Para Fernando Pino Solanas, el gobierno nacional se quedó corto con la expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF ya que "debía recuperarse el 100 por ciento, y completarse con un cambio en la política energética general", y adelantó su voto favorable a la ley en general, pero que planteará objeciones en particular. El diputado nacional, que en 1991 fuera baleado por oponerse a la privatización de la petrolera, calificó a la venta a Repsol de "operación financiera", planteó que es posible que la compañía española "tenga que terminar pagándonos" en vez de cobrar algo por sus acciones expropiadas. En el campo político, Solanas cree que ni Carlos Menem, que vendió la petrolara estatal, ni el kirchnerismo, que ahora la reestatiza respetan el ideario peronista reflejado en la Constitución de 1949.
—¿Cómo ve la iniciativa de expropiar YPF?
—Este es un momento muy interesante que vemos con mucha simpatía porque esta medida, aunque es incompleta, comienza a dar vuelta la tendencia. Esto debe completarse con un cambio en la política energética general y con la recuperación del 100 por ciento de YPF.
—No está conforme con el 51 por ciento del proyecto de ley.
—Nosotros necesitamos una petrolera que sea del país. Si necesita más capital para explotar un yacimiento nuevo, se asocia a una UTE (unión transitoria de empresas) manteniendo siempre el porcentaje mayoritario. No hay nada en el mundo más rentable que una petrolera. En Argentina se produce a entre 7 y 11 dólares el costo del barril de petróleo, las refinerías se lo compran a 50 y en el mercado internacional está a 100, es enorme el margen, tanto que da para que inviertan y avancen.
—¿Cómo se entiende la actitud de Repsol en un negocio de largo plazo?
—La operación de Repsol nunca fue de real inversión en Argentina, fue absolutamente finaciera y compraron pidiendo deuda. El capital de Repsol era la mitad del de YPF. Hoy en día deben más de 9 mil millones de dólares. Y además los Eskenazi deben 1.500 millones de dólares de la compra que le hicieron del 25 por ciento. Su política desde hace varios años ha sido invertir en otros países: en el Golfo de México, Libia, Brasil, se fueron de Argentina. Compraron por 13 mil millones de dólares, recuperaron 16 mil y en estos años además han girado otros 6 mil millones de utilidades. Y ese 90 por ciento anual en vez de invertir en Argentina para mantener el nivel de producción se lo llevaban afuera y por eso el vaciamiento de la empresa. YPF tenía acá el 45 por ciento del mercado y ahora sólo tiene el 32 por ciento.
—¿Cúanto habría que pagarle a Repsol?
—Eso lo va a determinar el Tribunal deTasación, es algo complejo. Por un lado está el "valor de libro" que son 4.400 millones de dólares, otro es el valor de mercado porque sigue bajando, pero después está la deuda de Repsol, que quizás tendría que terminar pagándonos. Además, es una lástima que el gobierno no hizo una auditoría de reservas en años. Entregaron todo, hasta las reservas, que son del pueblo argentino por la Constitución se las entregó para que las manejaran los concesionarios. La concesión no es la propiedad del yacimiento, sino sacar y explotar, pero nunca hicieron un inventario de cuánto teníamos. Nosotros presentamos un proyecto de ley que nunca trataron para que la Secretaría de Energía diera financiamiento a las provincias para hacer una auditoría pozo por pozo. Hay cientos de pozos cerrados, ¿por qué? a lo mejor no le es rentable a la compañía porque no le da la cantidad de barriles que piensa que debe sacar, pero para el Estado sí es rentable con el barril a 100 dólares. Inventario, balance, auditoría del estado de cada pozo, cuánta reserva tiene. ¿Y cuál es el daño ambiental? Es causa de resiliación en materia petrolera de los contratos el pasivo o daño ambiental. La mayor parte de las cuencas de agua potable que está en torno de los yacimientos están contaminadas.
—Entonces no se conocen las reservas.
