Política

Pepe Scioli: "El círculo rojo quiso sembrar el desánimo pero se achica día a día"

José Pepe Scioli tiene 53 años y es hermano de Daniel Scioli, candidato presidencial del Frente para la Victoria. Es el presidente de la fundación Desarrollo Argentino.

Domingo 26 de Julio de 2015

"El círculo rojo, que durante un año y medio quiso sembrar desánimo, está cada día más chico y ya es un punto rojo, porque lo que crece es el círculo celeste y blanco", asegura José Pepe Scioli. El hermano de Daniel, el candidato a presidente del Frente para la Victoria (FpV), es el presidente de la fundación Desarrollo Argentino (DAR), el think tank donde se desarrollan los programas y las políticas del ex motonauta. Incansable, Pepe recorre el país una y otra vez, ahora con la doble misión de radiografiar la situación socio-económico-política de cada rincón del país, y la otra juntar voluntades detrás de la candidatura de "Daniel".

Pepe, quien estuvo en la provincia la semana que pasó en esa tarea, señaló a La Capital que su hermano expresa "la continuidad de un proyecto que hasta la oposición lo está poniendo en valor", porque los argentinos "no quieren un salto al vacío". Incluso ironizó sobre el giro del discurso de Mauricio Macri: "Entiendo a la oposición que no puede hacer pie en desalentar a la gente, pero la realidad se los está llevando por delante".

—Usted dirige la fundación DAR pero también es un importante operador político de Daniel Scioli, ¿cuál es el resultado de su paso por Santa Fe?

—Estuvimos viendo a algunos dirigentes políticos, sociales y sectoriales que se quieren sumar al FpV que han competido en otros espacios. Vemos que hay un acompañamiento en todo el país y especialmente en Santa Fe o Córdoba, posterior a la elección de gobernadores, que tiene que ver con la continuidad de un proyecto que hasta la oposición lo está poniendo en valor. A mí me toco la responsabilidad de dar vuelta el país en el último año y medio más de cinco veces, tomando contacto con todos los sectores productivos, más allá de lo político, en lo social y viendo la problemática en cada provincia y adónde direccionar inversiones, las obras de infraestructura necesarias. Eso nos llevó a tener hoy acuerdos con 18 provincias, con los gobernadores, de un plan de acción para los próximos 5 ó 10 años. A nosotros nos facilita mucho el ensamble de lo que pasó en estos últimos 12 años de poner el termómetro en cada rincón de la Argentina y que Daniel tenga, en caso de ser presidente, el mapeo exacto del cuadro de situación de cada lugar.

—¿Con quiénes se reunió en Santa Fe?

—Nos reunimos con gente del peronismo y de otros espacios, con gente de UPCN, con gente que ha tenido participación en otros espacios políticos que ven en Daniel la posibilidad de que sea el próximo presidente. También queremos reunirnos con María Eugenia Bielsa. Como lo viene expresando el movimiento obrero en su inmensa mayoría, gobernadores, todo el espacio prácticamente del FpV. Lo pudimos ver en cadena nacional al acompañamiento y respaldo de la presidenta a la fórmula de Daniel y Carlos Zannini.

—¿Qué país consideran que recibirían en caso de ser electos?

—Argentina se ha plantado frente al mundo de un modo diferente. La presidenta va a entregar un país ordenado económica y socialmente. Con una economía que está volviendo a tener más o menos vigor pero que está tomando otra vez velocidad. La inflación está tendiendo a la baja. La oposición misma está reconociendo que programas que ellos votaron en contra están dando buenos resultados. Argentina tiene un futuro extraordinario.

—Pero la oposición habla de la "bomba de tiempo" que dejará Cristina.

—Donde otros ven todo mal, creo que están los cimientos para una etapa de desarrollo de 10 ó 20 años. Y en eso yo entiendo a la oposición, que no puede hacer pie en desalentar a la gente, pero la realidad se los está llevando por delante.

—Desde que se confirmó la fórmula con Zannini empezó a escalar el dólar blue y desde el ballottage porteño más aún. ¿Les preocupan posibles ataques especulativos de grupos económicos concentrados, de lo que llaman el círculo rojo?

—Hoy, el círculo rojo es cada día más chico y el círculo celeste y blanco cada día más grande. Porque la inmensa mayoría de los argentinos está teniendo un nivel de ponderación a la presidenta y al FpV mucho más alto de lo que todos suponían después de 12 años de gobierno. En segundo lugar, creo que ese punto rojo ya ni es un círculo rojo que quiso sembrar durante un año y medio desánimo y quiso instalar que Argentina iba a una situación de crisis económica, institucional y que hasta algunos hablaban de que iba a darse un adelantamiento de las elecciones y el traspaso del mando. Nada de eso pasó, todo les salió al revés. El recalentamiento de ese mercado (del dólar blue) es muy chico y hay gente que lo ve como una reserva a futuro, pero creo que va a ir tendiendo a la baja. Nada de lo que auguraron se dio, que nos quedábamos sin reservas, que iba a haber hiperinflación y que si no les pagábamos a los fondos buitre íbamos a caer en el peor de los mundos. El país está retornando al mercado de capitales, la inflación tiende a la baja y las reservas están arriba de 31 mil millones de dólares y con las actividad económica creciente. Vamos a un escenario de total normalidad y los que se enamoraron de la palabra "cambio" y el eslogan de campaña "cambiemos" van a tener que cambiar ellos porque con los resultados electorales de las provincias, la ciudadanía está acompañando la continuidad y si el cambio se lo expresa en formas, en modos, en estilos, Daniel es quien lo representa.

—A propósito, ¿cambió algo con la elección porteña?

—Creo que hay un acompañamiento a las políticas del gobierno nacional, hay una consolidación de que la gente no quiere cambiar sino una clara continuidad con algunas correcciones, y que a través del diálogo podamos encontrar las soluciones. Creo que la gente quiere a alguien confiable, previsible, que no anda a los bandazos. Creo que se equivocó la oposición en cambiar el discurso en función de los resultados electorales, es lo peor que se puede hacer. Si hay un espacio que ha demostrado coherencia, equilibrio, perseverancia, lealtad, previsibilidad, se llaman Daniel Scioli, FpV y peronismo. La gente no va a dar un salto al vacío.

—¿Cómo define la fórmula Scioli-Zannini?

—Cada uno en lo suyo es lo mejor para la Argentina que viene. Uno ha sido el constructor de la columna vertebral de las principales leyes de los últimos 12 años y el otro es cofundador con Néstor Kirchner, ha gobernado la principal provincia y sorteado todos los conflictos, incluso con minoría parlamentaria.

—¿Cómo creen que será la elección de Scioli en Santa Fe?

—Confiamos en que el pueblo santafesino lo va a acompañar a Daniel Scioli y a Omar Perotti, y a través de él los santafesinos pueden tener al futuro gobernador. El peronismo encontró en Perotti a un intendente exitoso, industrialista, que juntos van a hacer muchas cosas por esta provincia; tanto Daniel, porque tiene una visión federal de la Argentina, y porque Omar es un hombre capaz que ha hecho una elección extraordinaria donde le faltó muy poquito para ser gobernador. Por eso les pedimos a todos redoblar el esfuerzo; queremos que Scioli gane en Santa Fe y que Perotti sea el senador.

—La fundación que preside se llama Desarrollo Argentino. ¿Cómo se avanza hacia allí cuando, a causa de la crisis internacional, los países centrales presionan a los emergentes hacia la reprimarización de su producción?

—Muy buena pregunta. El mundo está demandando cuatro temas que tiene Argentina y Daniel en agenda. Son agroindustria (alimentos), energía no convencional y minería sustentable. Y un cuarto que es ciencia y tecnología, que avanzó a partir del Ministerio de Ciencia y Tecnología. En segundo lugar, la responsabilidad que tiene la región, junto con Brasil, de alimentar al mundo en los próximos 50 años, y la agenda de Daniel tiene que ver con eso. Por eso se reunió con el ex presidente Lula, con Bachelet, con Tabaré Vázquez, con el presidente paraguayo, para organizar la región. El desafío es mejorar la matriz productiva del país y vigorizar las economías regionales. Argentina tiene en Scioli la oportunidad de un presidente que va a profundizar la sustitución de importaciones.

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