Política

Macri sostiene que "el socialismo tiene que hacer una autocrítica por la inseguridad"

En diálogo con La Capital, el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y candidato a presidente lanzó una dura crítica a la gestión provincial por el flagelo.

Sábado 08 de Noviembre de 2014

Tres ideas fuerza coronaron el discurso de Mauricio Macri durante su visita a Rosario: la creencia de que su candidatura presidencial representa el cambio, una dura crítica a la gestión socialista en la ciudad como consecuencia del paso del tiempo y el sorpresivo envión a Anita Martínez para que se convierta en candidata a intendenta.

Causó sorpresa su anuncio respecto de que mantendrá las estatizaciones del kirchnerismo.

—Lo importante es que las cosas funcionen, y ver ahí cuál es la mejor solución. No se trata de perder plata con una línea de bandera, como Aerolíneas Argentinas, las cosas tienen que funcionar. Nosotros teníamos el Banco de la Ciudad de Buenos aires, y no lo privatizamos. Funcionó bien, si no hubiese funcionado, lo hubiese privatizado. Como contrapartida, cuando, yo llegué había una ley para hacer un laboratorio medicinal, y lo veté. Para hacer un laboratorio a Roemmers y a Bagó les llevó 30 años, yo no puedo experimentar 30 años con la plata de la gente.

¿Ese anuncio tuvo que ver con lo que leyó en las encuestas sobre una mayoría que opina que hay que mantener lo bueno del kirchnerismo?

—No, es de sentido común. El ciudadano quiere que se sostenga lo bueno. Nos votan para que mejoremos lo que no anda, es un concepto inteligente.

Al margen de lo que traducen los sondeos sobre triple empate técnico entre usted, Scioli y Massa, ¿en qué advierte que tomó carnadura su candidatura?

—Tiene que ver con el deseo de cambio. De hartazgo con los que vienen gobernando la Argentina desde hace 25 años. El PJ cumplió muy poco de lo que prometió y la gente se cansó. Cada vez más gente se suma, nos explota nuestra página de Facebook, tenemos más de 150 mil personas queriendo ser voluntarios, es impresionante. Eso es lo que le está dando carnadura, el deseo de que este país cambie. Esta ola es imparable y nos va a llevar a la Presidencia.

¿Y se le puede ganar al peronismo desde una franja opositora, o es necesario un acuerdo más general del no peronismo: de usted con el FAU?

—Siento que esta vocación por el cambio crece, y que lo que definirá la gente en las próximas elecciones es si quiere seguir con esto o si acepta una propuesta de cambio. El corazón de nuestra propuesta es de gente que no hizo política, pero también de gente que haciendo política se cansó de ver ausencia de soluciones a las demandas. Los peronistas que se acercaron al PRO Santa Fe y los radicales que se arriman a nosotros responden a la idea de cambiar.

¿En Santa Fe se le están acercando radicales?

—Sí, aquí estamos conversando con radicales, y en otras provincias también. Respetamos los espacios de cada uno, porque el otro pilar es el dialogo. ¿Y sabe por qué? Porque hay un día después. Luego de ganar, hay que llamar a todos los que participaron de la elección para pelear contra el narcotráfico y todo lo que no funciona.

La instantánea de las inundaciones en provincia de Buenos Aires mostró una foto deseada por la oposición: Scioli y Massa arrojándose culpas. Pero lo otro que quedó al desnudo es la casi nula influencia de la oposición en un distrito tan importante.

—No me voy a meter en una interna del Partido Justicialista. Me dolió mucho ver a esa gente debajo del agua perdiendo parte de su vida. Pero a la vez quiero felicitar a la gente de la ciudad de Buenos Aires que trabajó tanto para hacer cosas y lograr que la ciudad no se inunde más. Recuerdo que cuando yo empecé en política me hablaban de una especie de mito sagrado: "No hay que hacer cosas que la gente no vea". Hacía 35 años que no se llevaba adelante un plan hidráulico, y el camino es ese: hacer obras para que la gente viva mejor.

