Política

Ramos: “El socialismo nunca dimensionó la provincia que le tocó gobernar”

El candidato a vicegobernador por el Frente Justicialista para la Victoria, Alejandro Ramos, está convencido que en las elecciones generales del 14 de junio se ponen en juego dos modelos.

Domingo 03 de Mayo de 2015

El candidato a vicegobernador por el Frente Justicialista para la Victoria, Alejandro Ramos, está convencido que en las elecciones generales del 14 de junio se ponen en juego dos modelos de provincia: uno centralizado y gerenciador, como el que proponen tanto Miguel Del Sel (PRO) como Miguel Lifschitz (Frente Progresista), y otro productivista con experiencia en gestión, como es que encarna la fórmula que comparte con el rafaelino Omar Perotti.

   Ramos reparte críticas a dos frentes. Dice que el socialismo nunca pudo dimensionar la provincia que le toca en suerte gobernar desde hace ocho años y que los santafesinos le hicieron pagar ese déficit en las urnas. A Del Sel le apuntó desconocimiento de propuestas y ser un mero gerente de Mauricio Macri, además de enrostrarle que se está rodeando “de lo peor del peronismo”, como es el caso del ex ministro de Hacienda Juan Carlos Mercier y del propio ex gobernador Carlos Reutemann. “Los dos han usado al peronismo y hoy usan otra estructura (el PRO) para seguir con cargos políticos que no tienen otro beneficiario que ellos mismos”, cargó el secretario de Transporte de la Nación.

   En una entrevista con La Capital, Ramos confía en que ahora viene otra etapa de la campaña, donde el santafesino podrá en valor la experiencia en gestión, y es allí donde cree que sacarán ventaja sobre el resto de los candidatos. “El 14 de junio tiene que abrir la puerta a un modelo de transformación de la provincia”, dijo el funcionario nacional y compañero de fórmula de Perotti.

   —Ustedes se declararon satisfechos con haber perforado el 20 por ciento en las primarias. ¿Cuáles son ahora los pasos para llegar con expectativas de ganar en las generales del 14 de junio?

   —Seguir trabajando. Con Perotti hemos planteado que queremos que la gente nos conozca por lo que hemos hecho como intendentes, como hombres de gestión. El mensaje va a estar basado en eso: por qué queremos ser gobierno, y justamente tenemos la experiencia para gestionar una provincia como Santa Fe. En cambio, Del Sel no habla de cómo va a hacer para gobernar la provincia y Lifschitz no ha hecho nada en función de los espacios de poder que tiene en la provincia.

   —A pesar de salir terceros, ustedes creen que van a polarizar la elección con Del Sel...

   —Nuestro desafío es mejorar el nivel de conocimiento. Tanto Perotti como yo somos dos (ex) intendentes de ciudades chicas que competimos con dos personas con un alto nivel de conocimiento. Lo que vamos a plantear ahora es qué modelo de provincia queremos. Está claro que los santafesinos en las Paso tuvieron la posibilidad de expresar su enojo y pedir un cambio a la gestión del socialismo, y ahora tenemos que discutir qué modelo de desarrollo planteamos para Santa Fe. Un modelo centralista, con Del Sel como delegado de Macri, con equipos técnicos basados en lo peor de la política santafesina, mostrándose jovial con Mercier o con Reutemann, que son lo peor de la política santafesina, que usaron al peronismo y que hoy usan otra estructura para seguir con cargos políticos que no tienen otro beneficiario que ellos mismos; o un modelo claro de gestión, federal, donde Santa Fe pueda liderar el desarrollo de nuestro país, con una mirada distinta, integrada hacia al interior y con un fuerte acuerdo con otros provincias. Porque hoy veo que muchos para el único lugar que miran es para la ciudad de Buenos Aires.

   —¿Lo dice solamente por Del Sel, cuya referencia política gobierna la Capital Federal?

