Política

No todo es color de rosa en Olivos: Cristina revela las peleas con su hija Florencia

En una entrevista con Soledad Silveyra, la presidenta habló sobre diferentes temas: su juventud, la crisis con el campo, el doble comando, el peronismo y también sobre su familia. "Los chicos tienen tendencia a comer en su cuarto, al lado de la computadora. Con Florencia hubo peleas muy fuertes por eso, pero terribles. Incluso, hice cortar el sector de comunicación de Olivos", comentó en tono de madre la primer mandataria.  

Jueves 21 de Mayo de 2009

En una entrevista con Soledad Silveyra, la presidenta habló sobre diferentes temas: su juventud, la crisis con el campo, el doble comando, el peronismo y también sobre su familia. "A Florencia es más difícil traerla a la mesa. Los chicos tienen tendencia a comer en su cuarto, al lado de la computadora. (Con Florencia) Hubo peleas muy fuertes por eso, pero terribles. Incluso, hice cortar el sector de comunicación de Olivos", comentó en tono de madre la presidenta.

"Somos un matrimonio como cualquier otro", fue la pícara respuesta de la presidenta cuando Soledad le preguntó si con su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, tenían "tiempo para caricias" mientras le recordó que ambos fueron, en un momento, dos presidentes de un país que dormían en una misma cama.

"Mirá lo que me pregunta", se quejó Cristina, sentada en el famoso sillón de Rivadavía, en la Casa de Gobierno, por el que transcurrió la historia política de los argentinos.

La primera presidenta electa de los argentinos se refugió en una historia de 34 años de casados para encausar la conversación en carriles más acordes con la investidura y zafar con un "nosotros somos muy familieros".

Aclaraciones como "yo no soy candidata" o "a mi me gusta informarme a mi misma", fueron algunas de las frases que Cristina deslizó, mientras mostraba fotografías de sus veinte años, en la Plata, cuando sólo tenía veinte años.

Sin embargo, no abandonó su discurso político -aún cuando hablaba de cuestiones personales-- por ejemplo al recordar cuando a Néstor Kirchner lo criticaban por el saco cruzado o los mocasines.

"A mi me gustó arreglarme siempre, y me critican por lo contrario" del desaliño de su marido, señaló al explicar que desde los sectores críticos buscan "atajos que no parezcan demasiado mal" o "políticamente correctos".

De aquella época de idealismos, recordó que las mujeres "eramos todas Mafalda", el legendario personaje de Quino que "buscaba un
mundo mejor".

En cambio se animó a reconocer que no pensaba que su marido iba a ser presidente de la Nación, al señalar que Kirchner "es hijo de la crisis de 2001".

La pantalla de Telefé que dio inicio a la segunda temporada del ciclo "Un tiempo después" conducida por la recordada protagonista de "Rolando Rivas, taxista", entre otros grandes éxitos, quiso mostrar fundamentalmente a la presidenta-mujer, aquella que, según Cristina, "una no cambia por más poder institucional" que le da las funciones".

En su lugar de trabajo cotidiano de la Casa Rosada, un despacho con una mesa que no alcanza para más de tres o cuatro personas, la presidenta "encontró su lugar", su rincón preferido.

Desde la Quinta de Olivos desde donde arranca su actividad luego de desayunar, hacer "algunas veces" un poco de gimnasia y leer los titulares de todos los diarios, una tarea que prefiere hacerla sola, Cristina se traslada a la sede presidencial del centro porteño o viaja hacia distintos lugares provinciales o locales a cumplir con sus actividades.

Acostumbrada a maquillarse desde que era una jovencita reconoce que en actividades oficiales debe estar de punta en blanco porque representa a la República Argentina.

Pero también ella repreguntó en la entrevista: "¿Has visto algo más arreglado que a una mujer argentina?".

