El jefe de Gabinete quiere una reunión con los gobernadores radicales de buena sintonía. El santafesino mostró voluntad, pero no se apura
16:04 hs - Martes 06 de Octubre de 2026
A Diego Santilli se le escurre Maximiliano Pullaro. El jefe de Gabinete trabaja forzosamente para enlazar las voluntades de los gobernadores aliados y semialiados para poder suspender las Paso y bloquearle el camino al peronismo en su intento de volver al poder en el orden nacional, pero el santafesino se mueve distinto al resto.
“A nivel nacional nunca se usan las Paso para definir candidatos, todos acuerdan antes y terminan siendo las encuestas más costosas de la historia”, sumaron a la luz verde que planteó hace unas semanas el gobernador sobre la suspensión.
Pullaro hizo a la inversa de lo que dice la teoría: primero confirmó voluntad, después negociará. La simpleza de ese movimiento hace interpretarlo como un error entusiasta o como una maniobra política; de lo primero está lejos, de lo segundo un poco menos.
“El gobierno quizás desconfía de esa mirada y se desespera, pero pensamos eso de las Paso”, leen en el pullarismo.
En definitiva, no hay demasiada vuelta, lo que hizo fue invertir la operativa: se mostró dispuesto para poder habilitar un canal de conversación particular, a diferencia de los otros gobernadores que se dejaron embelesar con las luces de París en Argentina Week y ahora están adentro o debiendo.
Las Paso, pasan
El Colorado cuenta, al menos, con una declaración pública del gobernador que apoyaría la suspensión, algo que lo envalentona para sumar en su cuenta.
Las suposiciones indican que podría influir en los senadores radicales Carolina Losada y Eduardo Galaretto, y en un grupo del bloque Provincias Unidas (PU) en Diputados.
Pero Santilli necesita sentarse con él y cerrar el tema. Los trascendidos indican que Santilli y los Menem, Martín, presidente de Diputados, y Eduardo "Lule", mano derecha política de Karina Milei, apuran un encuentro entre los gobernadores radicales.
Aparece una diferencia de antemano y es la calidad de reunión conjunta. “Cuando es de muchos no suele ser lo más positivo porque cada territorio tiene su realidad”, sostienen en el gobierno provincial. Pero, hasta ahora, no tienen novedades ni invitaciones.
Claro que saben que llegará de un momento a otro. Santilli seguramente corrija la reunión y proponga un mano a mano. Entonces, ¿cuál sería el objetivo de esa conversación? Porque, claro, algo a cambio habrá por el gesto de la suspensión; esto es política.
Probablemente, demandas para Santa Fe. Pero lo que sobrevuela es lograr algún acuerdo o, al menos, un entendimiento de cara al cierre de listas provinciales -que se confirmó será en febrero próximo- para que la reelección de Pullaro no tenga sobresaltos frente a un peronismo que quiere intentar volver al poder.
Justamente, si una ficha tiene el peronismo es que el escenario refleje a La Libertad Avanza (LLA) comiéndole votos al radical ya que los perfiles de los electorados tienen puntos en común.
En conclusión: definir las condiciones en que se disputarán las elecciones de 2027 es definir tanto las nacionales como las provinciales.
Buenas migas
Santilli entiende que Pullaro, al fin de cuentas, es un aliado. Escurridizo, pero que puede jugarle a favor, como ya lo hizo cuando le esquivó a la foto de la asunción del jefe de Gabinete, que estaba ancho mostrando un álbum con aliados. A los meses sí hubo foto, pero previamente habían cerrado el traspaso de la A012 a manos santafesinas.
La buena relación se mantiene y las diferencias son muy puntuales sin romper nada. En el Congreso se dieron diferencias en temas indefendibles como el recorte universitario o discapacidad, para nombrar dos casos. Pero también hubo acompañamientos y puntos en común.
Era descontado que la invitación para subirse al avión con el presidente Javier Milei y otros colegas con destino a París para Argentina Week iba a ser rechazado. Es que las cartas ya estaban echadas cuando dijo que ve con buenos ojos suspender las Paso.
No fue un desaire, ya saben en el gobierno nacional la respuesta de antemano. Incluso ocurrió en el primer Argentina Week de Nueva York. Esa distancia le permite también construir una figura política de mayor autonomía, al menos comparando con los otros gobernadores amigables, sobre todo con el manejo del tiempo.
Quizás haya sido estratégica aquella muestra de voluntad porque, automáticamente, surgió la pregunta: ¿para qué ir entonces a 11 mil kilómetros a convencerse de algo de lo que ya está convencido? Otra cosa es negociar esa voluntad adelantada. Y es lo que vendrá.