Política

"Me encantaría que gran parte del socialismo nos acompañe", confesó Randazzo

Un día después de que el diputado nacional Hermes Binner se bajara de la puja por la Casa Rosada, el precandidato del oficialismo tendió un puente hacia Santa Fe.

Domingo 08 de Marzo de 2015

Un día después de que el diputado nacional Hermes Binner se bajara de la puja por la Casa Rosada, el ministro del Interior y Transporte y precandidato presidencial oficialista, Florencio Randazzo, tendió un puente hacia Santa Fe: "Me encantaría que gran parte del socialismo nos acompañe". También fustigo a su rival interno, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y a los líderes del PRO y del Frente Renovador (FR), Mauricio Macri y Sergio Massa, respectivamente, a los que fusionó en el rol de postulantes del "establishment".

Después de apurar un sorbo de café, Randazzo admitió ante La Capital que se considera el candidato de la presidenta Cristina Kirchner por el hecho de expresar, a su modo, "los logros más importantes de este gobierno", entre los que destacó los nuevos DNI y pasaporte y el proceso de reconstrucción del sistema ferroviario. Y, a escasos minutos de encarar una recorrida por las obras de la flamante estación de trenes de Rosario (ver página 12), amplió la brecha con algunos protagonistas del escenario electoral. "No quiero un país gestionado por deportistas o cómicos famosos", concluyó.

Ya en carrera para las primarias, ¿qué diagnóstico traza?

—Siempre dijimos que queríamos ser candidatos dentro del Frente para la Victoria (FpV) en las primarias. No es sencilla la carrera porque hay una intención visible de parte del establishment económico-mediático de instalar postulantes que están claramente identificados: Scioli, Macri y Massa. Nosotros representamos otras cosas, desde la pertenencia a una militancia histórica, pasando por la necesidad de ser autónomos de ese tipo de presiones, la única garantía de llevar adelante un proceso que incluya a las mayorías, y dándole mucho valor a la gestión. Y encontramos el reconocimiento de la gente. Scioli, Macri y Massa son tres opciones que el poder económico intenta instalar, y yo estoy en las antípodas. No creo en la farándula ni que haya que mostrar esposas e hijos para hacer política.

De sus afirmaciones se desprende que Scioli no tiene ninguna chance de encarnar el actual modelo de gestión...

—Scioli, y lo digo con mucho respeto, está para acompañar. La Argentina necesita dirigentes con una visión más transgresora, capaces de continuar un proceso de transformación que demanda la reparación de grandes desigualdades que persisten. Scioli tiene una visión absolutamente conservadora del poder constituido. Lo mismo ocurre con su origen, ligado al fenómeno de los deportistas famosos de la década del 90 y distante de la militancia social. También está su visión de la gestión, en la que le asigna más importancia a lo que cuentan los medios que a la propia administración. Hay enormes diferencias y corresponde expresarlas.

Entonces, el kirchnerismo puro se encolumna detrás de su postulación...

—Si bien el peronismo es la columna vertebral, tenemos que hacer un esfuerzo para ser lo más generosos posible porque hay un nuevo realineamiento vinculado al actual proceso de transformación al que adhieren otros partidos u organizaciones sociales. Siento que expreso esa idea de continuidad. Si hay un mérito de Cristina en los últimos años, es el de lograr que la política sea autónoma del poder constituido.

¿Se considera el candidato de la presidenta?

—Sí, siento que expreso, a mi modo, los logros más importantes de este gobierno, al que he acompañado con pasión.

¿Preocupa que la misteriosa muerte del fiscal Alberto Nisman también repercuta en las aspiraciones electorales del oficialismo?

—Es parte de lo mismo, de una disputa en el país a partir de sectores que se acostumbraron a condicionar a todos los gobiernos. Pero acá hay una presidenta que decidió ser autónoma de todo eso. Están los poderes económicos y mediáticos y la corporación judicial. Entonces, pretender instalar en la sociedad que tenemos que ver con la muerte de Nisman es un disparate, solamente sostenido por los medios de comunicación. Lo propio ocurre con una causa que acaba de desestimar el juez Daniel Rafecas. Es necesario que jueces y fiscales nos expliquen qué ocurrió con Nisman, es su responsabilidad. Cada día que pase quedará más en claro eso, y nosotros tenemos más interés que nadie en que se sepa qué pasó con la muerte del fiscal. También está claro que Nisman, luego de 20 años de investigación, termina haciendo una acusación a la presidenta sobre un posible encubrimiento de Irán en base a un memorándum que fue público y ratificado en el Congreso. Es posible que el fiscal no estuviera de acuerdo con ese documento, pero de ahí a afirmar que existió un encubrimiento es un disparate.

¿Hay jueces que quieren gobernar, como sugirió días atrás la jefa del Estado ante la Asamblea Legislativa?

—Sin dudas. Existen jueces que son parte de esa corporación que actúa en función del establishment constituido en la Argentina. No todos, no hay que generalizar. Intentan avanzar sobre la democracia condicionando a los poderes elegidos constitucionalmente.

La definición del binomio justicialista para la Gobernación santafesina fue frenética...

—Es una buena fórmula la que conforman (el diputado nacional) Omar Perotti y (el secretario de Transporte nacional) Alejandro Ramos. Santa Fe no elegirá un delegado de la Casa Rosada sino un gobernador capacitado para gestionar una provincia llamada a tener un gran desarrollo. Y, si bien hay que ser respetuosos de todos los candidatos, es necesaria una mirada estratégica en relación al desarrollo de los próximos años. Si bien nuevamente intentan imponer algunos candidatos desde los medios, la fórmula del peronismo es muy buena. Y puede ser convocante a otros sectores.

¿Sigue considerando viable una fórmula con el gobernador Antonio Bonfatti?

—(Se ríe) A Bonfatti lo respeto, creo que pudimos trabajar juntos en los últimos años. Me encantaría que gran parte del socialismo, cuyos principios básicos tienen que ver con la batalla que estamos dando, pudiera acompañar al FpV. No hay dudas de que, al margen de ciertas diferencias, tiene mucho más que ver con el proceso de transformación que lleva adelante la presidenta que con lo que expresan Scioli, Macri y Massa.

¿Con Binner ya alejado de toda pretensión presidencial es posible ese acercamiento?

—Nos encantaría que gran parte del socialismo acompañe. No creo en la ingenuidad de Binner y Bonfatti en relación con la pelea que venimos dando en la Argentina para que la política sea, definitivamente, autónoma del poder concentrado que tanto daño hace a diario. El único interés a defender es el de la mayoría, aun a riesgo de equivocarnos. Estoy convencido de que muchos de los que abrevan del socialismo, también lo hacen de estas ideas.

¿El pase del senador nacional Carlos Reutemann al PRO modifica el escenario electoral?

—Reutemann tiene más que ver con Macri que con el peronismo. Posee un ADN similar al de los candidatos del establishment y es un emergente de la década del 90 por ser un deportista famoso. Eso no lo descalifica, pero no quiero un país gobernado por deportistas o cómicos famosos.

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