Miércoles 26 de Agosto de 2009
El gobierno porteño resolvió ayer dejar sin efecto la designación del ex comisario Jorge Fino Palacios al frente de la Policía Metropolitana, debido a las fuertes críticas surgidas de la comunidad judía por su vinculación en la causa que investiga el ataque a la Amia.
Si bien el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, atribuyó la dimisión a "motivos personales", fuentes del Ejecutivo aseguraron que la marcha atrás se produjo luego de que el fiscal que investiga el ataque a la Amia, Alberto Nisman, dejara trascender que avanzaría con un procesamiento contra Palacios por presunto encubrimiento.
El desplazamiento se produjo por decisión del propio comisario retirado, quien le presentó la renuncia al jefe de gobierno, dijo Macri en una rueda de prensa realizada anoche.
La Comuna resolvió nombrar "momentáneamente" en lugar de Palacios al ex comisario Osvaldo Chamorro, hasta ahora número dos de la nueva fuerza, ratificó el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro.
Se pudo establecer de portavoces confiables que el comisario retirado presentó la renuncia en carácter de "indeclinable" ante Macri porque consideró que "la institución está por encima de las personas".
"Palacios reconoció que si los cuestionamientos iban a seguir, se iba a poner en duda la función de la Policía Metropolitana y se echaría a perder el esfuerzo de avanzar con una nueva fuerza", confiaron colaboradores de Macri.
Más allá de diferentes versiones, la continuidad del jefe de la Policía Metropolitana había quedado seriamente comprometida por los cuestionamientos que en el acto por el aniversario de la Amia lanzaron los familiares de las víctimas.
Sergio Burstein, el principal orador que acusó a Macri, expresó ayer su satisfacción por la decisión aunque "realmente no se siente triunfo ni victoria, nos rodean muchos muertos todavía, 85 personas que aún exigen justicia".
"Esto no tendría que haber pasado, el sentido común tendría que haber primado en los que lo eligieron. Se podría haber evitado toda la burla y el mal momento que nos hicieron pasar con un poco de sentido común", afirmó Burstein.
Además, la caída de Palacios trajo euforia a todos los sectores de la oposición, que habían exigido juntos la separación del cargo del polémico uniformado, quien además del caso Amia tenía en su haber acusaciones por la represión en 2001 y por una llamada telefónica a uno de los condenados por el crimen de Axel Blumberg.
"La renuncia de Palacios es una prueba del fracaso de la política de seguridad llevada adelante por el gobierno de Macri", afirmó Ibarra, quien aclaró que "sólo la obstinación y el desprecio de Macri frente a la opinión unánime de sectores políticos y sociales hizo que Palacios estuviera al frente de la Policía Porteña hasta el día de hoy (por ayer)", declaró el legislador.
También hubo cuestionamientos de Sergio Abrevaya, de la Coalición Cívica; de Martín Hourest, de Igualdad Social; y de la ex kirchnerista Gabriela Cerruti. "Macri tomó la decisión correcta. Si Palacios hubiese seguido, se iba a terminar por crear la Federal Bis, cuando el objetivo, una vez que aprobamos la ley, fue una policía moderna y transparente", afirmó el presidente del bloque Identidad Porteña, Diego Kravetz.