Política

Massa: "Con el equipo que armó Scioli nos vamos al descenso directo"

Nació el 28 de abril de 1972. Fundador del Frente Renovador. Ex jefe de Gabinete, ex director de la Ansés y ex intendente de Tigre. Actualmente es diputado nacional y candidato a presidente de UNA.

Miércoles 21 de Octubre de 2015

Sergio Massa llega a la entrevista con La Capital pletórico en optimismo para las elecciones del domingo próximo. En el portal de ingreso se encuentra con las fans del grupo pop-adolescente Airbag y posa, a pura sonrisa, para las selfies.

Al inicio de la charla traza un reduccionismo con sello de campaña: "Con Mauricio Macri ganan los mercados, con Daniel Scioli los delincuentes y conmigo la clase media".

Asegura que cuando pasen las elecciones Miguel Lifschitz "deberá poner un aviso en el diario para conseguir un policía federal", porque la Nación se llevará de regreso a todos los efectivos que vinieron a Rosario, y remata con un diagnóstico crudo sobre los potenciales ministros que designó el candidato del Frente para la Victoria. "Con el equipo que armó Scioli nos vamos al descenso directo", asesta.

Massa permanece atento a los mensajes de texto de su celular todo el tiempo. Cuando el entrevistador se lo hace notar, el candidato presidencial de UNA ensaya una justificación: "Estoy organizando yo mismo el acto de cierre de campaña".

—¿A tan pocas horas de las elecciones, qué cosas cambiaron?

—Tuvimos un tiempo para contarles a los argentinos nuestro programa de gobierno. La gente sabe que el domingo, cuando me vota a mí, vota el liderazgo económico de Roberto Lavagna, y entonces sabe que no va a una aventura económica, sabe que va a un país sin inflación, con crecimiento de 5 puntos por año, con menor presión impositiva, aumento de las jubilaciones y menos retenciones. Sabe que va a un país con eliminación del impuesto a las ganancias. No se va a un salto al vacío en materia de gobernabilidad, porque votándome a mí vota a De la Sota como jefe de Gabinete, que va a interactuar con los gobernadores de cualquier signo político. Si soy presidente, el 11 de diciembre me voy a poner hombro con hombro y espalda con espalda con Miguel Lifschitz para derrotar al narcotráfico y la inseguridad en Rosario.

—En las últimas horas llegaron 700 policías federales para intentar combatir la inseguridad en Rosario.

—Hacen una puesta en escena a días de las elecciones. Lo hicieron en 2013 en provincia de Buenos aires, mandaron 5 mil gendarmes y después no quedó nadie. Lo hicieron en Santa Fe antes de las primarias, después no quedó nadie. Ahora mandan federales, pero después del 25 Lifschitz va a tener que poner un aviso en el diario La Capital para conseguir un policía federal. El gobierno miente por un ratito cuando tiene un problema grave.

—Todos coinciden en que usted levantó algunos puntos durante estas semanas y que Macri se estancó. ¿No corren el riesgo ambos de quedar neutralizados y que eso le permita a Scioli ganar en primera vuelta?

—Scioli es el peor gobernador de la historia de la provincia de Buenos Aires. Cada minuto de nuestra charla, en la provincia de Buenos Aires hay un delito. La victoria de Scioli es la victoria de los delincuentes, y yo creo que los argentinos no quieren eso. Macri se equivocó diciendo que a la victoria de él la van a festejar los mercados. Yo aspiro a que mi victoria la festeje la clase media.

—Estaban dadas todas las condiciones con los resultados de las Paso para que a esta altura estuviese instalado un voto útil hacia Macri, le sacó diez puntos a usted. ¿Por qué no lo logró?

—Hay gente que rechaza a Macri por su origen, por ser representante de un sector de la sociedad que no es el promedio. Yo soy hijo de la clase media, de italianos y del conurbano bonaerense. Macri representa a los sectores más ricos de la Argentina y eso funciona en algún sector como un límite. Existe el temor de que los grupos más vulnerables se vean perjudicados por un gobierno de Macri. Los jubilados que lo escuchan defender a las AFJP y que quieren una jubilación pública del 82 por ciento móvil sienten una lejanía con Macri.

