Política

Los políticos rosarinos también cayeron en las redes de House of Cards

Un culebrón de intrigas de la Casa Blanca con fanáticos locales. La serie que narra la trama de engaño e intrigas que rodea al inescrupuloso Frank Underwood no para de sumar adeptos. 

Domingo 13 de Marzo de 2016

El 4 de marzo pasado volvió a las pantallas House of Cards, la serie que narra la trama de engaño y confabulación que rodea a nuestro político inescrupuloso favorito, Francis Underwood, en su lucha por permanecer en la presidencia de Estados Unidos. Un culebrón de intrigas de la Casa Blanca que también tiene fanáticos entre los políticos locales.

   En la aclamada ficción, Kevin Spacey interpreta a este demócrata que hará, prácticamente, lo que sea para acumular poder en un entorno en el que conspiraciones y luchas de ego son moneda corriente. Ni su matrimonio con la impecable y astuta Claire (Robin Wright) queda afuera de la encarnizada lucha por la posición dominante en la Casa Blanca, lugar en el que se deciden los destinos del país más poderoso del mundo.

   Este año se estrenó la nueva entrega con una campaña en las redes sociales que incluyó hasta un irónico saludo a Federico Pinedo, felicitándolo por la “presidencia más perfecta en la historia de la democracia”, y un mensaje para Mauricio Macri, en el que el mismísimo Francis le avisaba que “ahora es su turno”, acompañado por un video que incluía a la tradicional intérprete de lenguaje de señas de los discursos presidenciales.

   El mismo Macri dijo haber visto la serie, aunque sostuvo en una entrevista que no le parece más que “divertida” y nada representativa de la realidad. En cambio, recomendó la danesa Borgen. Su compañero de espacio, Horacio Rodríguez Larreta, parece no acordar: confesó en su cuenta de Twitter que hasta perdería horas de sueño con tal de ver la cuarta temporada.

   Entre los referentes del socialismo, el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Antonio Bonfatti, es un fiel seguidor de este drama, al igual que muchos de sus dirigentes jóvenes como Enrique Estévez y varios secretarios de la Municipalidad de Rosario.

   En el Concejo, Jorge Boasso vio la mayoría de los capítulos y sostiene que es una producción “fantástica”, con personajes que bien podrían existir en la realidad. Para el radical, los métodos de Underwood tienen que ver con una concepción poco ética de la política.

   “Soy un soñador de la política, soy un iluso. Yo la concibo como me la enseñaron los padres del radicalismo. Para estos personajes, la política es el arte de lo posible. Si tienen que vender a la madre para conseguir algo, lo hacen”, comentó. Además, Boasso sostuvo que si no se ha conocido a alguien tan inescrupuloso como Frank en el país es porque “también hay que ser muy inteligente para alcanzar el poder, hay que tener cabeza”.

   Eduardo Toniolli, concejal del Frente para la Victoria (FpV), también es un fiel seguidor de Underwood y consideró que, si bien la trama se apoya en algunos “preconceptos generalizados” que tiene la sociedad sobre cómo funcionan la cosas en la arena política, no duda de la verosimilitud de los personajes y los hechos. Al respecto, manifestó que “quizás muchos de esos intríngulis o cuestiones que aparecen no sean verídicos, pero uno entiende que el sistema de toma de decisiones que se muestra, como es el caso del funcionamiento de los lobbies, no solo es verídico sino que está legitimado y legalizado en Estados Unidos”.

   El edil destacó el modo en que la ficción desnuda la doble moral de la sociedad norteamericana. “Muestra a las claras como en un país como Estados Unidos determinadas actitudes, que van desde las relaciones de pareja hasta un homicidio, tienen mucho más peso en la opinión pública que una matanza o un genocidio perpetrado por el mismo político en otro”, aclaró.

   María Eugenia Schmuck, por su parte, se declaró fan absoluta de las series con temática política como The West Wing y House of Cards. Y, si bien sostuvo que lo que plantea esta última es “lejano a la realidad argentina” por la naturaleza del sistema, es interesante la construcción de la historia en base a las estrategias que montan los personajes para lograr sus objetivos, incluso contra el lobby que realizan los distintos sectores.

   Entre todos los personajes, para la concejala, Claire merece un párrafo aparte por su inteligencia y capacidad. Pero aclaró que no le agrada que haya relegado su propia carrera en pos de propulsar la de su marido.

   Carlos Cardozo es otro de los que disfruta de ver House of Cards, Scandal y The Boss: “Para los que estamos en política, esta ficción es atrapante”. A su entender, un punto alto en la trama es el marcado contraste que deja en evidencia los orígenes opuestos de los dos integrantes del matrimonio Underwood.

   “Es interesante como se mezcla la relación de pareja en los vínculos de poder. Como se muestra el contrapunto entre un hombre que se hizo de abajo y llegó remando y su mujer, que viene de una familia patricia de un estado muy conservador como Texas”, expresó.

   A la hora de decir qué es lo que lo atrapa del personaje de Frank, el referente del PRO no lo dudó: “Su vocación de poder, que es infinita”. Sostuvo, además, que es semejante a la vocación de poder del justicialismo, aunque aclaró que no a ese nivel de perversión. En este sentido, arriesgó que “si Francis fuera argentino, sería peronista”.

   Más allá de las especulaciones sobre Frank, las opiniones sobre Claire y las estrategias de ambos para hacerse del poder, lo único cierto es que el género político continúa ganando adeptos gracias a producciones de calidad como House of Cards.

   En ese sentido, más allá de saber que es una ficción y que sus personajes son exagerados para servir a la trama, la pregunta de cuánto de verdad y de mentira hay en las distintas historias quizás sea la razón por la que todos por igual, ciudadanos y políticos, se sienten atraídos por el drama de House of Cards y no ven la hora de darle play a la quinta temporada el año próximo.

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