Política

Procesaron a Ríos Ereñú por la muerte de un militante de la JP

Héctor Ríos Ereñú, ex jefe del Ejército durante el gobierno de Raúl Alfonsín, fue procesado por el secuestro y asesinato, en agosto de 1976, de un dirigente de la Juventud Peronista (JP) de Salta.

Jueves 14 de Octubre de 2010

Héctor Ríos Ereñú, ex jefe del Ejército durante el gobierno de Raúl Alfonsín, fue procesado por el secuestro y asesinato, en agosto de 1976, de un dirigente de la Juventud Peronista (JP) de Salta.

El juez federal 2 de Salta, Miguel Medina, procesó además por ese hecho al coronel (R) Carlos Mulhall, quien en esa fecha ocupaba la jefatura de la Guarnición Ejército Salta y también está encartado en otras causas, entre ellas la masacre de Palomitas.

A Ríos Ereñú se lo acusa del secuestro y asesinato del dirigente de la JP Jorge Santillán, ocurrido el 9 de agosto de 1976 en General Mosconi, 350 km al norte de la capital provincial. El militar era, al momento del hecho, jefe del Regimiento de Monte 28, de Tartagal.

La investigación se inició a partir de una denuncia realizada por la esposa de Santillán, Irma Prado, quien relató cómo cinco encapuchados llegaron a su casa en General Mosconi y secuestraron a su esposo, luego de golpearlo duramente frente a sus cuatro hijos.

Santillán fue introducido a auto que partió rumbo a Tartagal. Horas después el cuerpo del dirigente peronista, que militaba en la corriente Ragone-Cámpora fue encontrado sin vida en el paraje Acambuco, a 20 km de Mosconi. Al parecer había sido dinamitado por una carga explosiva de gelamón, el mismo explosivo había sido utilizado días antes para eliminar a sus compañeros Pedro Urueña y Menena Montilla.

En su declaración indagatoria, Ríos Ereñú negó haber ordenado la eliminación de Santillán y aseguró que recién en 2006, cuando fue citado por esta causa, se enteró de lo sucedido con aquel dirigente.

Un testigo clave en la causa, Jesús Domínguez, desbarató la declaración de Ríos Ereñú al declarar que vio cuando Santillán fue conducido al Regimiento 28 en un auto y que luego ese mismo vehículo abandonó las instalaciones del Ejército. Lo que se sospecha es que los secuestradores recibieron allí la orden de eliminarlo.

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