   —No, también al socialismo, que nunca miró hacia el interior de nuestra provincia. A la hora de gobernar lo hizo de una manera muy centralista. Cuando nosotros llegamos a la Secretaría de Transporte posicionamos a la región y a Santa Fe en el mapa nacional, tanto con el (ferrocarril) Belgrano Carga como con la recuperación del aeropuerto. Y lo hicimos en base a nuestra convicción y conscientes de la potencialidad de nuestro territorio. Esto no fue un pedido o una exigencia o un plan de gobierno provincial. El socialismo se obnubila más con las luces de Buenos Aires que con la fuerza que tiene nuestra provincia, y eso requiere planificación y gestión, algo que el socialismo no le ha podido ofrecer a la provincia.

   —El problema de la inseguridad ha dominado gran parte de la campaña. ¿Cuáles son sus propuestas para esta área?

   —Primero, una fuerte jerarquización de las fuerzas de seguridad, una mayor inversión en tecnología y equipamiento, en infraestructura carcelaria, policías mejores pagos y, por supuesto, un gran acuerdo con la Justicia. No podemos seguir teniendo policías que ganan ocho mil o nueve mil pesos y que tengan que comprarse las balas. El socialismo ve a la inversión pública como un gasto. Santa Fe invertía en 2006 12 pesos en cada 100 que gastaba y hoy invierte 3,80 pesos. Esto habla claramente de un corrimiento y de una ausencia del Estado que se traduce en desempleo en el departamento Rosario y en un alto índice de inseguridad fruto también del desempleo.

   —¿Dónde se fue esa diferencia?

   —En gastos corrientes. El gobierno provincial no ha aumentado la inversión en capital. Santa Fe ha crecido por debajo de la media nacional, cuando siempre fue una provincia que estuvo por encima del desarrollo nacional. Esto habla también de un desaprovechamiento que tuvo el gobierno socialista, y está claro que la gente le está pasando factura.

   —El oficialismo, ante estos planteos, dice que Santa Fe es una provincia discriminada por el poder central.

   —Es lo contrario. En materia de inversión pública, si hubo una provincia que ha sido beneficiada con obras de infraestructura, energía, obras en la autopista Rosario-Córdoba, en materia ferroviaria, la Circunvalación, esa es Santa Fe. El problema es que el socialismo no tiene claro qué quiere para la provincia. Entonces le da lo mismo un pavimento que una obra eléctrica o de infraestructura. No tiene dimensión de la provincia, nunca han gestionado una obra trascendental y, sobre todo, no se ha planteado la infraestructura como una herramienta para el desarrollo de nuestra provincia. El Belgrano Carga es la inversión más importante que tienen. Estamos haciendo el gasoducto en el centro-norte, obras históricas, y no ha llamado un sólo funcionario de la provincia para ver cómo podemos aprovechar y completar esas obras para que tengan impacto rápido en la actividad económica de la región.

   —¿Cómo explica que la presidenta Cristina Fernández tenga altos niveles de aceptación en la provincia y no se traduce en votos para el peronismo santafesino?

   —Los votos que tenemos tienen que ver con un reconocimiento a las políticas de la presidenta. Eso se vio en la gran elección que hicimos en el Gran Rosario, a pesar de que tuvimos poco tiempo de campaña. Y también en Villa Ana, Malabrigo, donde el PJ hoy tiene una presencia fuerte fruto de las políticas nacionales. Pero está claro que tenemos un desafío mayor, y para ello contamos ahora más tiempo. Cuando arrancamos teníamos una intención de votos de ocho puntos. En muy poco tiempo el peronismo pudo recoger los frutos de muchos años de trabajar con el Ministerio de Planificación, con el apoyo de nuestra presidenta, incluso para conformar la fórmula que comparto con Perotti. Nuestro desafío es gobernar la provincia, no es una cuestión electoral. El 14 de junio tiene que abrir la puerta a un modelo de transformación de la provincia. Estamos obligados a dar la pelea por la provincia porque nosotros tenemos nuestros afectos acá, y eso es lo que más nos motiva.

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