Política

"Lós números de Macri mejoraron, pero sigue dominando el mal humor"

Federico Aurelio es director de la consultora nacional Aresco, una de las más consultadas del país.

Domingo 07 de Julio de 2019

“Nuestras últimas mediciones no implican el triunfo en primera vuelta de ninguno de los candidatos. Vemos al Frente de Todos liderar la intención de voto por una diferencia intermedia que no le asegura el triunfo final, pero que si consigue un crecimiento adicional puede llegar al 45% en octubre, evitando el ballottage”, sostiene Federico Aurelio, director de la consultora Aresco.

Según Aurelio, a partir de la estabilidad cambiaria, desde mayo de 2019 y la disminución del crecimiento de la inflación, se registró un crecimiento de la imagen positiva de la gestión de Mauricio Macri de seis puntos. “Este mejor humor social fue uno (no el único) factor del crecimiento de la intención de voto a presidente de Cambiemos en los últimos dos meses”, revela en una entrevista con La Capital.

—¿El gobierno nacional está viviendo una especie de “primavera” en invierno con la estabilidad del dólar y otros indicadores?

La evaluación de los argentinos sobre la situación económica del país tuvo saldo positivo en un sólo año de los últimos diez: en 2011. Durante la gestión Macri esta valoración negativa del país se acentuó, llegando a su mayor negatividad histórica en el mes de abril de este año. A su vez, la valoración de la situación económica personal, que tuvo saldo positivo durante la gestión de CFK, también se fue deteriorando fuertemente desde 2016. A partir de la estabilidad cambiaria,desde mayo de 2019 y la disminución del crecimiento de la inflación, registramos un crecimiento de las expectativas positivas de la situación económica del país de 9 puntos. Y un crecimiento de la imagen positiva de la gestión de Macri de seis puntos. Este mejor humor social fue uno (no el único) factor del crecimiento de la intención de voto a presidente de Cambiemos en los últimos dos meses.

—El gobierno no parece poder ganar las elecciones por la economía, y sí perderlas por ese motivo. ¿La suerte de Macri está atada a que la mayoría de la sociedad no quiera volver al pasado?

—Hoy los argentinos que dicen que van a votar pensando principalmente en la situación económica (representa al 50% del electorado) apoyan mayoritariamente al Frente de Todos. Cambiemos se hace fuerte en aquellos argentinos que les dan más importancia a otros temas, como la lucha contra la corrupción y a la inseguridad. Es por ello que Cambiemos requiere otros factores para crecer y para poder generar la expectativa de que el camino elegido es el correcto a pesar de sus dificultades, y que el kirchnerismo represente una vuelta atrás. por lo que representaba Pichetto antes de su designación, sino por lo que se preveía que iba a representar a partir de su designación. Si bien Pichetto no tenía antes de su designación un electorado propio, hoy un porcentaje importante de los argentinos considera que implica el acuerdo con una parte del PJ. A su vez, considera que ese acuerdo le da más amplitud política a Cambiemos, y más capacidad de negociación con los principales actores políticos y económicos en una hipotética segunda gestión.

—¿La incorporación de Pichetto termina con el mito del “cambio cultural”? Pichetto mismo se reconoce como el más viejo de la vieja política.

—Cambiemos dio señales contradictorias sobre el “cambio cultural”. Por un lado, la designación de Pichetto implicaba la apertura del espacio, el acuerdo con dirigentes del PJ y salir de la lógica de que no eran necesarios acuerdos fuera de Cambiemos (razón por la que rechazaron en el 2015 acordar con Massa). Ahora bien, considero que Cambiemos dio señales contradictorias, porque después de la designación de Pichetto cerró las listas de candidaturas sin designar dirigentes fuera del espacio. E, inclusive, reduciendo más todavía los espacios de los dirigentes que apuntaban hacia la apertura de Cambiemos.

—¿Sus trabajos permiten pensar en un triunfo en primera vuelta de alguno de los contendientes o es inevitable el ballottage? Hay una creencia que sostiene que para los Fernández sería imposible ganar en una segunda vuelta.

—Nuestras últimas mediciones no implican el triunfo en primera vuelta de ninguno de los candidatos. Vemos al Frente de Todos liderar la intención de voto por una diferencia intermedia que no le asegura el triunfo final, pero que si consigue un crecimiento adicional puede llegar al 45% en octubre, evitando el ballottage. Hoy el PJ apunta a llegar al 45% en octubre por la dificultad que implicaría llegar al ballotage con una diferencia que se achica con Cambiemos, replicando la elección 2015.

—¿La presión para que Espert no sea candidato, muestra que el gobierno tiene datos sobre una posible derrota en primera vuelta que evite el ballottage?

—La presencia de Espert (en nuestra última encuesta con casi una intención de voto de 4% del electorado) le agrega un obstáculo de crecimiento en la primera vuelta a Cambiemos.

—¿Se mantiene la polarización? Resultará clave en las encuestas la opción “a quién nunca votaría”. ¿Hay resultados sobre eso?

—La polarización está más vigente que nunca. Es una situación paradojal: las dos fuerzas políticas que hoy tienen sus líderes con más imagen negativa y rechazo que en la elección 2015 aglutinan el 80% del electorado. La polarización es tan importante que Cambiemos y el Frente de Todos, para crecer, tienen que convencer al electorado que dice que nunca los votaría.

—¿Cuáles son las chances de Lavagna-Urtubey?

—El desafío de Lavagna-Urtubey ya no es el de tener un volumen que le permita ser una de las fuerzas políticas que disputen el ballotage (como pudo soñar Massa-Lavagna-Urtubey en el mes de marzo), sino en el mejor de los casos poder tener un crecimiento desde los 10 puntos, a un caudal electoral que intente acercarlos al 22% que obtuvo Massa en el 2015. Inclusive este potencial crecimiento tiene numerosos obstáculos a superar, por lo que le vemos poca probabilidad de que suceda.

—¿Hay muchos indecisos o aparece aquí el “voto vergonzante”?

—No registramos un porcentaje alto de indecisos (menos del 10% en la última encuesta) ni tampoco observamos en las distintas metodologías de estudio un voto vergonzante. Sí lo que se observa en mayor medida a los indecisos es un electorado que elige alguna de las opciones electorales, pero manifiestan no estar del todo decididos a ese voto y que podrían evaluar modificarlo. Es importante tener en cuenta que por más que el porcentaje de indecisos es bajo, lo que hagan los indecisos, o algún voto vergonzante, puede definir la elección.

—¿Mejoró el ánimo de los argentinos?

—En los últimos dos meses mejoró la expectativa de la economía, la valoración de la gestión de gobierno y otras variables del humor, situación económica personal y del país. Habrá que ver cómo evoluciona este humor si esta estabilidad cambiaria y reducción de la inflación que hoy lleva dos meses continúa hasta el mes de octubre, consolidando cinco meses consecutivos de estabilidad social. Pero, en la mayoría de los argentinos sigue predominando el malhumor y la decepción por la economía.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario