Miguel Angel Toma dijo que "lo de Nisman fue homicidio, era un personaje molesto"
El ex titular de la Side dijo que hay que preguntarse "a quien le convenía que el fiscal aparezca muerto".
Miércoles 28 de Enero de 2015
El ex jefe de la Side, Miguel Angel Toma, afirmó esta mañana que la muerte de Alberto Nisman "fue un homicidio" y para dar con los asesinos indicó que hay que investigar a quienes les convenía la desparaición del fiscal. Dijo además que Aníbal Fernández se "autoincrimina" en las declaraciones sobre Diego Lagomarsino. Y dejo en claro que la Secretaría Inteligencia está siempre controlada por el poder político.
En declaraciones al programa "Todos en La Ocho", el ex titular de la Secretaría de Inteligencia durante el mandato de Eduardo Duhalde indicó que no es conveniente que Cristina Fernández de Kirchner emita hipótesis sobre la causa. "Que la presidenta opine con tanta enjundia y de manera tan contradictoria, pasar de suicidio a homicidio, evidentemente no es bueno para una investigación que está en curso, noe s una ciudadana más de a pie".
"Las estructuras de inteligencia son siempre un instrumento, que puede ser más o menos eficiente, que llegar o no al cumplimiento para el que fueron creadas, según quien las conduce. Pongamos el ejemplo del martillo, el que lo empuña puede construir una casa para albergar a una familia, o puede utilizarlo para pegarle un martillazo al vecino y matarlo, depende de la dirección del instrumento que se la da la conducción política", ejemplificó.
"Cuando se utiliza fuera de la ley, cuando en lugar de ponerlo al servicio de la defensa de intereses estratégicos del país para neutralizar cualquier amenaza interna o externa, que es la función de los Servicios de Inteligencia, y se lo pone a hacer espionaje interno, entonces se desnaturaliza, se está corrompiendo, entonces la responsabilidad de quien conduce esa instituciones", aclaró.
Toma dijo que el gobierno intentó instalar la idea de que la secretaría está fuera de control, y que también esta influida por otros intereses. "Se quiere demonizar. Pero tiene que quedar claro que hay once años de gestión del kirchnerismo que está finalizando su mandato. Ahora vuelven a construir este mito urbano a incorporar a la secretaría de Inteligencia en la larga lista de sectores que la presidenta señala como quienes ponen palos en la rueda a su gestión".
"Es cierto que son estructuras poderosas, como las fuerzas de seguridad, o las estructuras militares, son eficientes o no, según la conducción política", repitió.
Toma respondió además a Aníbal Fernández, secretario general de la Presidencia, quien manifestó que Diego Lagomarsino, el único imputado por la muerte del fiscal Alberto Nisman, realizó tareas de inteligencia en las marchas por Cromañón. "¿A quién le interesaba neutralizar la protesta de los familiares de las víctimas de Cromañón? A un gobierno que tenía una fuerte alianza con el jefe de gobierno Aníbal Ibarra porque dañaban la credibilidad del gobierno porteño y nacional".
"No me consta que Lagomarsino haya hecho tareas de inteligencia, filmaba a los familiares de Cromañón, pero si lo hacía era porque lo mandaban hacer quienes tenían un interés político, es decir, el gobierno nacional, de manera que lo que dijo Aníbal Fernández es un acto autoincriminatorio, porque él es parte de un gobierno que tiene que controlar los servicios de inteligencia", explicó Toma.
Además afirmó que desde el primer día sostuvo que la muerte de Nisman fue un asesinato. "Cuando vi tanto interés del gobierno en instalar la idea del suicido, dije esto y me basé en lo siguiente. Lo traté al fiscal Nisman tanto en la función público como después, nunca advertí en él rasgos depresivos o melancólicos. Cuando hizo la denuncia, no aparecía como un señor distante, abandonado, al contrario, tenía convicción y firmeza para conseguir la verdad en una situación dramática como la que estaba denunciando. Ninguna razón para sospechar un suicidio", describió.
Consultado cerca de quién pudo haber asesinado al fiscal dijo: "El muerto se lo tiraron ellos mismos. Cuando el fiscal hace la denuncia dijeron de él cualquier barbaridad: mentiroso, mafioso, títere, idiota útil, agente del Mossad. Fue alto el nivel de disparates desde los máximos niveles, lo que implica que sobre ese hombre había una presión infinita".
"Cuando además se conoce que no hay restos de pólvora en su mano, uno se pregunta cuál es el nivel que al gobierno le cabe. Sin dudas la agresión al fiscal hizo que la muerte genere la pregunta de a quien le interesaba que no hablara en el Congreso".
"El gobierno quería evitar que prosperara la denuncia. Además de evitar que prosperara la causa Amia, por que sino que razón tenía el acuerdo con Irán, que tuvo la finalidad de freezar la investigación y sacarlo de la jurisdicción argentina. Evidentemente la presencia de Nisman afectaba al gobierno y también a Irán. Nisman era un personaje muy molesto", agregó.
"Cuando hay que buscar un responsable en algún tipo de delito, y mucho más en un homicidio, lo primero que hay que pensar es a quien le convenía que esta persona aparezca muerta", concluyó.