Política

Polémica por el posible otorgamiento de prisión domiciliaria a Astiz

Fernández Meijide, ex Conadep, se mostró a favor por razones humanitarias. Pero una integrante de Madres no quiere "misericordia"

Jueves 22 de Marzo de 2018

La ex diputada Graciela Fernández Meijide consideró ayer que el represor Alfredo Astiz debería recibir el beneficio de la prisión domiciliaria y consideró que "hasta el peor enemigo tiene derechos". Sin embargo, la cofundadora de Madres de Plaza de Mayo, Mirta Acuña de Baravalle, se mostró en contra de la "misericordia" que muestra la Justicia con los represores.

"El personaje me sigue provocando la misma reacción de siempre. Pero mal nos hubiera ido luchando por el respeto a los derechos humanos si no consideráramos que hasta nuestro peor enemigo tiene derechos", aclaró Graciela Fernández Meijide antes de referirse a la posible salida de Alfredo Astiz de la cárcel.

La ex integrante de la Conadep evaluó que "a determinada edad o con enfermedades terminales" mantener a una persona en la cárcel "deja de ser una condena y pasa a ser casi una venganza".

Para Fernández Meijide, a Astiz "deberían mandarlo a su domicilio con una pulsera electrónica, que pueda atenderse y estar cuidado por la gente que designe él o su familia".

"Hay sentimientos contradictorios. No es que yo perdone a Astiz. Pero se equivocó quien se creyó que peleábamos sólo por el derecho de nuestros hijos. Yo peleo por el futuro de nuestro país y lo haré mientras me duren las fuerzas", señaló la dirigente.

No obstante, Acuña de Baravalle, quien conoció a Astiz cuando se infiltró en el grupo de familiares de desaparecidos de la iglesia de Santa Cruz en la última dictadura, cuestionó la "misericordia" de la Justicia ante la posibilidad de que reciba el beneficio de la prisión domiciliaria por su estado de salud.

"Con él son misericordiosos y benévolos pero con las personas que no tenemos respuestas sobre de qué forma y por qué se llevaron a nuestros seres queridos, no", lamentó Baravalle, de 93 años, al recordar que aún espera que la Justicia ordene realizar los análisis genéticos que permitan determinar la identidad de un joven que cree que es su nieto.

La dirigente de derechos humanos busca desde el 27 de agosto de 1976 a su hija Ana María, secuestrada junto a su pareja, Julio César Galizzi, en el partido bonaerense de San Martín, cuando ella estaba embarazada de cinco meses.

Desde entonces su vida giró en torno a la búsqueda de su familia y fue una de las integrantes del Grupo de la Iglesia de la Santa Cruz, lugar convertido en el centro de reunión de personas cuyos familiares habían sido secuestrados por la dictadura militar y donde se infiltró Astiz bajo el seudónimo de Gustavo Niño.

El Servicio Penitenciario Federal (SPF) incluyó a Alfredo Astiz, uno de los represores emblema de la última dictadura militar, en un listado de presos en condiciones de abandonar el penal por sus delicados estados de salud.

Astiz está detenido desde hace más de diez años en el penal de Ezeiza, condenado a prisión perpetua por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma).

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