No obstante, los opositores consideraron que el hecho de que Kirchner le cediera la palabra a la presidenta no modifica la estructura del poder K.

No obstante, los opositores consideraron que el hecho de que Kirchner le cediera la palabra a la presidenta no modifica la estructura del poder K.
El senador socialista Rubén Giustiniani consideró que "tanto el paso al costado de Kirchner, como el tono y el contenido del discurso de Cristina van en la misma dirección: buscan abrir una puerta al diálogo en momentos en que el conflicto (con el agro) adquirió una proporción importante".
Por su parte, el diputado Francisco de Narváez interpretó el gesto de Kirchner como una demostración de que "comprendió que debe dejar el escenario político libre para que gobierne Cristina". No obstante, cuestionó el lugar elegido ya que "un acto partidario no es un espacio propicio para plantear cuestiones de un conflicto tan grave como el del campo".
Adrián Pérez, diputado nacional de la Coalición Cívica, consideró que "el paso al costado de Kirchner fue una cuestión meramente simbólica: quisieron poner en evidencia que Néstor se corre para dejarle espacio a Cristina, pero no es lo que ocurre en la realidad".
Luego insistió en que "Kirchner sigue siendo quien toma las decisiones", por lo cual "no cambia en nada la práctica política del gobierno". Coincidió en que el discurso de la presidenta fue "conceptualmente conciliador", pero advirtió que "el problema es que hay una incongruencia entre lo que el gobierno dice y lo que hace".
El senador y titular de la UCR, Gerardo Morales, aseveró que "el hecho de que Kirchner no haya hablado no es un paso al costado" sino "una falsa señal hacia afuera". Explicó que Kirchner "sigue comandando el centro del poder". Sobre las palabras de Cristina, opinó que hubo una "señal" al campo, pero "el discurso fue vacío".


