Política

"No hay tercera opción: los argentinos decidirán entre Cristina y Macri"

Juan Grabois alertó sobre la crisis económica y opinó que "Cristina es absolutamente inocente".

Domingo 28 de Abril de 2019

Juan Grabois | Bío | Dirigente social y referente principal de la Ctep, de estrecha relación con Cristina Kirchner. Asegura que la ex presidenta será candidata y que ganará las elecciones en primera vuelta o en el ballottage


Mientras la escalada de precios carcome los ingresos de la mayoría de la población —sobre todo, de los sectores más vulnerables— y el escenario electoral se mantiene todavía en estado gaseoso, el dirigente social Juan Grabois se convierte en una pieza clave del tablero político. Es que los movimientos sociales apuntalan en los territorios la gobernabilidad (aunque no pretendan ejercer ese rol) y, al mismo tiempo, el referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (Ctep) construyó una estrecha relación política con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien se mueve como candidata pero todavía no se anotó formalmente en la carrera electoral.

   En esta entrevista con La Capital, el también dirigente del Frente Patria Grande alerta sobre la desesperación por no llegar a fin de mes que se expande en los peldaños más bajos de la pirámide social, asegura que Cristina es inocente de las acusaciones de corrupción y confía en que finalmente la actual senadora nacional se presentará y ganará las elecciones.


   —Hay un deterioro muy marcado de la situación socioeconómica. ¿Puede describir la situación en los barrios populares, en los conurbanos?

   —Veo desesperación, que se va pareciendo cada vez más a la del 2001 y 2002. La diferencia es que el macrismo heredó un sistema de seguridad social muy amplio, pero no tan profundo como debería ser. Todo el mundo sabe que a fin de mes se le va a renovar la vida, pero ya los últimos diez días del mes ya no sabe cómo resolverlo. La parte organizada de los sectores más empobrecidos es la que mejor pudo negociar el retroceso: la AUH y el salario social complementario en relación a la inflación perdieron menos, porque hubo una constante movilización popular, a diferencia de lo que sucedió con los asalariados. La pasividad de los gremios y de la CGT ha hecho que en los años del macrismo los asalariados perdieran un 20 por ciento del salario real. Eso implica que los asalariados de sueldos más bajos ingresaron en el mundo de la pobreza. En los comedores y en las ollas populares empiezan a aparecer otros sectores sociales que no venían.

  

 —¿Temen que el agravamiento de la situación socioeconómica los desborde?

   —Nosotros formamos los movimientos para transformar la realidad, no para contener. No queremos ser un colchón que garantice la estabilidad de una sociedad injusta. Puede ser que ocasionalmente o por una razón objetiva cumplamos esa función, pero no es la voluntad de nuestras organizaciones. El eventual desborde que pueda haber, en la medida en que sea una expresión masiva de protesta, no sólo no me interesa contenerlo sino que lo favorezco, porque yo creo que hay que protestar mucho contra este gobierno. Otra cosa es la degradación que implica el saqueo, que se produce cuando se combinan dos factores: una desesperación total y una decisión política de gente que tiene la capacidad de liberar una zona y cosas por el estilo. Le decimos a nuestros compañeros que si aparece algún rumor no se prendan porque también son estrategias de los que no pueden llegar al poder a través de las elecciones.

  

 —Tiene una relación cercana con Cristina. ¿Habló con ella sobre su posible candidatura presidencial?

   —No, no hablé. Tampoco le pregunto algo que para mí es obvio desde hace muchos meses. Además, creo que no depende simplemente de la voluntad de las personas sino del rol en que la historia va colocando a los distintos dirigentes que dejan de vivir su propia vida y pasan a estar dentro del flujo de la historia. La decisión que vamos a tener que tomar los argentinos va a ser Macri o Cristina. Esa es una de las razones fundamentales de mi acercamiento a ella. Creo que no existe una tercera opción en la Argentina. Estoy convencido de que ella se va a presentar y va a ganar las elecciones. Puede ganar en primera vuelta o en ballottage. No sé si el ballottage va a ser contra Macri: no sé si entra si hay un tercer candidato relativamente competitivo. Pero lo de Cristina está ya muy consolidado.


