Viernes 04 de Julio de 2008
"Los desaparecidos son un neologismo, un invento argentino y rentable", disparó ayer desde su lugar de detención en la capital santafesina el procesado ex agente de inteligencia del D2 de la policía provincial Eduardo Ramos durante la presentación de su libro "Alguien tiene que contar".
Procesado y a la espera del juicio oral en el marco de la causa que investigan delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, Ramos insistió con su teoría, ya esbozada en un libro anterior titulado "Los años de plomo", de que los desaparecidos "no fueron desaparecidos ni hubo 30.000, sino que son un invento argentino".
"Pareciera que Dios creo el mundo en 1976", fue la particular interpretación del ex agente de inteligencia, exonerado de la municipalidad, donde trabajaba luego de que se conocieran los graves cargos en su contra.
"Es hora de decirles a los argentinos que nos dejen de mentir", sentenció Ramos. "El pueblo no le tiene más confianza al gobierno. No me mientan cuando me dicen «agrupaciones de derechos humanos». No me mientan cuando me dicen que hubo 30.000 desaparecidos. No hubo ni 30.000 ni fueron desaparecidos", aseveró.
Según Ramos, "la represión puede ser legal, y para eso existe la policía. Si hubo represión quiere decir que hubo presión de las organizaciones guerrilleras de la época. A una presión le correspondió —por mandato popular— una represión del conjunto de la sociedad argentina que intimó a las FFAA a que asumieran el poder e impusieran el orden", sostuvo en polémicas declaraciones desde el Cuartel de Bomberos Zapadores de la Unidad Regional I santafesina.
Allí cumple su detención en el marco de la causa por genocidio en la que también están involucrados otros ex militares y policías, además del ex juez federal Víctor Brusa.
"Los desaparecidos son un neologismo. Es un invento argentino, rentable. No hubo desaparecidos porque me parece una falta de respeto a los que murieron del otro lado decirles desaparecidos: eran soldados. En esto voy a coincidir con Hebe de Bonafini, decirles desaparecidos era subestimarlos, fueron soldados, y así debemos reconocerlos".