer género".

Simultáneamente, el especialista en comercio digital y tesorero de la Asociación de Profesionales en Marketing, Yair Adaro, indicó: "Estamos ante la presencia de un nuevo y fuerte medio de comunicación", por ejemplo, Twitter, "que posee una ventaja inestimable: se puede captar minuto a minuto qué se dice y se piensa sobre un tema determinado y todo se hace en la misma plataforma". Ahora cuando el panorama se extiende no solamente a los políticos sino a todos los usuarios de las redes, Corna prefirió ser cauta a la hora de referirse al real efecto de esas opiniones: "Excepto los llamados famosos, en las redes no hay exposición dialógica. Yo hablo por teléfono con vos y sabemos quienes somos, hay una nominación conocida de antemano. En Facebook y Twitter no sabemos con quien hablamos y quienes nos van a leer, todos opinan desde cualquier lugar. No produce tranquilidad ciudadana, a la que deberían tender las autoridades, no hay responsabilidad (institucional) sobre lo que se dice".

 

Beneficios. Sobre la relación entre la política y las redes sociales, Arias dijo que "si bien los políticos saben que se exponen a las respuestas de la gente, aún así prefieren estos medios" para comunicarse "por lo beneficios que les ofrecen".

Consultado sobre cuáles son esas ventajas, Arias fue tajante: "La masividad". Y explicó: "Hoy ningún medio de comunicación puede garantizar cobertura, y sabemos, por ejemplo, que la mitad de la población argentina, unos 20 millones de personas, tiene cuenta en Facebook". Y dobló la apuesta: "Ahora podemos ver además que lo que se dice en las redes tiene repercusión en los otros medios". Y fue por más: "Hoy vemos fuertes inversiones en las redes sociales por parte de los políticos por una razón muy simple: es más barato y la llegada es mayor que invertir en minutos de televisión o en una campaña de afiches callejeros".

Guberman abonó y llevó la cuestión a los mecanismos de aceptación que los ciudadanos tienen de las comunicaciones oficiales: "Pareciera ahora que la palabra en las redes toman un valor adicional ya que luego será retransmitida por los medios de comunicación simplemente porque es lo más parecido que van a tener a la palabra en vivo, en este caso, de la presidenta".

Institucional. Arias opinó finalmente que ha habido una "evolución" en la aceptación de la comunicación oficial en las redes, "ya que a través de sus denominaciones, sea la de la Casa Rosada o la Casa Blanca o la propia presidenta, y si se respetan las formalidades y procedimientos legales, se mantiene el carácter institucional de dicha comunicación".

Y coincidió con Guberman ya que éste cree que es "legítimo" su uso, y aportó: "La palabra de Cristina en las redes no sólo tiene un valor institucional innegable, debido a su investidura, sino que tiene un inmenso valor político". De todas maneras, afirmó, "debido a que todavía ese tipo de comunicación es incipiente difícilmente hoy podamos siquiera medir los efectos sobre la institucionalidad de un país".

Por último, Adaro sostuvo que las redes "acercan a los políticos a la gente", ya que "ayuda a la empatía" entre ellos y sus seguidores, y al usar cuentas con sus nombres propios y no con las de sus cargos "hasta le quitan un poco de peso institucional, que el común de la gente agradece".

Twitter, la otra cadena nacional de Cristina

Sobre el uso que la presidenta hizo de las redes sociales para publicar sus cartas sobre el caso, Corna relativizó la estrategia política utilizada ya que, cree, las redes no fueron usadas como tales sino como meros medios de comunicación: “Las cartas que escribe la presidenta nada tienen de instantáneas. Escribir ese tipo de texto merece una actitud introspectiva y leerlo un interés, y ninguna de las dos se logra sin tiempo disponible”. De allí que, al quitarle su componente instantáneo, “la presidenta se instala en el silencio, y se observa una retracción de la iniciativa política gubernamental”.
  Por su lado, Guberman calificó de “polémica” la actitud de CFK, pero aclaró que no es nueva en la estrategia comunicativa de la presidenta: “Al llevar su palabra a las redes Cristina evita la mediación de los medios y va directo a sus seguidores. Así, reproduce una actitud que ya es marca registrada de su mandato, no exponerse a la pregunta de los periodistas ni a la interpretación de los medios”.
  Por su parte, Arias primero parafraseó a Marshall McLuhan al considerar que, en este caso, “el medio no es el mensaje. Lo importante es analizar el mensaje de la presidenta, saber si es bueno o malo, si es pertinente en relación al hecho al que se refiere. El medio no es problema”. Y abundó: “Además no es la primera vez que lo hace”.
  Con otro matiz, Adaro no realizó ninguna evaluación política aunque dijo que “es innegable que el sostén icónico de verla a la presidenta hablar no es lo mismo que leerla, pero el caso, por su complejidad, lo ameritaba”.

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