Martes 13 de Junio de 2023
“Nuestra propuesta es la única que realmente expresa una renovación generacional. Tenemos la tranquilidad de que los responsables de la situación dolorosa que vive Rosario no están en nuestras listas. El resto no puede decir lo mismo”, señala la diputada provincial Lucila De Ponti, quien busca renovar su banca en la Legislatura. Referente del acuerdo entre el Movimiento Evita y Ciudad Futura que lleva a Eduardo Toniolli como precandidato a gobernador y a Juan Monteverde como precandidato a intendente de Rosario, De Ponti cuestiona a Unidos para Cambiar Santa Fe pero también critica la gestión de Omar Perotti, contra quien compite en la Paso del peronismo: “Faltó un proyecto de seguridad consistente, y mientras tenemos una situación crítica en Rosario tenemos a un ministro (por el titular de la cartera de Economía, Walter Agosto) generando intereses bancarios”.
En diálogo con La Capital, De Ponti indicó que de parte de los gobernantes “hace falta mucha más audacia, valor, coraje, creatividad y menos miedo” para enfrentar la violencia y remarcó que “la experiencia en gestión no es un valor que haya servido para resolver los problemas”. “No estamos en una situación para improvisados ni para personas que vienen irresponsablemente a querer hacer un negocio en la política; lo que se necesita es decisión de cambiar la realidad”, planteó.
—La persona que quiere votar al peronismo va a encontrar distintas opciones para diputados, ¿por qué elegir la suya? ¿Qué expresa?
—Nuestra lista expresa la posibilidad de votar a una nueva generación para empezar a hacerse cargo de los problemas que los políticos tradicionales de un lado y del otro, no pudieron resolver. Podemos decir, además, que tenemos la tranquilidad de que en nuestras listas no están los responsables de la tragedia que se vive en Rosario. Esta situación tan crítica y dolorosa que atravesamos tiene responsables, y seguir eligiendo a esas mismas personas sólo nos va a llevar a un futuro con más miedo, con más problemas, donde se profundice la repetición de recetas que no sirvieron para resolver lo que vivimos hoy. Sabemos que el votante peronista, que elige al Frente de Todos, en este caso a Juntos Avancemos, siempre intenta elegir alguien que represente a la política en tanto posibilidad de transformar la realidad, de mejorarle la vida a la gente. Esa era la expectativa que había en 2019 y no se cumplió. Muchos hoy están desilusionados pero quieren seguir eligiendo ese camino, no quieren inclinarse por un proyecto que viene a combatir la violencia con más violencia, que viene con un plan económico de darle libertad de acción a los grandes poderes económicos de la provincia. Quieren seguir apostando a un proyecto distinto y nuestra boleta ofrece eso.
—Con respecto a la seguridad, está claro que la crisis no empezó en diciembre de 2019. Ahora bien, ¿qué falló durante el gobierno para no obtener mejores resultados? De hecho, empeoraron.
—Sí, el gobernador prometió paz y orden como su principal consigna de campaña y hoy se va dejando en una situación de caos y violencia a Rosario. Como vos decís, no es un problema que inicia con el gobierno de Perotti, data de 15 años para atrás y eso tiene que formar parte de los análisis cuando pensamos en las políticas para revertir esta situación. Lo que faltó, sobre todo, fue un proyecto consistente, insistir en un proyecto que permita recuperar la autoridad y la presencia del Estado en el territorio. Ese es el desafío, construir los acuerdos necesarios para consolidar una política de Estado que aborde el problema de la seguridad. Esa política no debe estar solamente direccionada a garantizar la acción represiva del Estado. Recuperar el orden y la autoridad del Estado pasa por implementar un sistema de seguridad pública eficiente, con una policía con las capacidades suficientes para enfrentar a las a las organizaciones delictivas. Pero, además, necesitamos atacar la raíz del problema.
—¿Cuál es?
—La desigualdad, el abandono del Estado en muchos sectores. La política específica de seguridad, la política represiva, tiene que darse de manera paralela y conjunta con la integración social. Sobre todo, en una dimensión y en una escala a la altura del problema que estamos enfrentando. Esto significa máxima prioridad en la inversión de los recursos públicos. Hoy vemos el problema de las escuelas, que se han convertido en un territorio crítico: las bandas las ven como un ámbito desde el cual pueden sembrar miedo en la sociedad. La respuesta tiene que ser un shock presupuestario para el sistema educativo, cuidando y reforzando no sólo a las escuelas, sino también a los maestros y a las maestras que van a trabajar y que hoy están en peligro. Podemos ganar esta batalla contra las mafias y que los pibes y las pibas sigan dentro de las escuelas. Vamos a seguir recuperando la capacidad del Estado para ordenar el territorio. Pero para eso hay que tomar decisiones mucho más contundentes que las que se están tomando hoy.
—En la categoría va a competir contra el gobernador, la vicegobernadora y otras expresiones. ¿Perotti no supo, no quiso o no pudo contener a todo el peronismo santafesino?
—Sí, llegamos al día del cierre de listas a las 22.30 sin tener claridad respecto a cuál iba a ser la decisión del gobernador. Esto es sintomático de lo que sucedió en los tres años y medio previos. El peronismo trabajó en unidad en 2019 para que Perotti sea gobernador, pero sobre todo para recuperar el gobierno de la provincia y que Santa Fe tuviera la capacidad de planificar un curso de acción y dar las batallas necesarias para transformar la provincia en el sentido que creemos: una provincia más justa, más igualitaria, con un proyecto de desarrollo. Evidentemente, Perotti no tuvo la capacidad de conducir al conjunto del peronismo ni a la sociedad, porque hoy terminamos esta gestión sin una agenda programática que haya quedado como saldo de este periodo de gobierno. Así como veo estas dificultades también estoy convencida de que generacionalmente quienes somos un poco más jóvenes tenemos la responsabilidad de dar ese debate desde un lugar propositivo, de ideas y proyectos. Si el peronismo no puede renovarse realmente la posibilidad de construir un proyecto de desarrollo para el pueblo santafesino está perdida.
Foto: Gustavo de los Ríos / La Capital
—Hay listas a gobernador y la de ustedes de diputados encabezadas por dirigentes de una misma generación. ¿Se viene una etapa de renovación en el peronismo santafesino?
—Sí, claramente eso está sobre la mesa, pero repito lo que decía al principio: creo que nuestra propuesta, la de Un futuro sin miedo, que lleva a Eduardo Toniolli como candidato a gobernador y a Juan Monteverde como candidato a intendente de Rosario, es la única propuesta que realmente expresa una renovación generacional y tenemos la tranquilidad de que los responsables de la situación dolorosa que vive Rosario no están en nuestras listas. El resto de las listas no pueden decir lo mismo: tanto en el peronismo como en el frente de frentes hay personas que desde el Ejecutivo y la Justicia tienen parte de responsabilidad de la situación dolorosa que estamos viviendo. Por eso nosotros creemos que es definitorio que a través de la herramienta electoral se puede empezar a transitar un camino distinto, que no tenga que ver con repetir nombres ni ideas. Si uno ve lo que se expresa en términos de proyectos cada una de las listas ve que en la lista del gobernador van la mayoría de los ministros, personas que han transitado por distintos cargos del Estado y que quizás quieren ir a terminar su vida política a la Legislatura. Tenemos por ejemplo a un ministro que está guardando los recursos del Estado en un plazo fijo, mientras tenemos un problema absolutamente crítico con la seguridad. Faltan patrulleros y equipamiento para la policía, no se cuida a las escuelas con una decisión contundente y mientras tanto tenemos a un ministro generando intereses bancarios.
—¿La disputa tan fuerte entre Losada y Pullaro le da una vida extra al peronismo?