Pero quizás uno de los hechos que reflejó como más impactantes en su vida fue ingresar a la Quinta de Olivos como primera dama. "El momento que más me shokeó fue en mayo del 2003. Quedé sin voz durante dos o tres meses. Me hicieron todo tipo de estudios y no tenía nada. Luego hablando con Nacha (Guevara), ella me dijo que seguramente yo 'estaba asustada' y afirmó que ahora en 'retrospectiva lo veo así'".

Los hijos y la relación con ellas también fueron un tema tratado en la charla, con la preocupación de la adolescencia y las culpas típicas de las mujeres abocadas a tareas de trascendencia. "Somos culposas. Nos educan para que tengamos culpas", sentenció Cristina mientras se negaba a contestar si sería nuevamente presidenta y destacar que quieren que la recuerden como la mujer que había dado igualdad de oportunidades a todos.

Soledad le preguntó por las críticas que recibe de aquellos que dicen que da cátedra cuando habla en el atril. "No sé por qué dicen eso, tal vez porque tengo vocación de docente. O tal vez les molesta que no lea porque muchos de ellos tienen que leer para enhebrar una idea que seguramente les dicen otros", ironizó Cristina.

En cuanto a las críticas que recibe desde la clase media, Cristina opinó que "hay mucho tema mediático, fundamentalmente en distritos donde lo mediático es muy importante. En Capital Federal, por ejemplo, siempre ganó De la Rua".

Al mismo tiempo la Presidenta dio su definición de lo que es el peronismo, al cual caratuló como una " experiencia histórica que todavía no fue superada. Es un movimiento capaz de producir seres como Eva Perón y al mismo tiempo seres como (José) López Rega".

La peor crisis durante su presidencia fue el conflicto con el sector agropecuario. Ante la consulta de Silveyra, Cristina indicó que "no hubo una crisis económica sino una discusión política, que tiene que ver con la distribución del ingreso. Son dos modelos de país", agregó la mandataria.

Cristina omitió hablar sobre Julio Cobos. La mandataria sólo lo definió como "el vicepresidente" y no dio lugar a mayores comentarios sobre su persona ni sobre su voto "no positivo" a la resolución 125 que desató la protesta del campo. "Fue algo que ya pasó", agregó Fernández de Kirchner. Y coincidió, tal vez queriendo, tal vez no, con las declaraciones de Cobos al momento de la votación: "La historia juzgará lo que ha hecho cada uno", agregó.

Vida íntima. Aprovechando la distendida entrevista sin repreguntas ni planteos sobre temas relacionados a la actualidad, Cristina se permitió hablar sobre su vida privada: "En Santa Cruz podía almorzar y cenar con Máximo. Con Néstor siempre almorzamos y cenamos. Nos gusta estar mucho en familia y con amigos", afirmó.

Uno de los temas obligados fue los cuestionamientos hacia el doble comando en toda la era K. Cristina desestimó la acusación: "A veces pienso que no debería hablar más con Kirchner, o no dirigirle más la palabra", dijo en tono de broma.

En cuanto a su juventud, la mandataria recordó que los pensamientos de las mujeres militantes no eran como los de las demás mujeres: "No éramos Susanita, éramos Mafalda". En aquellos años, Cristina militaba en la Juventud Universitaria Peronista mientras estudiaba Derecho en la Universidad de La Plata.

La jefa de Estado explicó que el gran cambio para ella fueron sus primeros meses en la quinta de Olivos en su rol de Primera Dama, "tal vez porque pensé que a lo mejor Néstor nunca iba a ser presidente". "Él fue presidente porque hubo un 2001 en el país, él, como Presidente, es hijo de esa crisis", enfatizó. Ante la pregunta de si volverá a ser Presidente, Cristina dejó la puerta abierta: "Faltan 20 millones de años, siglos, para 2011".

Otras cuestión que la Presidenta aprovechó para responder fue aquella que apunta a la falta de debate en su gestión. "El gobierno no debate, el gobierno gobierna. El debate es el en Parlamento. Una lecturita de la Constitución no le vendría mal a nadie", finalizó.
 

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