—El vaciamiento de la Argentina es también haber permitido hasta hoy que las petroleras extraigan a declaración jurada, no hay un medidor de lo que se llevan y mucho menos un inspector. Cómo puede ser que todavía se permita que se exporte si estamos importando. Tiene que cambiar radicalmente el sistema y prohibir las exportaciones de petróleo. Teníamos 27 años de reservas y hoy queda menos de 10, y de gas teníamos 35 años, lo enviaron todo a los países vecinos. Todo país soberano tiene 20 ó 30 años de reservas de combustibles por razones de seguridad nacional. Se acabó la fiesta del saqueo.
—Desde su punto de vista este sería sólo el primer paso.
—Sí, pero atención, cuando decimos el 100 por ciento de las acciones no es sólo para que sea fuerte. Tenemos que tener un instrumento idóneo para construir una política de Estado.
—¿Cómo analiza el hecho de que sea un peronimo quien privatizó YPF y ahora otro la reestatiza?
—Menem no es peronista. Si uno lee la Constitución del 49 y los ejes del gobierno de Juan Perón del 45 al 55 no tiene nada que ver con lo que pasó después. Menem ejecutó el proyecto y el programa de la Ucedé. Esas son las deformaciones y la degradación de la propuesta y el uso canallesco de la imagen y el legado de Perón y Evita.
—¿Y al kirchnerismo cómo lo interpreta en ese marco?
—Es una suerte de desarrollismo híbrido, es una construcción de poder, no una construcción ideológica. Hay de todo.
—¿Es decir que tampoco se identifica con ese ideario peronista primigenio?
—No exactamente, porque hubieran cambiado de tendencia. Si fueron los socios del modelo privatista de los 90. En la reforma del 94 Néstor y Cristina eran los principales lobbistas para que las riquezas del subsuelo fueran a las provincias, exactamente lo contrario de lo que ha sido siempre la doctrina peronista y el artículo 44 de la Constitución del 49. Y después es Néstor Kirchner quien concede las prórrogas de 20 ó 30 años de las concesiones de Menem que terminaban en el 2017 y las recuperaba la Nación gratis. ¿Y quién firma el acuerdo de entrada de los Eskenazi que son los amigos que trae Kirchner para que compren sin plata a cambio de que se lleve Repsol el 90 por ciento de las utilidades? Por eso es tan grande la indignación de los españoles: cuando tu amigo de pecados nocturnos se despierta fresco un día y dice "no, no va más", te sentís sorprendido. Cuesta mucho esto porque son los mismos protagonistas.
—Ustedes van a votar a favor en general pero presentarán objeciones.
—Guarda con las fiestas, que no se tome esto como si todo estuviera resuelto. Aún en el caso de que todo el proyecto fuera muy bueno se pueden cometer errores terribles en el manejo de la empresa y terminar en fracaso. Esto es una apuesta, pero no es que se soluciona. A usted pueden regalar el mejor automóvil del mundo y estrellarlo en la esquina, y si lo maneja bien le puede durar 100 años. La otra injusticia que tiene este proyecto es que deja afuera a las provincias no petroleras. Eso es un despojo. Todas las provincias deben beneficiarse de los bienes y recursos naturales, y de una nueva compañía que en definitiva la está pagando el Estado con dinero de todos los que no tenemos petróleo pero somos hasta ahora hijos de la pavota.
—¿Podría plantearse una nacionalización total del petróleo?
—Esto es sólo el comienzo. Bolivia el 1º de mayo de 2006 nacionalizó el petróleo. ¿Hubo presiones diplomáticas de todo el mundo? No. El gobierno (de Evo Morales) les dijo a las empresas: el petróleo es nuestro pero vamos a cambiar las condiciones, queremos que se queden y si antes ustedes se llevaban el 82 por ciento, nosotros ahora nos llevamos el 82 y les va a quedar el 18 por ciento. No se enojen porque ahora el barril está muy caro, hacen más negocio ahora con el 18 que con el 82 por ciento hace cinco años. Se quedaron todos. Son las presiones de las petroleras pero no hay que asustarse con eso.