política

Movimientos sociales impulsan el plan Grabois para el Gran Rosario

La alianza entre la Utep y la CGT se propone reactivar la economía popular. Estiman que se podrían crear 130 mil puestos de trabajo.

Jueves 13 de Agosto de 2020

Después del lanzamiento del Plan San Martín, un ambicioso programa de reactivación económica elaborado por movimientos sociales y sindicatos de peso del sector privado, sus impulsores locales estiman que de implementarse la iniciativa se podrían crear en el Gran Rosario unos 130 mil puestos de trabajo sociales.

El último lunes, tres días después de San Cayetano, movimientos sociales nucleados en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (Utep) y gremios como la Uocra, Camioneros, Smata y la Unión Ferroviaria lanzaron en la sede del sindicato de la construcción el llamado Plan de Desarrollo Humano Integral, que plantea una serie de iniciativas para enfrentar la post pandemia.

La alianza entre sindicatos y movimientos sociales propone, entre otros objetivos, crear en todo el país 4 millones de puestos de trabajo social y 170 mil empleos regulados por convenio colectivo, promover la integración urbana de los barrios populares y repoblar la Argentina a través de nuevas ciudades, comunidades rurales y cinturones hortícolas protegidos.

Para eso, plantean una inversión anual de 750 mil millones de pesos durante cuatro años que, aseguran, generaría un impacto de actividad económica de 865 mil millones de pesos anuales.

La idea es que se unifiquen los distintos programas sociales actuales en un esquema único llamado Potenciar Trabajo y que los beneficiarios perciban un salario social complementario de 10.000 pesos por una contraprestación de 60 horas mensuales trabajadas.

Para uno de los principales impulsores de la iniciativa, el dirigente social Juan Grabois, es fundamental que el gobierno avance con este plan para encarar una situación que ya es dramática. "Como dice el Papa Francisco, de esto salimos mejores o peores, no iguales —dijo a LaCapital el dirigente de la Utep y del Frente Patria Grande, que estuvo reunido el viernes con Alberto Fernández—. Si no pensamos cómo darle tierra para la vida y la producción, cómo descentralizar la insustentable sobreurbanización de la Argentina, cómo crear condiciones de habitabilidad razonables en los barrios populares o cómo recuperar el trabajo como base del proyecto de vida de cada familia estamos perdidos; también tenemos que avanzar en la transición energética. Ello requiere una planificación seria, sistemática, con metas y con una autoridad de ejecución firme y transparente".

En tanto, Fernando Rey, referente en Rosario del Frente Patria Grande, señaló: "Si este plan se implementa en Rosario va a posibilitar la reactivación de una economía muy castigada por la doble pandemia de macrismo y Covid, y al mismo tiempo comenzar a resolver algunas de las principales deudas sociales de nuestra ciudad".

Y agregó: "Estamos hablando de la posibilidad de crear 130 mil puestos de trabajo dignos en la economía popular en el Gran Rosario, la integración urbana de los 112 barrios populares de la ciudad con acceso a viviendas y servicios básicos, así como fortalecer la producción de alimentos del cordón periurbano de cientos de agricultores familiares que accederían a la tierra y al equipamiento productivo".

Efectivamente, la situación socioeconómica del Gran Rosario ya era inquietante antes del Covid-19. Por caso, el año pasado, uno de los impulsores del Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) en la ciudad y actual Subsecretario de Planificación del Hábitat de la provincia, Ignacio Rico, dijo al portal Conclusión que "aproximadamente 130 mil rosarinos y rosarinas que viven de alguna manera con la vida precarizada" y que solamente el 14 por ciento de quienes viven en esos barrios tienen empleo formal.

En este sentido, la referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) en Rosario, Victoria Clerici, resaltó la diversidad de actividades de la economía popular que potencia el plan, como "el reciclado social, textil, la producción de fábricas recuperadas, el comercio popular, espacios sociocomunitarios como comedores, guarderías y bachilleratos populares, formación para el trabajo".

Además, Clerici destacó que se trata de un "plan integral", en el que no sólo se busca generar empleo sino también mejorar la vida en los entornos donde se desarrollan esos trabajos. "Vos tenés al cartonero que genera productividad pero también hay problemas de adicciones, de escolaridad, de acceso a los servicios básicos en donde vive", graficó.

Sintonía

Lo cierto es que además de la inédita alianza entre los sindicatos que integran la CGT y los movimientos sociales —que compiten habitualmente por la representación en el astillado mundo del trabajo argentino— el lanzamiento del Plan San Martín dejó otro dato político: un reacercamiento de Grabois al oficialismo.

A comienzos de junio, el dirigente social reconoció a este diario que estaba "desencantado" con el gobierno. "En la agenda de tierra, techo y trabajo, que es por la que nosotros luchamos —dijo en ese momento—, hay incompetencia e improvisación supina".

Ahora, Grabois admitió que hay "más sintonía" con el gobierno. "Hay que seguir acercando posiciones y construyendo masa crítica para pensar algo profundo, sólido, que nos permita volar hacia el futuro y no arrastrarnos en peleas estériles", convocó.

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