Política

Omar Perotti no se resigna: pide abrir las urnas y contar voto a voto

“Acá no ganó ni Miguel Lifschitz ni Miguel Del Sel”, afirmó anoche el candidato a gobernador del Frente Justicialista para la Victoria. El ex intendente de Rafaela quedó muy cerca de los prinicipales postulantes.

Lunes 15 de Junio de 2015

Incierto, emotivo, impredecible, con final abierto y discusión voto a voto. En la sede del PJ de la ciudad de Santa Fe Omar Perotti vivió la película más importante de su vida. Que lo tuvo como protagonista. La gozó y la sufrió, pasó por todos los estados de ánimo. Estuvo cerca de la hazaña, aunque anoche (al cierre de la edición) quedaba tercero por una uña. Como sea, subió más de ocho puntos en menos de dos meses y reinstaló al peronismo de un modo competitivo en Santa Fe. Fue la gran novedad política de la jornada. Sobre el final de la noche, Perotti no aceptó la derrota y pidió contar todos los votos de nuevo en el escrutinio definitivo.
  Fiel a su estilo, buscó mantener todo el tiempo la prudencia, el aplomo y nunca dejarse atropellar por los impulsos. Por cuarta vez, sobre las once de la noche, el candidato a gobernador por el peronismo kirchnerista salió ante los medios y advirtió: “Vamos a contar todos los votos en el escrutinio definitivo, acá no ganó (Miguel) Lifschtiz ni ganó (Miguel) Del Sel”. Para esa hora el conteo oficial del escrutinio provisorio estaba arriba del 90% y el rafaelino quedaba tercero, con más del 29%, y a sólo 1,5 punto del primero y a 1,4 del segundo. Una paridad infartante.
  El candidato peronista votó en su ciudad, Rafaela, y antes de las nueve de la noche ya se instaló en la sede del PJ. En su primera aparición se mostró tranquilo: “Esperamos los datos, estamos disputando el primer lugar”, se ilusionó cuando los votos escrutados no llegaban ni al 10% del total. Ahí dijo que lo había llamado la presidenta, interesada por su suerte, y repitió una frase de campaña: “en las Paso jugamos el partido con siete jugadores contra 11; hoy ya tenemos el equipo completo”. Tres horas después, cuando el escrutinio llegaba al tramo final, efectivamente los votos del Frente Justicialista habían pasado de 370 mil en las Paso a cerca de 560 en la general.
  La noche transcurría y los números oficiales del escrutinio provisorio fluían con cierta agilidad. Pero al mismo tiempo se apretaba la brecha hora tras hora y el final abierto ya era más que una metáfora. De pronto, el socialismo desde Rosario dio el golpe: anunció un conteo de sus mesas “testigo” lo daban por ganador por apenas medio punto, pero un medio punto que al PS no le dejaba dudas y que lo animaba a festejar.
  Tras cartón, en una saga de golpe a golpe televisivo, el peronista recogió con sorpresa el excesivo triunfalismo socialista y salió a contestar. “Nuestras mesas testigo no coinciden con las del socialismo”, y fuera de micrófono todos los colaboradores desconfiaban de la actitud socialista, a la que calificaban de “temeraria”. Allí el candidato peronista introdujo un elemento, el volumen de votos blancos e impugnados que —según su interpretación— no estaban debidamente sopesados en el conteo. Y que podían cambiar las tendencias. Suele ocurrir que alguna cantidad de votos impugnados luego (en el escrutinio definitivo) se conviertan en votos positivos para alguno de los candidatos.
  Casi en sumultáneo, en el búnker del PRO, Miguel Del Sel armó su propio show triunfalista desafiando el festejo del partido de la rosa. En tanto, Perotti pedía prudencia y responsabilidad. Recordó los episodios del 19 de abril pasado, que derivaron en un innecesario retardo en el conteo, cuando quedó instalada la sospecha. “Debemos garantizar la absoluta transparencia, cuando se pierde la confianza luego es muy difícil recuperarla”, advirtió. Ya era la tercera salida ante los medios. Y no sería la última.
  El tiempo pasaba y los más de cinco puntos con que el rafaelino arrancó el conteo (debajo del primero) se habían convertido en menos de dos puntos. Allí fue cuando lanzó su advertencia sobre unas 300 mesas de la ciudad de Santa Fe “donde estamos ganando y no están escrutadas”, y otro tanto sobre unas 500 de Rosario, “donde estamos segundos”. Pero además, los peronistas sacaron a jugar también sus propias mesas testigo. Que de todos modos les daban diferencias de medio punto entre los tres candidatos, “que nos parecen diferencias muy exiguas para ofrecerlas como definitivas”, reconoció.

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