Política

Los dilemas radicales para enfrentar al socialismo en 2015

La primera barrera de dificultad que deberá traspasar el radical Mario Barletta para imponer su precandidatura a gobernador dentro del Frente Progresista está en su propio partido

Domingo 14 de Septiembre de 2014

La primera barrera de dificultad que deberá traspasar el radical Mario Barletta para imponer su precandidatura a gobernador dentro del Frente Progresista está en su propio partido. La UCR deberá convencerse de que le puede disputar el poder al socialismo y a su candidato, Miguel Lifschitz, en las internas abiertas de 2015. Tiene estructura, gobierna cientos de municipios y comunas, pero hoy por hoy carece de fervor militante.

   Hasta ahora, el ex intendente de Santa Fe cuenta con el cerrado apoyo del Grupo Universidad, un importante sector interno de la UCR, que es desde donde germinó el lanzamiento de su candidatura. Pero este apoyo es insuficiente si no logra unir el resto del mosaico partidario, actualmente parcelado en pretensiones y visiones diferentes con respecto a su relación con su principal socio en el Frente: el socialismo.

   “En la pública, nadie va a poner reparos a su candidatura, pero por lo bajo y en las reuniones que se suceden, los radicales saben que Mario (por Barletta) no tiene chances contra Lifschitz”, desgranó, con sinceridad brutal a LaCapital, un dirigente ucerreísta que fatiga la provincia tratando de juntar avales para incrementar las posibilidades del santafesino.

   Para el diputado provincial Maximiliano Pullaro, en cambio, no es imposible que Barletta se imponga a Lifschitz en una interna. “Voy a trabajar para que el próximo gobernador sea un radical, pero para eso necesitamos un partido unido y que le dé volumen político a la candidatura de Mario. Ese es nuestro desafío”, dijo el legislador a este diario.

   Julián Galdeano, referente local del Movimiento de Afirmación Radical (MAR), no tiene un enfoque discordante al que plantea su correligionario Pullaro, pero difiere en algunos matices. El diputado rosarino cree que la UCR debe poner en debate, más allá del legítimo derecho de imponer al candidato a gobernador, los temas que necesariamente se tienen que reforzar o corregir en una nueva etapa del gobierno del Frente Progresista: seguridad e infraestructura. “La discusión por cargos es secundaria al proceso de entendimiento sobre qué es lo que pretendemos los radicales para la próxima gestión”, añadió el dirigente del MAR.

Cambio de escenario. La base sobre la que se sustenta la precandidatura de Barletta es bien diferente a la del 2011, cuando compitió en la interna con los socialistas Rubén Giustiniani y Antonio Bonfatti.

   En aquella oportunidad, Barletta largó en la competencia con un masivo acto en la Rural, con los intendentes y jefes comunales del radicalismo en la primera fila del escenario. También contaba con el apoyo institucional del partido, más allá de que luego un sector abrochó con el socialismo, acuerdo que se cristalizó con la incorporación de Jorge Henn en la fórmula con Bonfatti.

   Barletta pudo captar el apoyo de la mayoría de los radicales por el descontento que reinaba en la UCR con el modo que tenía el entonces gobernador Hermes Binner de relacionarse con el partido, casi siempre relegado en las principales decisiones del Frente Progresista.

   Bonfatti, apenas se apoltronó en el sillón de la Casa Gris, cambió su forma de interactuar con la UCR: horizontalizó más las decisiones y nutrió con más cargos a los radicales en el gabinete.

   Ese nuevo feeling entre Bonfatti y los radicales, sobre todo con los intendentes y jefes comunales, fue inversamente proporcional a la presencia y contención de las autoridades provinciales de la UCR con su propia tropa. “En los últimos cuatro años, el partido como tal nunca existió, y ahora estamos pagando caro ese error. A los radicales nos faltó afecto social, estar cerca de los nuestros y acompañarlos en momentos de dificultad”, se sinceró Pullaro, quien de todos modos se mostró optimista en revertir esa tendencia para optimizar las chances de Barletta en su puja con el socialismo.

   Galdeano, por su parte, también asomó cierta autocrítica sobre cómo se manejó la UCR en los últimos años, donde no pudo encontrar un candidato competitivo para luchar por la hegemonía dentro del Frente Progresista. Y, por las dudas, ya avisó que el sector que representa (el MAR) no descarta sumar otro candidato radical para que compita con Barletta y Lifschitz.

   Más allá de la identificación partidaria y la defensa de los colores, a los radicales que tienen responsabilidad de gobierno no los seduce mucho la idea de enfrentar abiertamente a Lifschitz, quien se presentará como el candidato del oficialismo socialista. A ellos no se les escapa el dato de la alta imagen positiva que cosecha Bonfatti en toda la provincia.

   “El termómetro de esa realidad no sólo te lo marcan las encuestas, sino el Facebook de los intendentes y de los senadores, incluso de los peronistas. Todos suben fotos con Bonfatti”, cerró un dirigente radical, poco convencido y sin fervor para dar la batalla interna en el Frente Progresista.

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