Política

Nisman: a seis meses de una muerte emblemática

La investigación sobre la muerte del fiscal de la causa Amia Alberto Nisman cumplió ayer seis meses y aún no arrojó resultados para determinar si fue asesinado o se suicidó

Domingo 19 de Julio de 2015

La investigación sobre la muerte del fiscal de la causa Amia Alberto Nisman cumplió ayer seis meses y aún no arrojó resultados para determinar si fue asesinado o se suicidó aquel 18 de enero en su departamento de Puerto Madero, aunque se espera una definición en breve.

   La fiscal Viviana Fein, a cargo de la investigación en estos meses, ya recibió varios informes sobre la junta médica, el informe criminalístico y ahora aguarda un peritaje tecnológico sobre las computadoras y el celular del ex titular de la Unidad Amia.

   No obstante, la investigación se encamina hacia la hipótesis del suicidio aunque la querella, a cargo de la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, ex mujer de Nisman, insiste con la teoría del asesinato. La junta médica entregó un informe dividido, dado que para los peritos oficiales la hora de la muerte data del domingo al mediodía, mientras que para la querella abarca hasta el sábado a la noche.

   No es un dato menor, pues el empleado informático Diego Lagomarsino reconoció que fue en dos oportunidades ese sábado al departamento de Nisman en la torre Le Parc de Puerto Madero, para hacerle entrega del arma calibre 22 desde la cual salió el disparo que terminó con la vida del fiscal.

   Por el momento, Lagomarsino, quien explicó que el fiscal le pidió prestada su arma por seguridad, sólo fue imputado por la fiscal por la entrega del arma no así por la muerte de Nisman. Otro punto de divergencia en la junta médica fue si existió “espasmo cadavérico” en la mano de Nisman que habría empuñado el arma: para los peritos oficiales sí lo hubo —lo que implicaría que él accionó el gatillo— en tanto que la querella lo negó y dijo que el fiscal incluso agonizó.

   Tampoco se pusieron de acuerdo sobre golpes que presentaba Nisman en su cabeza y una de sus piernas, pues para los peritos de la querella pudo haber sido producto de un gesto defensivo, en tanto para los oficiales fue producto de la caída libre del cuerpo una vez que se disparó.

   Los peritos contratados por Arroyo Salgado sostuvieron, además, que al momento del disparo Nisman estaba con una de sus rodillas apoyada en el piso y detrás suyo había un atacante; amén que estaba en dirección con la vista a la bañera. La conclusión a la que llegaron los expertos fue a raíz de las manchas de sangre que quedaron en el lavatorio.

   Sin embargo, los peritos oficiales contradicen esa hipótesis al considerar que estaba parado y mirando en dirección al espejo. Para elaborar un dictamen final, la fiscal Fein aguarda el estudio el área de Cibercrimen de Policía Metropolitana sobre las computadoras de Nisman encontradas en su departamento y sus teléfonos celulares.

   Es que se detectaron intromisiones a una de las notebook del fiscal encontrada en su departamento, para cuando él ya estaba muerto, pero se sospecha que pudo haber sido una intromisión remota y no en persona. Por ello el informe tecnológico es clave además para determinar primero si hubo o no una intromisión en los equipos de Nisman, y si se confirma, lo fue en forma remota o local.

¿Suicidio inducido? Fein, intenta determinar, además, si pudieron haber sometido la voluntad del fiscal sin tener que forcejear con él y para eso analiza, entre otras cosas, una triangulación de llamadas ocurrida tras su muerte, que involucra a uno de sus custodios, a un policía retirado y al ex espía Antonio Jaime Stiuso a quien Nisman buscó con insistencia antes de morir.

   El ex jefe de Operaciones de la Side se habría comunicado con un policía retirado de apellido Goncalvez Pereyra, quien a su vez se comunicó con el celular de Luis Miño, uno de los custodios del fiscal que estuvo el 18 de enero en Le Parc, según surgió en un análisis realizado sobre las antenas de teléfonos celulares activadas en la zona del edificio de Puerto Madero.

   A partir de allí la fiscalía encargó a la división de Fraudes Bancarios de la Policía Federal una investigación sobre el historial de esos teléfonos y sobre sus portadores, para saber quiénes los manejaban y con qué frecuencia se comunicaban.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario