Política

Novaro: "Al gobierno de Macri le faltan coordinación y equipos"

Marcos Novaro es uno de los intelectuales que firmó un documento en apoyo a Mauricio Macri en la antesala del ballottage donde Cambiemos derrotó a Daniel Scioli.

Lunes 28 de Marzo de 2016

Marcos Novaro es uno de los intelectuales que firmó un documento en apoyo a Mauricio Macri en la antesala del ballottage donde derrotó a Daniel Scioli. A poco más de tres meses de la llegada de Cambiemos al poder, el politólogo y sociólogo porteño afirma tener sensaciones ambiguas frente a algunas decisiones del oficialismo. Por un lado, le reconoce como un éxito la salida del cepo cambiario y la negociación con los llamados fondos buitre (holdouts), pero por otro le "inquieta" cierta falta de coordinación o errores políticos que demuestran ausencia de "equipos" en la gestión, precisamente el eslogan que exhibió el líder del PRO en la carrera para acceder a la Presidencia.

Por ahora, dice Novaro, cuenta con la ventaja del contraste con el kirchnerismo, una suerte de polarización que se alimenta con las apariciones públicas de dirigentes emparentados con Cristina Fernández, a quien el profesor de la UBA no le otorga ninguna posibilidad de volver con éxito a los primeros planos de la política. "Creo que va a seguir en el estado latente de Isabel Perón. Es decir: en una progresiva entrada al olvido", sentencia.

—¿Qué evaluación hace del gobierno de Macri?

—En general, es buena. Hay zonas en la que el gobierno hizo las cosas bien, zonas en las que no hizo las cosas bien, pero viene zafando, y zonas en las que ha cometido errores innecesarios, no forzados.

—¿Cuáles son esos errores?

—Tienen que ver con los asuntos donde el gobierno dijo que iba a hacer más diferencias, como coordinar un equipo. Hay cosas que revelan que el equipo no está muy coordinado. Uno puede decir que eso es fruto de la novedad, que no se conocen los funcionarios, que están aprendiendo. En muchos casos es cierto y hay que ver si están aprendiendo de los errores o los están repitiendo. El error del decreto para los jueces de la Corte Suprema fue producto de una calentura, de un apresuramiento. (El presidente del alto tribunal) Ricardo Lorenzetti había emitido ese fallo a favor de las provincias a los pocos días de la elección, lo que fue una provocación. Esa calentura llevó al gobierno a cometer un error grave, que después corrigió. Pero luego cometieron otro error con el tema Ganancias, donde tendrían que haber sido más generosos y, sobre todo, haber negociado más la reacción de los sindicatos y del massismo. Macri no tenía ninguna necesidad de decir que la modificación de las escalas al impuesto la dejaba para más adelante porque es una responsabilidad del Congreso.

—¿Y qué cosas está haciendo bien?

—Hay dos planos en los que se está moviendo bien el gobierno. Uno es el frente externo (la nota fue realizada antes de la reciente visita del presidente de EEUU, Barack Obama): la negociación con los holdouts y la salida del cepo son dos buenos puntos a favor que se anotó Alfonso Prat Gay (Economía) con una estrategia adecuada. El otro frente donde mostró eficacia es el legislativo, pero creo que fue más por suerte, por colaboración de los adversarios. La polarización con el kirchnerismo residual les permite avanzar con los aliados. Eso funcionó mientras el kirchnerismo se mostró en la resistencia en temas muy absurdos, como la defensa de los ñoquis en el Estado contratados a último momento y los militantes que no tienen ninguna función razonable. Todo eso es ganancia muy fácil para el oficialismo.

—¿No es adrede esa estrategia del contraste, como el kirchnerismo lo hacía con el macrismo cuando estaba en el vértice del poder?

—La polarización es similar, pero que creo que en el macrismo está acompañada de una estrategia de colaboración con los moderados, que los Kirchner nunca creyeron necesitar. Macri, un poco por necesidad y otro poco por el perfil que tiene, mientras polariza al mismo tiempo muestra la mano tendida para los peronistas que quieran colaborar con él. En el discurso del 1º de marzo fue muy crítico de la herencia, pero fechó los años del desastre de un modo que disculpara en gran medida a Néstor Kirchner, a Roberto Lavagna o a una parte del peronismo que acompañó al kirchnerismo pero que después se vio atrapada en una locura de desbarranque cada vez más injustificada. No creo que la polarización se pueda homologar sino que cumple una función muy puntual, que es acorralar lo que queda del kirchnerismo.

—Varios funcionarios del gobierno hablan de gradualismo, pero algunas medidas muestran todo lo contrario: devaluación bastante fuerte, aumento de tarifas de hasta el 300 por ciento, despidos masivos en el Estado...

—Hay una combinación entre shock y gradualismo. En el tema de los holdouts, fueron muy a la solución rápida. Con las tarifas es más ambiguo. Es cierto lo de la electricidad. Con el gas están tratando de moderarlo y no se sabe bien qué harán con el transporte. Pero no parece haber ahí un plan: no se sabe cómo es el sistema compensatorio o cómo es la tarifa social, cómo acceder a ella ni cómo hacer los reclamos. Faltan los procedimientos, ahí falta gestión. Y es un problema que apunta al corazón de la promesa, aquella que decía: "Somos un equipo de profesionales bien preparados que saben manejar las cosas, no un grupo de voluntaristas entusiastas como (Axel) Kicillof. Somos un grupo de profesionales". Bueno, ¿dónde está el grupo de profesionales manejando el tema tarifas? Se ve a (el ministro de Energía, Juan José) Aranguren solo. Creo que ahí falta coordinación y equipos. Tampoco está muy claro cómo administrarán el gradualismo para bajar el déficit fiscal.

—¿Cómo cree que se reinsertará Cristina en el esquema político y, en especial, dentro de un peronismo en oposición?

—He visto algunas encuestas y, si bien es cierto que Macri cae, lo de Cristina es más pronunciado. La ex presidenta es una figura pública en declive pronunciado desde hace tiempo. Aún en el caso de que al gobierno le vaya muy mal y haya una crisis, no veo que la beneficiaria vaya a ser Cristina, por más que joroben con esa estrategia de la resistencia y de la nostalgia de los buenos tiempos del kirchnerismo. No es Juan Domingo Perón. Yo no creo que haya una vuelta de Cristina por ningún lado. Me parece que ya fue y, en el peronismo, el liderazgo de Cristina quedará acotado en mayo, muy pronto, cuando haya interna. Ahí se abre una historia nueva. El kirchnerismo va en camino a ser una expresión marginal de la política y, si la ex presidenta reaparece pronto en la escena, al único que puede beneficiar es a Macri. A los peronistas eso les parece inconveniente y deben estar desaconsejándola. Y, como ella tiene un resto de sentido común, no va a volver. Creo que seguirá en el estado latente de Isabel Perón. Es decir: en una progresiva entrada al olvido.

 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario