Política

"Nisman me pidió el arma porque ya no confiaba siquiera en su custodia"

Lagomarsino rompió el silencio y contó que el fiscal le dijo que no iba a usar el arma que él le había prestado. Dijo que Viviana Fein le pidió que no hablara con ningún medio.

Jueves 29 de Enero de 2015

El ex colaborador de Alberto Nisman, Diego Lagomarsino, habló por primera vez públicamente y señaló que el fiscal le pidió un arma porque “ya no confiaba siquiera en la custodia” y que le aseguró que, a pesar de que tenía registro de portación, “no la iba a usar”.

"Mi silencio se valió a que la fiscal (Viana Fein) me lo pidió, que por favor no hablara con ningún medio. Hice caso con su pedido”, fueron las primeras palabras de Lagomarsino en una declaración a la prensa al cumplirse diez días de la muerte de Nisman.

En su relato de lo acontecido sobre la última vez que tuvo contacto con el fiscal, el experto en informática contó que, estando en su casa, el sábado 17 de enero a las “4.25” de la tarde recibió un primer llamado de un número desconocido pero que no llegó a oírlo.

La llamada. Minutos más tarde sonó nuevamente su celular y, al atenderlo, escuchó la voz de Nisman que le pedía que fuera a su departamento en el complejo Le Parc, en el barrio porteño de Puerto Madero, donde pocas horas después sería encontrado sin vida.

"No era infrecuente que él me llamara y me dijera «vení»”, explicó Lagomarsino ante la prensa en el estudio de su abogado, Maximiliano Rusconi, donde brindó su testimonio pero no respondió preguntas de los periodistas.

En ese marco, manifestó que tardó “unos 20 minutos” en llegar al domicilio, que entró “por la puerta de servicio” como lo hacía “normalmente”, y que al ingresar vio sobre la mesa del living “mucha documentación”.

"Le pregunté si (la denuncia a la presidenta Cristina Kirchner) tuvo más repercusión que la que él pensó que iba a tener. Me dijo que sí: «Incluso mi madre tuvo que ir al supermercado por mí hoy»”, señaló Lagomarsino que dijo Nisman. Respecto al breve diálogo que mantuvieron sobre su denuncia a la presidenta por presunto encubrimiento el caso Amia, el experto en informática, único imputado en la causa por la muerte de Nisman, dijo que el fiscal le aseguró: “Tengo más miedo de tener razón que de no tener razón”.

"Y en ese momento me dice: «¿Tenes un arma?» Me dejó totalmente mal parado, no entendía nada. Mi reacción fue de no creer que me estuviera preguntando eso. Y lamentablemente le dije que sí”, señaló. "¿Para que la querés?”, dijo el hombre que le preguntó y que Nisman respondió: “En realidad tengo miedo por las chicas”.

La 22. Según su relato, el experto en informática le replicó: “Pero, Alberto, vos tenés seguridad”, a lo que él respondió: “Pero ya no confío ni siquiera en la custodia”. “En ese momento él se quiebra y me dice: «¿Vos sabés lo que es que tus hijas no quieran estar con vos por miedo a que les pase algo? El tenía un orgullo tremendo por sus hijas y me consta. Y le dije: «Mirá es viejo (el arma), es una 22. ¿De qué te vas a defender con eso?»”, relató Lagomarsino.

Ante esa pregunta, según contó el ex colaborador de la fiscalía Amia, Nisman le respondió: “No te preocupes, es para llevar en la guantera, por si viene un loquito con un palo y me dice «traidor hijo de puta». Una de las cosas que él me dijo es que iba a guardar la pistola en ese momento en la caja de seguridad y que después la iba a guardar en la guantera del auto al día siguiente, que salía con las chicas”.

Lagomarsino manifestó que, tras el pedido del fiscal, se fue a su casa a buscar la pistola Bersa calibre 22, a la que definió como “un arma tremendamente vieja, que realmente fallaba”, y que alrededor de las 19 recibió un nuevo llamado de Nisman preguntándole si había encontrado el revólver.

Relató entonces que juntó “las partes del arma” y las guardó “en la mochila, junto con la credencial roja que tiene el arma del título de propiedad” y que volvió a Puerto Madero: subió al piso 13 de la torre Le Parc junto a uno de los custodios y ambos se acercaron hasta la puerta de servicio, donde Nisman le dio al empleado de seguridad “un sobre color madera”.

Café para dos. “El custodio se va. Yo entro. Estaba muy shockeado todavía por la situación”, aseguró Lagomarsino, quien agregó que tras tomar un café le transmitió al fiscal “las reglas de seguridad” del arma, pero que fue Nisman quien hizo “toda la operatoria”.

"Me dijo: «No te preocupes que no la voy a usar»” y que dentro de “un par de semanas” le iba a “devolver todo”: incluso, sostuvo que Nisman lo tranquilizó: “Si es vieja, no te preocupes; en la semana compramos una”.

El ex colaborador sostuvo incluso que el fiscal le dijo que “por supuesto” tenía documentación para portar armas y que finalmente lo hizo salir del departamento por la puerta del frente: intercambiaron saludos rápidamente y quedaron en verse luego de la presentación que iba a hacer el fiscal ante la comisión de Legislación Penal de Diputados.

Lagomarsino, pieza clave en todo el caso,  concluyó: “El día domingo voy al supermercado y tipo 11 le mando un mensaje: «¿estás más tranquilo ahora?». Quedaron los tildes (de WhatsApp) en gris. Nunca me contestó”.

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