Política

Otro martes negro para el gobierno nacional

Miércoles 26 de Septiembre de 2018

La repetida historia respecto de que una noticia tapa la otra podrá funcionar en otros gobiernos, pero no en el de Mauricio Macri. Aquí, siempre queda al desnudo el gobierno y el propio presidente.

Resulta cuanto menos insólito que el presidente del Banco Central (BCRA), Luis Caputo, pegue el portazo a la titularidad de esa entidad en medio de una visita del jefe del Estado a los nidos financieros de Estados Unidos, y cuando la Argentina se encontraba con las persianas bajas por el paro general. No resultan menos insólitas las argumentaciones oficiales, tratando de explicar con interpretaciones forzadas lo que es evidente.

Es verdad que Caputo se quería ir, aunque no lo haya verbalizado frente a una cámara como Hernán Lorenzino, allá lejos y hace tiempo. Además de llevarse mal con Nicolás Dujovne y de ser resistido por la cúpula del FMI, el saliente presidente del Central no fue el mismo desde aquel repudiable escrache que sufrió en un restaurante palermitano, entre entraña fina y rúcula con parmesano.

Pero el haberse ido en medio de los mohínes entre Macri y Christine Lagarde, y cuando los sindicalistas llevaban adelante una exitosa medida de fuerza, tiene la señal del despecho, de una revancha. Pero, por sobre todo, de un despropósito. O si se quiere no hacer tanto uso de los adjetivos sonoros, se trató de un error.

Le duró poco cierta primavera económica a la Casa Rosada. Durante los días previos a este martes negro, el dólar había retrocedido y otras variables también se habían mostrado favorables.

De manera no menos insólita, la visita y encuentros del presidente con la crème de la crème fue de la mano con la nueva suba del dólar y la caída de las variables que, con anterioridad, hacían sonreír al oficialismo. Ninguna felicidad es duradera por estos tiempos.

La administración de Cambiemos necesita ahora como el aire para respirar los nuevos desembolsos del FMI. Quedó también al desnudo que opera una especie de Ejecutivo paralelo que encarna en las decisiones de Lagarde. Y si no que lo cuente Caputo, quien voló por los aires por desavenencias con la directora-gerente. La misma que ronronea con Macri. No es fácil de entender este gobierno.

Mientras todo eso transcurría, también pasaba el paro general, que tuvo un altísimo acatamiento en todo el país. Si bien vuelven todos los lugares comunes de la discusión cada vez que hay una huelga de este tipo, pocas veces como esta quedó tan justificado un paro. Para que entiendan todos: la inflación va por el ascensor y a los salarios les cuesta, incluso, encontrar el inicio de la escalera. Además de la inestabilidad laboral y la estanflación.

Si no se modifica la realidad, y no se traza un horizonte diferente, habrá que decir lo de siempre: hasta el paro que viene.

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