Política

Los peritos de Arroyo Salgado afirman que Nisman "estaba de rodillas" cuando lo mataron

En el informe que presentaron ante la Fiscalía, los técnicos contratados por la ex esposa del fiscal revelaron que en el departamento había manchas "lavadas" en la canilla y en la bacha del baño.

Jueves 12 de Marzo de 2015

El informe de los peritos designados por la familia de Alberto Nisman reveló que el fiscal murió de frente a la bañera, con el torso erguido y la rodilla derecha apoyada en el piso. Los especliastas contratados por Sandra Arroyo Salgado, la ex esposa de Nisman, arribaron a esa conclusión y brindaron más precisiones sobre lo que pudo ocurrir en el departamento del funcionario judicial el 18 de enero pasado.

Para los peritos de la querella, Nisman no tenía marcas de golpes en la espalda, en la cabeza ni en sus miembros. Y que la sangre que cayó sobre el lavatorio, a su derecha, vino de una altura baja, por lo que la cabeza estaba cerca. Y la conclusión a la que arribaron fue que el fiscal "estaba arrodillado.

De acuerdo a lo publicado hoy por el diario La Nación, junto a Nisman, en el baño, los peritos de la querella ubican a un posible "atacante", parado atrás.

"La víctima tenía una talla de 1,82 m, muy probablemente se encontraba en un plano inferior con respecto al atacante ubicado detrás y a la derecha", dice el informe. Advierte, además, que parte de la mano derecha de Nisman, con la que se habría disparado, estaba limpia y que el único motivo para eso es que hubiera habido algo tapándola, como "un objeto o una mano".

Los peritos de la querella no trabajaron sobre el cuerpo, sino sobre fotos y videos. También, con visitas al departamento de Puerto Madero. Allí dicen haber descubierto, el 13 de febrero, manchas "lavadas" en la canilla y la bacha. El documento, de 93 hojas, lleva las firmas de los especialistas Daniel Salcedo, Osvaldo Raffo y Julio Ravioli. Parte de sus conclusiones habían sido adelantadas por la ex mujer de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, la semana pasada. Pero los datos de cómo murió fueron mantenidos en reserva.

Este estudio tiene profundas diferencias con la autopsia oficial realizada por el Cuerpo Médico Forense, que depende de la Corte Suprema, pocas horas después de hallado el cuerpo. Para resolver el conflicto, la fiscal Viviana Fein planea convocar a una junta médica con los autores de ambos peritajes y otros especialistas del país y del extranjero.

Pero antes, Fein recibirá a Raffo, Ravioli y Salcedo, a quienes convocó para que ratificaran lo que sostuvieron en el informe.

Una de las diferencias con la autopsia es que ellos consideraron probado que hubo "agonía" y que el corazón "siguió latiendo después del disparo", afirmaron. Por eso, la enorme mancha de sangre en el piso.

En cuanto a la sangre del lavatorio, sostuvieron que salió del orificio de entrada de la bala, hacia atrás, "como una suerte de reflujo por efecto de la presión intercraneal". De acuerdo con la querella, esa sangre debió haber manchado necesariamente el arma, la mano y el antebrazo de quien empuñaba la pistola. También, una toalla que colgaba debajo del lavatorio. Pero esa toalla estaba limpia. Entre medio, "algo o alguien se interpuso", afirmaron los peritos de Arroyo.

Cuando la noche del domingo 18 de enero la madre de Nisman y uno de los custodios lo encontraron muerto, él estaba acostado en el piso, paralelo a la bañera, con los pies del lado del lavatorio y la cabeza contra la puerta, algo torcida. Lo rodeaba una enorme mancha de sangre y debajo de su hombro izquierdo estaba la pistola Bersa calibre 22, arma "históricamente utilizada por sicarios", sostuvieron los peritos en un pasaje menos técnico de su informe.

No se explica cómo llegó la pistola allí, advirtieron. Ellos consideraron que el cuerpo fue movido porque "para quedar en esa posición final debió haber girado asistidamente".

En algunos pasajes, los especialistas fueron totalmente asertivos y en otros, algo menos. "Tal posición final resulta poco probable dentro de lo posible que se provoque sin la participación de un tercero en el lugar del hecho", afirmaron.

Una prueba central de esta intervención de un tercero es, para los peritos, la mancha de sangre que tenía Nisman en su mano izquierda (el disparo habría sido con la derecha). "Como si algo o alguien manchado de sangre hubiese tomado la misma después del hecho", dijeron. Afirmaron que no podría haber ocurrido esa "transferencia" desde su propia mano derecha dada la posición en la que se encontraba y por la cantidad de sangre que tenía en esa mano.

Otro elemento que ratifica, según ellos, el movimiento luego de la muerte es una mancha "absorbida por capilaridad" en la remera que Nisman llevaba puesta. Lo que acreditaría que lo movieron es que debajo de la remera no había sangre.

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