¿Le sorprende ver a Daniel Scioli tan subido al discurso kirchnerista?

—No. Scioli mismo siempre dice que él ha sido el gobernador más leal que tuvo el kirchnerismo. El tiene otra forma de relacionarse, diferente a la del kirchnerismo, por eso yo soy amigo de años, pero él suscribe a este modelo. Yo nunca creí en el kirchnerismo ni en este modelo.

¿Qué escenario imagina en el ballottage?

—Voy a estar disputándolo con un candidato del PJ.

¿Contra Scioli o contra Sergio Massa?

—Hoy pinta mejor parado Scioli que Massa, al menos en los números. Massa es el candidato de la continuidad, que quiere disfrazarse de cambio. El cambio real soy yo.

¿Se imagina compitiendo en una interna con Carrió?

—Por ahora lo que hay es mayor respeto, que es importante. Como Luis Juez, que vino y me dijo: "Reconozco que antes opiné desde el prejuicio".

Pero Juez sostiene que si no hay un acuerdo entre usted y el FAU los dos espacios van a terminar mirando el desde arriba del alambrado.

—La gente va a votar por el cambio. Será una elección muy difícil, hemos avanzado pero todavía falta mucho. Como usted lo plantea en sus preguntas, vamos a enfrentar a gente con mucho poder, que tiene gobernaciones, intendencias, que maneja la Nación.

Dijo hace dos días que Rosario y el conurbano bonaerense se habían convertido en los dos peores lugares del país. ¿Por qué hizo esta caracterización?

—En términos de avance del narcotráfico. Rosario, al tener un puerto estratégico, fue elegido como puerto de salida, y eso le arruinó la vida a mucha gente. Y a falta de una política nacional, más la falta de una policía profesionalizada, generó un deterioro muy grande de la calidad de vida. De lo único que me hablan los rosarinos que se comunican conmigo, o los que visito, es del deterioro de la convivencia, de la caída de la calidad de vida. Lo primero que falló fue la política nacional contra el narcotráfico, pero no es una descalificación hacia Rosario, de hecho es la ciudad que más visité.

Desde el socialismo dicen que la diferencia es que en Capital Federal usted dispone de la Metropolitana, Gendarmería, Policía Federal y Prefectura.

—¿Qué quiere la intendenta Fein, negar la realidad? Es un fenómeno muy complicado y el socialismo tiene que hacer una autocrítica con lo que no ha hecho con la policía santafesina. Más allá de las buenas cosas que ha hecho el socialismo, lleva muchos años gobernando y los grupos humanos se desgastan, se cansan. Rosario necesita una renovación, por eso espero que los rosarinos me ayuden a convencer a Anita Martínez para que sea candidata a intendenta. Rosario innovó en muchas cosas antes que Buenos Aires, pero ahora le falta un nuevo grupo de gente que innove, que vaya para adelante.

Es muy diferente gobernar una ciudad que ser concejal y, además, con sólo dos años en la política.

—Es muy diferente, pero ella tiene sentido común. Liderar es saber pedir ayuda, y ella va a convocar a los mejores en la ciudad. Yo tampoco sabía cómo gobernar, y aprendí. Tiene un grupo que la rodea, con Roy López Molina, Federico Angelini y otros jóvenes. Anita tiene todas las condiciones. Hay que convencerla.

¿No cree que puede agotarse la fórmula de convocar a figuras del espectáculo o del deporte?

—Agotamiento hay con todos estos que nos han gobernado durante 25 años y no han generado desarrollo. Hay hartazgo con los que vivían en una casita y al tiempo aparecieron en un country en una casa gigante. La gente busca nuevos referentes, y esos son los que han hecho cosas en la vida privada. Miguel Del Sel se reúne con economistas todo el tiempo, forma equipos para cambiar Santa Fe.

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