Política

Michetti asegura que "la campaña sucia le refuerza a la gente la idea de cambiar"

Con la adrenalina por la nubes ante la inminencia del ballottage, la vice de Mauricio Macri admite que su cuerpo está cansado pero que la cercanía del objetivo preciado le refuerza la energía.

Domingo 08 de Noviembre de 2015

Gabriela Michetti y Mauricio Macri han sido una dupla casi perfecta desde la misma conformación del PRO. Hablan con estilos diferentes, se posicionan desde perfiles no tan lineales, pero se complementan de maravilla, al punto que integran ahora la fórmula presidencial de Cambiemos.

Con la adrenalina por la nubes ante la inminencia del ballottage, Michetti admite que su cuerpo está cansado pero que la cercanía del objetivo preciado le refuerza la energía. "No soy de esas personas que utilizan el recurso de la queja permanente como justificativo de evitar responsabilidades. La vocación supera todo", le dice a LaCapital la actual senadora nacional del PRO.

"La campaña sucia lo único que hace es reforzarle a la gente la importancia de cambiar las cosas", sostiene la ex vicejefa de Gobierno cuando se la consulta sobre la estrategia de Daniel Scioli en estos últimos días de campaña. A la vez, admite que de ganar Macri la Presidencia el espacio necesitará captar funcionarios y agentes por afuera de las estructuras teniendo en cuenta que también deberá gobernar ese espacio provincia de Buenos Aires y Capital Federal.

—¿Se mantiene la espuma de la sensación de victoria respecto de Cambiemos?

—Es algo que está apropiado por la ciudadanía, la gente lo tomó como propio. No es que se le otorga el triunfo a un partido político sino que la ciudadanía lo toma como una victoria de la gente. Se da un quiebre histórico. Lo que pasó en provincia de Buenos Aires fue tan profundo que cambió los mitos respecto de que allí no se podía cambiar. Se decía que el peronismo bonaerense, los barones del conurbano, los aparatos, eran impenetrables. Y no sólo se ganó la Gobernación con Vidal, quien es la contracara de todo eso, sino que se triunfó en muchas intendencias del conurbano con chicos como Martiniano Molina, Diego Valenzuela. Ya no es espuma, esto va a durar.

—La campaña del FpV contra ustedes es bastante parecida a la que utilizó _con éxito_ el Frente Progresista en Santa Fe contra Del Sel. ¿Tienen anticuerpos esta vez?

—No había reparado en eso, termina de ponérmelo en la cabeza. Pero sí tengo la diferencia de Dilma Rousseff contra Aecio Neves en Brasil, en la que terminó ganando Dilma pese a que había terminado con una imagen muy negativa. Pero así está también hoy, con una debilidad enorme. Hoy, en Argentina, el voto tiene otra vez un sentido, la gente siente que se empoderó. La campaña sucia lo único que hace es reforzarle a la gente la importancia de cambiar las cosas. Hay hartazgo, la gente no quiere vivir más con la pata encima, con alguien que me dice cómo tengo que vivir, me indica por dónde tengo que andar. La campaña sucia refuerza la idea de la libertad. En este contexto no sirve para nada.

—La idea de ustedes es no contestar...

—En absoluto. No nos gusta denigrar al adversario, pero sí llegar a la gente con un mensaje constructivo. Seguiremos con nuestra identidad para llegar a más lugares. Queremos estar en todas partes.

—¿Está preparado Cambiemos para administrar los tres principales distritos: Nación, provincia de Buenos Aires y la Capital Federal?

—Hace más de dos años que la Fundación Pensar está nucleando equipos, propuestas y diagnósticos. Esto indica que tenemos gente idónea y objetivos claros, pero no quiere decir que no tengamos necesidad de más. Nos hace falta más gente e, incluso, queremos ver si podemos tomar personas valiosas de otros espacios políticos, y que tienen matices, que nos puede dar diversidad y pluralidad. No queremos pensamiento uniforme ni bajadas de línea, todo lo contrario. Todo el tiempo estamos mirando cómo sumar gente, incluso lo que vienen desde afuera de la política partidaria. Toda mi vida trabajé en el Estado, antes como técnica y ahora como política, y conozco personas que están trabajando en áreas específicas que son muy buenas, y no me gustaría perderlas por más que sean simpatizantes del kirchnerismo. La idea es tomar gente de todos los equipos políticos y del sector privado.

—¿Iría a presidir el Senado sólo para tocar "la campanita"?

—Conversé con Mauricio respecto de los vínculos políticos en relación a la búsqueda de consensos. Tenemos un Senado muy difícil en el sentido de que si ganamos vamos a ser minoría. Hay que trabajar mucho los acuerdos y en consonancia con quién sea el presidente de la Cámara de Diputados. Pero quiero acompañar al presidente, quiero estar al lado de Mauricio. El presidente tiene una función muy potente en Argentina, es muy presidencialista, y a veces se da eso de la soledad del poder. Uno solito tomando decisiones nada sencillas. Macri me dijo que él se siente muy acompañado cuando yo estoy al lado, nos complementamos.

—¿La elección está ganada?

—Tengo una buena percepción. Creo mucho en lo que pasó con los ciudadanos y la revalorización del voto. Le tengo buena fe a la elección del 22 de noviembre, pero debemos ser prudentes. No soy de esos que va a la televisión a decir que el triunfo está asegurado. Hay que ser prudentes y humildes. Le tenemos que pedir a la gente que nos tenga confianza, porque queremos ser puente, instrumento. No venimos con verdades reveladas, queremos hacer cosas por la patria. Podemos conducir una nueva etapa siempre y cuando la ciudadanía se involucre.

—¿Le sorprendió que Reutemann haya preferido quedarse con su propio bloque en vez de integrar uno de Cambiemos?

—No, no me sorprendió, porque Reutemann me lo manifestó de entrada. Tengo una linda relación con él, lo quiero mucho y lo valoro, pese a que lo conocí hace poco tiempo. Es una persona difícil porque habla poco. El tiene su identidad y quiere mantener su independencia peronista, pero nos va a ayudar.

—Está en campaña desde principios de año. Primero fue candidata a jefa de Gobierno y ahora a vicepresidenta de la Nación...

—Estoy cansada físicamente. No sé si serán los 50 años o qué. Tengo mucha energía y los que me conocen me dicen "como vas a estar cansada si son las doce de la noche y seguís". Lo que siento son muchas ganas de dormir, a veces digo: "Me dormiría setenta mil horas seguidas", pero la vocación supera cualquier cansancio. Cuando uno deposita tanta pasión y tantas ganas de hacer, y el objetivo está cercano, a uno se le renuevan las energías. Pero el físico lo tengo cansado.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS