Elecciones 2019

"Los argentinos miran el debate contaminados por su decisión previa, no cambian su elección"

Para el encuestador Federico Aurelio, Macri mantiene los sufragios de las Paso y Alberto Fernández puede subir de dos a tres puntos.

Lunes 14 de Octubre de 2019

Encuestador, analista de opinión pública y político, titular de la consultora Aresco, Federico Aurelio analizó para La Capital la campaña que ya ingresa en sus últimos días. “La elección está definida, Mauricio Macri mantiene los votos de las Paso y Alberto Fernández puede subir dos a tres puntos”, resumió.

   Aurelio también analizó por qué las encuestadoras, en general, quedaron tan lejos de acertar en las primarias de agosto pasado. “No se corrigió correctamente el sesgo de las respuestas telefónicas. Los macristas contestan las encuestas, mientras que los votantes del peronismo las rechazan”, ensayó.

   —¿La elección nacional está definida?

   —La derrota de Macri se va a consolidar el 27 de octubre, pero ahora ya está en la cabeza de la gran mayoría. Luego del 27, las cosas para el gobierno pueden peores: habrá un clima económico muy complicado y una parte del tercio que hoy se ilusiona con el “Sí, se puede” caerá en la cuenta de que Macri los llevó a la derrota. Y se van a enojar con él.

   —Antes de las Paso de agosto, habló de dos escenarios posibles favorables a la oposición y uno favorable al oficialismo, que era un resultado parejo. Se dio un escenario no previsto, un triunfo aparentemente irreversible a favor del FdT.

   —En marzo, en el diario La Nación, me hicieron una entrevista con el título “La unidad de la oposición es la peor amenaza del gobierno”. Eso se cumplió y la amenaza se materializó de manera irreversible. No acertamos en el número, pero sí en el concepto político. También por nuestras investigaciones, detectamos que Axel Kicillof era el mejor candidato de Buenos Aires. Así lo entendieron muchos dirigentes y los resultados están a la vista.

   —Las encuestas, en general, quedaron lejos de los resultados que se verificaron el 11 de agosto. ¿Por qué?

   —El sesgo en la respuesta telefónica, en los últimos dos meses, no fue corregido correctamente. Ocurre que, en la entrevista telefónica, que es cada vez más difícil conseguir (la gente ahora rechaza las encuestas que hace dos décadas aceptaba de buen grado y respondía con cierto orgullo de haber sido seleccionada), el votante macrista tuvo un alto perfil en el sentido de prestarse a responder. En cambio, los peronistas tienden a no responder encuestas, las rechazan. Faltó corregir correctamente esa distorsión, que fue muy notable en la última elección. Ese fenómeno puede atribuirse al clima que generan los medios, o al espiral de silencio, un fenómeno estudiado por la sociología, que detecta que hay determinados sectores sociales que tienen el voto decidido pero lo ocultan deliberadamente porque consideran que no es conveniente decirlo.

   —Más allá de las encuestas, la sorpresa política fue grande: ¿cómo se entiende que en dos años Cambiemos pierda más de dos millones de votos, que pasaron al Frente de Todos?

   —Cambiemos perdió diez puntos, fue del casi 42 en 2017 al 32 por ciento en agosto pasado. Se entiende por lo que ocurrió en la Argentina en materia económica en 2018 y en lo que va de 2019. Un desastre. Eso se agravó, hoy estamos peor que el 11 de agosto y el 27 de octubre vamos a estar peor que hoy. Por lo demás, la campaña tuvo tres grandes momentos: la designación de Fernández, la de Miguel Pichetto y luego el acuerdo con Sergio Massa. Curiosamente, los mercados reaccionan muy positivamente a la incorporación de Pichetto a la fórmula, algo que claramente no movió en nada la expectativa electoral de Macri.

   —Para Cambiemos, ¿puede decirse que el año electoral se convirtió en la tormenta perfecta (en contra), por un lado, el profundo deterioro del candidato propio y, por el otro, el ascenso de una fórmula opositora impensada?

   —Si uno vuelve a ver en detalle el video de Cristina Kirchner difundido el 18 de mayo, ungiendo a Alberto, comprueba que lo que dice ahí, hasta ahora, se cumplió todo. Ocurre que muchos no leyeron correctamente la brutal autocrítica de CFK, cuando dijo que Fernández tiene mayor capacidad de diálogo para “convocar a los más amplios sectores sociales, político y económicos, no sólo para ganar una elección sino para gobernar”.

   —Las elecciones primarias mostraron una fractura del voto macrista por niveles socioeconómicos como pocas veces en la historia nacional. ¿Se profundiza esa tendencia hacia el 27 de octubre?

   —Sin dudas. Hoy tenemos a Macri con menos del 7 por ciento de intención de voto entre el 30% más pobre de la Argentina. Desde hace tiempo veíamos que el presidente estaba muy deteriorado en la consideración de la mitad de la población de menores recursos. Incluso ganando la elección iba a tener serios problemas para gestionar.

   —¿Por qué insiste el presidente con la pretensión de recuperar parte de la clase media que perdió, si la pérdida más grave que tuvo se registró en la clase baja?

   —Porque consideran a la clase baja como un sector que ya perdieron. Por eso tratan de disputar a la clase media, así lo expresan. Tratan de retrotraer la situación electoral a 2017, algo que no va a ocurrir. Por lo demás, una cosa es la expresión pública que haga Cambiemos y otra es lo que piensan en la intimidad. Ellos están apuntando al tercio que obtuvieron en las Paso, imaginando mantenerse como fuerza opositora en el futuro. Cambiemos no expresa ningún eje discurso para aquellos que no lo votaron en agosto. Al contrario, ponen la pared cada vez más alta tratando de blindar los votos que tienen. El eje de lo económico en la campaña de Macri no tiene credibilidad. Si hubiera tomado políticas públicas con anticipación, tarifas, nafta, precios, tal vez habría logrado un efecto. Pero ahora ya no, porque son vistas por los argentinos como un manotazo de ahogado. Cualquier percepción actual de la ciudadanía, incluso los debates de protagonizados por los candidatos, están contaminados por el resultado de las Paso: hay un ganador, que es Alberto, y un perdedor, que es Macri.

   —¿Los debates televisivos no cambiarán la decisión de voto de nadie?

   —Salvo una hecatombe de Alberto, y alguna salida brillante por parte de Macri, no va a pasar nada con los debates presidenciales. En 2015 se registró una situación inversa: había un clima de credibilidad para Macri y de rechazo para Daniel Scioli. Aunque se comprobó luego que los dichos de Scioli fueron todos ciertos, sin embargo, la tendencia a creerle a Macri estaba instalada. Y así resultó.

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