Lunes 17 de Junio de 2019
Hasta ayer, los oficialismos habían logrado ganar los comicios provinciales programados para 2019. La excepción terminó siendo Santa Fe: el Frente Progresista (FPCyS) perdió el poder en manos del peronismo unido después de doce años.
Es que el nuevo superdomingo electoral deparó otras tres citas en la urnas: en Tierra del Fuego, donde Rosana Bertone fue superada pero todo se encaminaba al ballottage; en Formosa, donde Gildo Insfrán consiguió su séptimo mandato consecutivo con más del 70 por ciento de los votos, y en San Luis, donde Alberto Rodríguez Saá retuvo la Gobernación.
Ya se votaron gobernadores en 14 provincias (37,3 por ciento de los electores del país). En ese marco, cantaron victoria dos fuerzas locales: Omar Gutiérrez (Neuquén) y Arabela Carreras (Río Negro). Lo propio ocurrió con el cordobés Juan Schiaretti (PJ) y el pampeano Sergio Ziliotto (peronista más cercano al kirchnerismo).
El escenario se repitió con el misionero Oscar Herrera Ahuad (provincial), el sanjuanino Sergio Uñac (PJ), el chubutense Mariano Arcioni (local), el entrerriano Gustavo Bordet (peronista), el jujeño Gerardo Morales (Cambiemos) y el tucumano Juan Manzur (justicialista).
Una clave para entender lo ocurrido en Santa Fe es el avance de la marea justicialista (impulsada por la unidad), que comenzó a manifestarse semanas atrás en otras provincias. "Las elecciones en Santa Fe, San Luis y Tierra del Fuego demuestran que el camino que elegimos es la respuesta para poder volver a tener el 10 de diciembre en la Casa Rosada un gobierno de tinte nacional y popular", dijo anoche Insfrán.
Otro factor es la caída, también constatada días atrás en otros distritos, de la marca Cambiemos (jaqueada por la crisis económica y social). "Los errores del gobierno nacional le allanaron los caminos al peronismo para que gane en la provincia", aseguró el mandatario santafesino, Miguel Lifschitz. Aunque, pese a patear fuerte, la pelota no salió de la cancha.
En el plano político, la coalición oficialista santafesina pareció haber pagado también en las urnas el precio de la división entre el socialismo y el radicalismo, al tiempo que la ciudadanía acusó un desgaste de su vínculo con la gestión, acicateado por la inseguridad como reclamo central.
Los días por venir no serán fáciles para el socialismo: los comicios en Santa Fe impactaron de lleno en el escenario nacional, sobre todo en la tercera vía encarnada por la fórmula Roberto Lavagna-Juan Manuel Urtubey (Consenso Federal 2030). Un armado cuya génesis fue acompañada por Lifschitz y el partido que representa, al que —sin embargo— no le cerró la reciente nominación del gobernador salteño.
El sábado próximo vencerá el plazo del cierre de listas para las Paso nacionales de agosto. Pero antes el socialismo deberá definir, en plena catarsis por la performance santafesina, su siguiente movida respecto de la alianza con Lavagna. Un estado de ebullición que Cambiemos buscará capitalizar en su puja por la permanencia en la Casa Rosada.