Pami

"Los argentinos tenemos una deuda con nuestros viejos"

Luana Volnovich, titular del Pami, anunció ayer el programa "Residencias cuidadas", que seguirá en detalle los 568 hogares contratados.

Viernes 22 de Mayo de 2020

Alertado por la amenaza de contagio generalizado de Covid-19 y de muertes en los geriátricos, el Pami lanzó el programa "Residencias cuidadas". Se trata de un seguimiento detallado a las 568 residencias contratadas por la mayor obra social de la Argentina, el Pami, con cinco millones de afiliados. "Cerramos todo lo que se puede cerrar", explicó Luana Volnovich, titular del Pami, a La Capital.

Según reconocieron las autoridades del Pami, "las residencias geriátricas llevan 60 días cerradas y están viviendo una situación dificilísima, para los pacientes, el personal que trabaja y los familiares". Y agregaron: "Recibimos -en la nueva gestión- geriátricos en buenas condiciones y otros en malas condiciones".

"Cerrar todo" significa acción preventiva, tratando de evitar lo peor: prohibición de visitas de familiares a los geriátricos, también de altas de nuevos alojados. Protocolo sanitario estricto del personal imprescindible que ingresa, y también para cualquier objeto o paquete que llegue desde afuera a las residencias.

Por lo demás, desde la pandemia Pami agregó 400 millones de pesos (aumento del 4 por ciento) a las residencias con convenio de prestaciones. Y "un módulo Covid, de 84 millones, para garantizar el equipamiento de todo el personal, así como la higiene y fumigación de los edificios".

En las residencias geriátricas contratadas por Pami un adulto mayor se vuelve "sospecho de Covid-19" apenas cursa una fiebre o un simple síntoma respiratorio. El aviso debe hacerse de manera inmediata, se procede con el test. y mientras se espera 48 horas para el resultado, el paciente queda aislado dentro de la institución. Si da positivo, se traslada a una clínica.

El plan "Residencias cuidadas" dispuso, a su vez, un equipo de psicólogos para contener a los familiares que no pueden tener contacto con sus padres o abuelos. Otra población en problemas, el personal sanitario de los geriátricos, recibe, a su vez, contención psicológica.

Hasta ayer habían muerto por coronavirus 38 internados en geriátricos, habían 161 contagiados y se habían testeado a 440 sospechosos. Cifras, por ahora, alentadoras, y muy bajas respecto de otros países donde el número de infectados en los geriátricos explotó. A propósito de estos números, en el Pami se entusiasman con un "por ahora venimos bien".

"La geriatría es una asignatura pendiente, los argentinos tenemos una deuda con nuestros viejos", reconoció la nueva titular del Pami, Luana Volnovich. Y luego expresó, como deseo, "que esta pandemia nos deje tres cosas, un sistema de salud fortalecido, un Estado presente y el reconocimiento que nuestros viejos y viejas ?que por lo demás será el futuro cercano de todos nosotros- no deben ser considerados un gasto. Porque es el momento de la vida que más necesitan del Estado y de la solidaridad de las generaciones más jóvenes", definió justamente una de las funcionarias de alto rango más jóvenes del gobierno nacional. Y concluyó "se trata de una batalla cultural, la valorización de nuestros adultos mayores como prioridad, individual y colectiva".

La jurisdicción y control sobre los geriátricos pertenece a las provincias y a los municipios. Tanto en materia edilicia como en el plano sanitario. Sin embargo, el Pami es el financista principal para el funcionamiento de al menos un tercio del total de los geriátricos habilitados en todo el país, unos 1.800.

El Pami audita el servicio prestacional dos veces al año, y la estructura edilicia una vez al año, a cada una de las 563 residencias contratadas y a las cinco que son propias de la obra social gigante de la Argentina.

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