Política

Macri, exultante: "Lo que ha ocurrido hoy cambia la política de este país"

El candidato de Cambiemos hizo un discurso que anunciaba nuevos tiempos políticos. "Los desafíos que nos esperan no son fáciles, pero me tengo mucha fe", dijo anoche.

Lunes 26 de Octubre de 2015

Mauricio Macri salió al escenario del búnker de Costa Salguero acompañado de toda la plana mayor de Cambiemos, en medio de un estruendoso aplauso, mientras los globos, la música y el resto del repertorio ya conocido de la agrupación daban el marco a la fiesta.

De camisa azul y pantalón sport,Macri apareció luego de los breves discursos preparatorios de María Eugenia Vidal y Gabriela Michetti. Con el fondo de la hilera de dirigentes de Cambiemos sobre el escenario, Macri fue recibido por una ovación. "¡Qué noche!", comentó de entrada el candidato. "Tengo mucha emoción, mucha felicidad, muchas ganas de agradecer lo que ha sucedido el día de hoy: esto cambia la política de mi país", subrayó el líder de Cambiemos, dando así un "título" a los editores y "zocaleros" de todo el país. "Me ha pasado que cada vez que ha habido un antes y un después en mi vida me pongo a pensar en toda la gente que me ayudó", continuó. "Quiero hacer un largo recorrido de agradecimientos", advirtió. Y largó con "los que hoy votaron convencidos, llenos de convicción, a ellos quiero decirles que esa confianza me llena de responsabilidad. Los desafíos que nos esperan no son fáciles, pero me tengo mucha fe". Macri también agradeció, siempre con su tono de voz mesurado y amable, al universo de votantes que lo eligió "aunque no era su mejor opción", y les prometió "demostrar que tomaron la decisión correcta". Luego se dirigió a los votantes de Scioli, Massa, Stolbizer y Rodríguez Saá y les pidió que "se sumen". Cada uno de los agradecimientos sectoriales de Macri era seguido de un aplauso cerrado del público que colmaba el Costa Salguero. El lenguaje corporal era de un optimismo desbordante, tanto de Macri como de todos los que estaban en el búnker, sea arriba o abajo del escenario. Posiblemente ya sabían lo que se confirmaría sólo pasada la medianoche por las autoridades electorales: que Macri estaba primero, no segundo, y que el ballottage no sólo era una realidad sino que cambiaba drásticamente sus perspectivas. Si horas antes un segundo lugar con 5 o 6 puntos de distancia se consideraba un buen resultado, salir primero fue interpretado por los presentes como un anticipo seguro de victoria el próximo 22 de noviembre. Si bien después Scioli volvería al primer lugar por unas décimas, el golpe de efecto fue enorme.

Pero eso fue más tarde. Macri siguió con sus agradecimientos: a las mujeres, a los "laburantes", al radicalismo, a Lilita Carrió (ovación cerrada). También tuvo atenciones para el otro lado del espectro político: "Aprendí y valoro la lucha del peronismo por los derechos de los trabajadores, la justicia social, la igualdad de oportunidades", enumeró. Y siguió con sus agradecimientos: al "progresismo", a "los líderes sindicales", a "nuestros productores agropecuarios", a "nuestros empleados públicos", y un largo etcétera.Ya en el cierre de su discurso, Macri convocó a la ciudadanía "rumbo al 22 de noviembre" a que "cada uno asuma ese protagonismo" y agregó: "Los invito a conquistar nuestro futuro, depende de cada uno de nosotros". El jefe de gobierno porteño concluyó: "Cada día, a partir del 10 de diciembre, vamos a estar un poco mejor y eso nos va a reencontrar, nos va a entusiasmar, nos va a apasionar". Pero antes está el ballottage. "Rumbo al 22 de noviembre, quiero invitarlos a que cada uno sea protagonista. Quiero invitarlos a que salgamos a la calle con la grandeza de saber aprender de nuestros errores, de saber escuchar. Esto se extiende por todo el país, les dije que este día iba a empezar una revolución de alegría en Argentina".

Con su discurso, Macri abría el abanico de potenciales votantes lo más posible, a izquierda y derecha, para arriba y para abajo, a antiperonistas y peronistas. El líder de los globos amarillos está a la caza de todos los votos posibles y no lo ocultó en lo más mínimo, al contrario. El candidato de Cambiemos busca un voto multiclasista que le permita superar el 35 por ciento de ayer, un segundo lugar por la mínima diferencia con Daniel Scioli.

Fin de época. El clima de fin de época que se respiraba en el búnker de Cambiemos tenía sustento en unos números que, a la hora del discurso de Macri, aún no se conocían, no al menos oficialmente. Cuando llegaron finalmente, pasada la medianoche, el lugar estalló nuevamente en festejos. La euforia fue aún mayor cuando minutos después se supo que María Eugenia Vidal le había ganado al polémico Aníbal Fernández. El contraste entre las sonrisas de Macri y sus aliados con las caras largas que se vieron poco antes en el búnker de Daniel Scioli resultó estridente. Cuando a las 23 salieron todos al escenario llevó la voz cantante la candidata bonaerense Maria Eugenia Vidal. Hizo, curiosamente, un discurso nacional. El público y los dirigentes exhibían un entusiasmo que ningún otro competidor pudo mostrar ante las cámaras. Sintomático dato gestual y anímico que poco después se confirmaría con los números que la Dirección Nacional Electoral pareció haberse guardado durante muchas horas.

 

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