—Desde Cambiemos dicen que usted es funcional a Scioli y le recuerdan su pasado como jefe de Gabinete de Cristina.

—Pero si en el 2013 me acompañaron cuando enterré la reelección de Cristina. No contesto chicanas. Si yo soy presidente muchos funcionarios terminarán presos.

—¿Qué porcentaje de votantes está aún sin definir el voto para el domingo?

—El 10 por ciento. Y eso define la elección.

—¿No cree que fue casi un suicido político la falta de acuerdo con Macri para participar en una primaria?

—No lo aceptó Macri, yo se lo ofrecí durante un año. Lo deberá contestar Macri. Supongo que será una de las preguntas que él mismo se deberá hacer el 26 de octubre.

—Como bonaerense, ¿qué opinión le merecen los nombres que designó Scioli para un eventual gabinete?

—Con el equipo que armó Scioli nos vamos al descenso directo. Así de claro.

—¿Por qué?

—Porque no tiene envergadura para enfrentar los problemas que tiene la Argentina. Designa a una ministra de Economía (Silvina Batakis) que triplicó la deuda de la provincia de Buenos Aires, un ministro de Justicia (Ricardo Casal) que permitió que avanzara Justicia Legítima. Nos vamos al descenso...

—¿Y cómo está el escenario en provincia de Buenos Aires, que tiene un padrón del 38 por ciento del total del país?

—Va a ser un escenario de mucha pelea hasta el domingo. Ahí se vota quién manejará a la policía bonaerense. Vidal enfrenta el prejuicio de que sigue siendo porteña; Aníbal Fernández enfrenta el prejuicio de ser "La Morsa" y Felipe Solá es el gobernador que echó a cinco mil policías corruptos y camina por la calle sin custodia. Eso nos da una enorme tranquilidad.

—Usted dijo hace un tiempo que Aníbal Fernández era "un collar de sandías" para Scioli. ¿Se comprueba eso en las encuestas?

—Sí, claramente. La gente sabe que votar a Scioli es votar a Milagro Sala. Y les pido a los santafesinos que revisen las boletas a diputado y senador nacional: va a ver a La Cámpora, a Zannini, al Movimiento Evita. Scioli se quiere disfrazar de otra cosa pero es la continuidad del kirchnerismo.

—¿Tomaron prevenciones sobre lo que puede pasar en el escrutinio?

—Contratamos 160 abogados penalistas en todo el país, porque en cada mesa donde veamos irregularidades no sólo vamos a denunciar al fiscal que actúe de manera irregular, sino también a las autoridades de mesa.

—Si el domingo ingresa al ballottage, ¿cuál será su primera definición?

—Convocar a todos. El primer llamado que haría sería a Margarita Stolbizer.

—¿Por qué?

—Porque la conozco y la quiero mucho. Los dos vivimos en el conurbano bonaerense y sé de su buena fe.

—¿Y a Macri?

—Después lo llamaría a Macri, pero primero la llamaría a Margarita.

—¿Cómo está en Santa Fe?

—Todas las encuestas nos dan segundos. La cuenta de los diputados nacionales la haremos el lunes, pero creo que no solamente tendremos diputados, sino también al senador nacional. (Carlos) Reutemann y (Hermes) Binner ya tuvieron su oportunidad y a Santa Fe no le cambiaron nada. Reutemann está repartiendo la boleta mía con la de él, pero les pido a los santafesinos que voten al equipo completo.

—¿Y cómo está ahora el "círculo rojo"?

—(Se ríe). Morado.

—¿Por qué?

—A mí me intentó bajar el poder. Y el kirchnerismo usó todo para bajarme; el kirchnerismo hasta intentó meter a un agente de inteligencia en mi casa, pese a que tengo dos hijos chicos. Algunos empresarios intentaron hacer lo mismo, no con el látigo, sino con la chequera, y a mí no me doblan ni el látigo ni la chequera.

—¿En qué se equivocó para que se le hayan ido tantos dirigentes, y ahora se conoció el apoyo de De Narváez a Scioli?

—Son como los borrachos: van de bar en bar buscando dónde le sirven la última copa. Y aunque la última copa sea alcohol de quemar, se la toman.

—¿Hay ballottage?

—Va a haber ballottage.

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