Los kelpers comenzaron a votar si quieren seguir siendo británicos
El plebiscito organizado por el gobierno isleño culminará hoy. Argentina desconoce su validez, amparada en resoluciones de la ONU. Unos 1.672 habitantes pudieron elegir en las urnas.

Lunes 11 de Marzo de 2013

Los colonos de las Islas Malvinas concurrieron ayer a las urnas para expresar su opinión sobre si desean mantenerse, o no, como territorio británico, en la primera jornada del referéndum, que cuenta con el rechazo del gobierno argentino.

Si bien no habrá datos oficiales hasta finalizar la consulta, se estimó que más de la mitad de los ciudadanos habilitados para votar concurrieron a votar este domingo, en un clima de entusiasmo, en el que pudo verse a isleños enfundados en banderas inglesas y trajes con los colores de la insignia británica. Se descuenta que los habitantes del archipiélago reafirmen su voluntad de seguir perteneciendo a territorio del Reino Unido.

Las urnas abrieron a las 10 de la mañana en los centros de votación distribuidos en las islas, donde unos 1.672 habitantes pudieron elegir por una de las dos opciones: seguir bajo gobierno británico o aceptar los derechos de soberanía de Argentina.

Para el gobierno argentino, la consulta no tiene ninguna validez en el derecho internacional. Además, el referéndum tampoco cuenta con el aval de las Naciones Unidas.

El 80 por ciento de los 2.563 residentes del archipiélago vive en la capital Puerto Argentino (Stanley, según la denominación británica), pero para que todos voten, se habilitaron colegios electorales en pequeños pueblos remotos y urnas móviles.

"Nos engañaríamos si pensáramos que Argentina va a cambiar (de posición) de la noche a la mañana, pero esperamos mandar un mensaje fuerte a ellos y a los demás", dijo Jan Cheek, miembro de la Asamblea Legislativa de las islas. Las autoridades de las islas difundirán los resultados este lunes, una vez que finalice la votación.

Una vez finalizada la votación, representantes de las islas viajarán a entregar los resultados al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas (ONU), con el objetivo de reclamar que se respete el presunto derecho a la autodeterminación de sus habitantes.

"No tiene efecto alguno desde el punto de vista del derecho internacional. Un referéndum entre los habitantes británicos de las islas en nada altera la esencia de la cuestión Malvinas. Su previsible resultado no pone fin a la disputa ni a los incuestionables derechos argentinos", aseguró la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro.

Rechazo argentino. El presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, opinó que "el referéndum de Malvinas es una maniobra más del imperio inglés para seguir justificando la usurpación territorial ilegal", y subrayó que "carece de valor legal internacional", ya que "se trata de la opinión de una población trasplantada que habita el territorio de un Estado soberano como es la Argentina".

El senador nacional por el Frente para la Victoria, Aníbal Fernández, aseguró, por su parte, que la compulsa "es un plebiscito ilegal", y sostuvo que "jamás regirá autodeterminación con población implantada y no existe en marco de derecho". Añadió que "los ocupantes de las Malvinas llevarán a cabo el referéndum tan publicitado, para deleite de algunos medios antipatrias que lo reivindican como propio".

Por su parte, el ex senador y ex ministro radical Rodolfo Terragno señaló que "ellos mismos (por los kelpers) están admitiendo que pertenecen al pueblo británico, y que no son uno distinto, por eso no tienen derecho a la autodeterminación", pero advirtió que "provocarlos es hacerle el juego a Gran Bretaña".

Solidaridad de bolivariana. Venezuela se unió ayer a Argentina al rechazar el referéndum, cuyo gobierno expresó en un comunicado "su más firme solidaridad y apoyo incondicional con el hermano pueblo argentino y con el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner".

Caracas recordó que más de 40 resoluciones de la ONU reconocen las Malvinas como "objeto de una disputa de soberanía" entre Argentina y el Reino Unido, y afirmó que "no se puede hablar de libre determinación en un territorio en disputa, colonizado, y con una población implantada a la fuerza que representa los intereses de Reino Unido". También exhortó a otros países a "desconocer" los resultados del referéndum, al que calificó de "agresión colonialista".