Política

Pragmatismo o ideología en los desafíos de la política exterior

En un mundo convulsionado y con inestabilidad en la región, el gobierno de Alberto Fernández perfila su agenda internacional

Domingo 22 de Diciembre de 2019

Los analistas intentan descifrar hacia dónde se puede perfilar la política exterior de la nueva administración y ponen en la mesa dos opciones: ideología o pragmatismo. Aunque seguramente el gran desafío será tener cintura para poder surfear entre ambas.

En el discurso inaugural, Alberto Fernández sostuvo que Argentina debe insertarse e integrarse al mundo globalizado teniendo siempre como base los intereses nacionales y sintiendo a Latinoamérica como nuestro "hogar común". Además le sumo dos características a este nuevo rumbo: quiere que sea plural y global. A saber, "Plural, porque Argentina es tierra de amistad y relaciones maduras con todos los países. Global, porque esa integración es con el mundo y con lo local a la vez".

Grupo de Lima

Nuestro flamante canciller Felipe Solá declaró que "la Argentina va a continuar en el Grupo de Lima, es allí donde debemos dar el debate de lo que pensamos. Tenemos que desideologizar las relaciones con el mundo". Según él, esto no significa perder identidad. Aunque emergen dos acciones rápidas del nuevo gobierno que parecen estar indicando que se prioriza lo ideológico: dar asilo y refugio político a Evo Morales y que haya sido México el primer viaje al exterior del presidente electo. Pero la ecuación no es tan simple.

Si consideramos a América latina como nuestro "hogar común", va a tener que primar sin dudas el pragmatismo, porque en lo ideológico nos rodea la derecha. De esta forma se manejaron Sebastián Piñera y Mario Abdo Benítez mostrándose dispuestos a tener una buena relación con la Argentina. Aunque no parece ser el caso de Lenin Moreno (Ecuador), ni de Iván Duque (Colombia), menos de Jair Bolsonaro (Brasil) y está por verse como actúe Luis Lacalle Pou (Uruguay). La soledad del gobierno argentino es realmente asombrosa.

De la misma manera que cuando asumió Mauricio Macri, es la economía la que marcará el pulso de la política exterior. La prioridad debe estar puesta en las negociaciones con el FMI. Hace cuatro años fue para que nos diera un préstamo. Hoy para ver como lo devolvemos. En el discurso inaugural el presidente afirmó: "El país tiene la voluntad de pagar, pero carece de capacidad para hacerlo". En este sentido la situación es muy similar a la de 2003 por lo que el nuevo gobierno no tiene más opción que ser pragmático. Entonces hay dos países a los que acercarse si se quiere tener éxito: Estados Unidos y Francia. ¿Por qué? Son quienes tienen mayor influencia en el organismo.

Socio clave

Por el otro lado está Brasil, un socio clave. Alberto Fernández mostró que intentará restablecer el vínculo. En su discurso hizo referencia a la "hermandad histórica de nuestros pueblos y que va más allá de cualquier diferencia personal de quienes gobiernan la coyuntura". Estas palabras fueron recibidas como "excelentes" por Bolsonaro que luego invitó al argentino a Brasilia. Una agradable sorpresa. Aunque cuatro días después hacía nuevas declaraciones en el tono de siempre. El brasileño sostuvo que Evo Morales está en Argentina para desestabilizar. También declaró que teme que el gobierno peronista cambie la legislación para que no haya presos políticos y lo relacionó con la libertad de Lula da Silva. Muy difícil mantener una buena relación con alguien tan inestable.

Por eso los esfuerzos de la nueva administración para unirse a otro grande con quien hay coincidencia ideológica: México. Tanto Andrés Manuel López Obrador como Alberto Fernández coinciden en relación a la crisis en Venezuela y se niegan a calificar al gobierno de Nicolás Maduro como dictadura. Además, defienden el principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados y proponen el dialogo como la mejor opción. Pero esta relación tiene varios factores en contra. El principal es que para el presidente mexicano la política exterior no es una prioridad razón por la cual sus viajes al extranjero son muy pocos. A lo que hay que sumarle que el vínculo de México con el resto de Latinoamérica nunca fue demasiado estrecho.

En relación al Mercosur, en julio de 2019, luego de que se lograra firmar el inesperado acuerdo con la Unión Europea, se realizó la cumbre semestral de presidentes en la ciudad de Santa Fe. Allí el entonces canciller Jorge Faurie sugería un "Nuevo Mercosur" con propuestas para flexibilizar el bloque como por ejemplo reducir o modificar el derecho a veto que complica las negociaciones con terceros países. En cambio, Alberto Fernández se refirió en su discurso a la necesidad "robustecer el Mercosur y la integración regional, en continuidad con el proceso iniciado en 1983 y potenciado desde 2003". Robustecer y flexibilizar no son sinónimos.

Dependencia

En cuanto al resto del mundo, la relación con China sin dudas se seguirá manteniendo y es probable que se incremente. Aquí el desafío será evitar demasiada dependencia. Con Gran Bretaña y la cuestión Malvinas se cree que el gobierno argentino tiene intención volver a congelar el dialogo y revisar los acuerdos de Madrid.

La Unión Europea, al igual que Gran Bretaña, se encuentra inmersa en dificultades internas con lo cual la relación probablemente no sea una prioridad para ninguno de los actores.

Nos encontramos, como expresó el presidente "en un contexto internacional convulsionado" del que Argentina no escapa. La victoria electoral del peronismo en diciembre de 2019 ha servido para serenar un poco el descontento social generado por las altas tasas de pobreza, desempleo e inflación. Aunque no estamos exentos de que el país caiga en el espíritu de protesta que domina en la región.

"De la misma manera que cuando asumió Macri, la economía marcará el pulso de la política exterior"

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