—Es vergonzoso lo que pasa en Santa Fe en Juntos por el Cambio. Más allá de que se hayan cambiado el nombre, el proyecto es el de Juntos por el Cambio. No están discutiendo ideas ni posibles caminos de políticas públicas para resolver los problemas gravísimos que tenemos. Es gravísimo, se están acusando unos a otros de narcotraficantes. Lo mismo dicen personas que formaban parte de ese frente y ahora han decidido ir por afuera. Es una falta de respeto absoluta para la sociedad que hoy la está pasando mal. Tenemos vecinos y vecinas de la ciudad de Rosario que viven con miedo, que han perdido familiares a causa de la violencia, que han sido víctimas de situaciones gravísimas como balaceras y delitos contra la propiedad. Esto de ir a los medios nacionales y acusar livianamente a uno u otro de ser narco es una irresponsabilidad absoluta. Si realmente tienen esa información vayan a la Justicia, sino es solamente una estrategia de marketing para tener unos minutos más de televisión, para levantar el nivel de identificación social de uno u otro candidato. A la sociedad no le hace ningún bien repetir las recetas fracasadas de una generación que en 40 años no pudo resolver las desigualdades más profundas. No vamos a salir a lavarles las heridas ni a decirles que se están equivocando, pero es muy lastimoso para la política en general.
—En Rosario apoyan a Juan Monteverde en la interna contra Roberto Sukerman. ¿Le puede jugar en contra no tener experiencia de gestión?
—No, porque justamente quienes han llegado a lugares de gestión su experiencia no le ha servido para resolver los problemas que tenemos. Hoy tenemos una situación crítica en Rosario porque los dirigentes han pensado dentro de la caja de gestionar lo posible y ser administradores de lo que existe. Se pueden resolver los problemas más allá de las competencias. La sociedad rosarina ya no quiere escuchar más a un intendente o a un gobernador que no se puede hacer nada ante la violencia. Necesitamos que otras personas vengan a cuidarnos. La gente está esperando dirigentes que tomen la posta, que hagan lo posible y lo imposible para cuidar a la ciudad. Eso va más allá de las competencias específicas de un gobierno municipal, se puedan construir otro tipo de estrategias para buscar los recursos. Construir los acuerdos políticos, convocar al conjunto de la sociedad con su diversidad de actores, para poner un límite frente a la situación de violencia que vivimos. Para eso hace falta mucha más audacia, valor, coraje, creatividad y menos miedo. La experiencia en gestión no es un valor que haya servido para resolver los problemas. Sí lo son el estudio, la preparación y el conocimiento de experiencias exitosas. No estamos en una situación para improvisados ni para personas que vienen irresponsablemente a querer hacer un negocio en la política; lo que se necesita es decisión de cambiar la realidad.
Foto: Gustavo de los Ríos / La Capital
—Le consulto sobre la situación nacional del Frente de Todos. ¿Ve mejor fórmula de unidad o competencia en las Paso?
—En general, creo que las Paso son una herramienta útil para que la sociedad pueda definir quiénes son los mejores candidatos o candidatas. Eso hace también que las propuestas tengan que ser mejores y que cada dirigente pueda refrendar su representatividad con el voto. Las Paso tienen que ser una instancia para discutir proyectos, ideas y programas, no sirven si son para discutir cuestiones individuales o sucede lo que estamos viendo en el frente de frentes. De cualquier manera, el peronismo se está dando una discusión de ver cuál es la mejor estrategia política para llegar lo más competitivos posibles tanto a las Paso como a las generales. En ese sentido vamos a abonar a que haya una estrategia común, y hay determinadas personas, fundamentalmente una que es Cristina, con una gran incidencia.
—¿En qué rol la ve a Cristina en esta etapa?
—Cristina es la líder más importante que tiene el peronismo. Ella ha tomado la decisión de liderar desde un lugar ideológico, de poder señalar los caminos a seguir. En el último tiempo ella ha desarrollado una idea muy importante, sobre todo para las generaciones más jóvenes: sacar el bastón de mariscal de la mochila, que habla de una necesaria renovación generacional del peronismo. Cristina lo está diciendo explícitamente y es importante que nos hagamos cargo de esa responsabilidad histórica. Además, ella pone otra idea sobre la mesa, que es el desarrollo de un programa de gobierno que tenga que ver con resolver los problemas históricos de Argentina y desde ese lugar enamorar a la sociedad. Este rol que está cumpliendo Cristina, ser una líder de las ideas, de los horizontes, es muy saludable para el conjunto del peronismo y para los sectores políticos que se sienten referenciados en ella. Su palabra es fundamental para definir la estrategia política.