   —Ha planteado que Cristina no es su conducción, sino su candidata. ¿Cuál es la diferencia?

   —En la cultura política del peronismo en general y del kirchnerismo en particular hay una idea de organicidad y de verticalidad que yo no comparto. No vengo de esa tradición, me parece que no tiene que ver con cómo funciona la sociedad en el siglo XXI. Creo mucho en la autonomía de las personas y de los agrupaciones políticas, sociales y sindicales. En ese sentido el respeto por Cristina, la admiración por su coraje, el acuerdo con sus buenas decisiones no nos impiden ni nos van a impedir criticar las cosas que estuvieron mal en el pasado y las que estén mal en el futuro. Por ejemplo, hubo algunos ex funcionarios o dirigentes del kirchnerismo que intentaron que yo no hable del tema de la corrupción y yo voy a seguir hablando del tema. Es cierto que existe una conspiración, una especie de asociación ilícita entre Stornelli, Bonadío, Santoro, D'Alessio, Comodoro Py, para jorobar a Cristina. Pero eso se monta sobre algunas cosas que sucedieron en la realidad y que no se pueden repetir nunca más. Una de las funciones que nos vamos a autoatribuir en un futuro gobierno es la de auditar y denunciar a cualquiera que meta la mano donde no la tiene que meter.

  —¿Desliga a Cristina de esos episodios de corrupción?

   —Para mí Cristina es absolutamente inocente, es una mujer que no tiene un pelo de corrupta. No tiene ambiciones de riqueza, su cabeza está fundamentalmente volcada a la política. En este momento desde luego tratando a defender a su hija y de acompañarla en su enfermedad. Yo pongo las manos en el fuego por ella. De todas maneras, estamos en una sociedad corrupta e hipócrita: en la política, en los medios de comunicación, en las empresas, en los sindicatos, en los movimientos sociales, hay situaciones de corrupción, obviamente con mayores y menores grados y mayores y menores responsabilidades. ¿Cuál es la crítica que se puede hacer al dirigente? Que no tomó las medidas suficientes para minimizar eso.

  

 —En el caso de que ganara Cristina, ¿imagina un gobierno que radicalice las políticas de sus gobiernos anteriores o un gobierno más moderado?

   —Creo que va a ser un gobierno mucho más moderado en lo discursivo y más profundo en lo práctico. Creo que eso es bueno. Yo estoy convencido de que el gobierno no va a aceptar el programa económico del Fondo, que es de ajuste permanente, pero tampoco va a patear el tablero y a desconocerlo. Va a haber una renegociación, que va a implicar que se den tres cosas que forman parte del núcleo conceptual de la economía kirchnerista: que los salarios y las prestaciones sociales estén por encima de la inflación, administración de divisas, y un nivel más alto de intervención del Estado en importaciones y exportaciones. Sobre esa base macro se va a volver a crecer, va a haber una redistribución del ingreso, va a haber políticas públicas más eficaces y transparentes. Por ejemplo, políticas de desarrollo de infraestructura urbana en los 4.500 barrios populares de la Argentina, tema en el que particularmente queremos trabajar nosotros.


   —¿Se ve este año integrando alguna lista?

   —No, candidato no voy a ser.


   —También tiene una relación estrecha con el Papa Francisco. ¿Cómo está viendo Bergoglio la realidad social y política argentina?

   —A partir del 1º de enero definí que no voy a contestar ninguna pregunta, ni siquiera sobre mi interpretación, sobre Francisco. Cualquier frase que diga en cualquier medio puede ser sacada de contexto para dañarlo, y como él ha sido muy claro sobre que no tiene vinculación con la política local no quiero ni usarlo ni que lo usen.

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