Política

Lifschitz fijó como prioridad la seguridad y el consenso político

“Necesitamos blindar la provincia al narcotráfico”, dijo el flamante gobernador de Santa Fe en uno de los tramos salientes de su discurso ante la Asamblea Legislativa.

Sábado 12 de Diciembre de 2015

Miguel Lifschitz juró ayer ante la Asamblea Legislativa y recibió al mediodía en la Casa Gris los atributos de mando (banda y bastón) de su antecesor convirtiéndose en el séptimo gobernador de la democracia recuperada y el tercer socialista consecutivo que administrará la provincia de Santa Fe. En su caso, hasta el 10 de diciembre de 2019. “Necesitamos blindar la provincia al narcotráfico”, dijo en uno de los tramos salientes de su discurso.

   El nuevo mandatario eligió la modestia para su debut aludiendo al exiguo margen de votos que lo ungiera ganador el pasado 14 de junio. “Fue la elección más reñida de la que se tenga memoria. Los santafesinos nos dejaron un claro mensaje que yo he interpretado cabalmente. Nadie es dueño de la verdad, nadie puede arrogarse la representación de la totalidad; por ello, la impronta del nuevo gobierno debe ser de diálogo, de puertas abiertas, de concertación y de construcción colectiva”, dijo no bien comenzó a hablar luego de que su vice, el radical Carlos Fascendini, le tomara el juramento de rigor.

   Eran las 10.30 cuando Lifschitz comenzó a hablar, sentado en el estrado del recinto de Diputados: “Vengo a encabezar un gobierno que será bien progresista, bien cívico y bien social”, apostrofó de entrada. En el transcurso de los 60 minutos que duró la lectura de su discurso que escribió de “puño y letra”, subrayó que llega “luego de cuatro décadas de militancia y compromiso político con las ideas de la libertad, la igualdad, la solidaridad y la justicia social; sosteniendo los principios republicanos y una visión progresista de la democracia y de la sociedad”.

Honor y patria. Lifschitz juró por “el honor y la patria” mientras que Fascendini lo hizo bajo la fórmula “por Dios, la patria y los santos evangelios”.

   En lo que hace a continuidad con las administraciones socialistas que lo precedieron no fue nada enfático. Prefirió el reconocimiento pretérito a “la gran gestión que hizo Antonio (Bonfatti), porque nos deja un gobierno en marcha y nos ha facilitado las cosas. Vamos a encontrar muchas obras que están ejecutándose y a las que seguramente yo les voy a poner el broche final y las voy a inaugurar, y cada vez que lo haga voy a recordar que hubo un gran gobernador, y antes hubo otro que inició este camino, como Hermes Binner, así que a ambos mi reconocimiento”.

   El ingeniero Lifschitz cosechó ayer 27 aplausos en medio de un clima de austera festividad y recuerdos emotivos (rindió homenaje a su padre Roberto, a su maestro Guillermo Estévez Boero y al ex presidente Raúl Alfonsín, “el que nos legó su ejemplo de gobernante republicano y democrático”), y a tono con el clima fraternal inaugurado por el presidente Mauricio Macri, también cito a sus contrincantes, Miguel Del Sel y Omar Perotti, “porque fueron dignos adversarios, a quienes respeto”.

   En la Legislatura, de la que luego se iría caminando hasta el palacio gubernamental, reseñó su proyecto de gobierno haciendo hincapié en la necesidad de “achicar la desigualdad, eliminar la impunidad, y combatir al narcotráfico. Quiero referirme a nuestra idea del desarrollo. Estoy convencido de que esta palabra sigue teniendo una enorme vigencia. Lo que cambió con el tiempo son los objetivos y las metas del desarrollo. Ya no nos alcanza solo con pensar en la expansión ilimitada de las fuerzas de la economía, como se imaginó en el siglo pasado. Hoy pensamos en un modelo de desarrollo que tiene que mejorar la condición de vida de las personas, la condición humana, permitir el acceso a los derechos de todos los ciudadanos, promover mejores niveles de igualdad, de equidad, de justicia social, de integración social, territorial, urbana”.

   En ese contexto lanzó su promesa más resonante: “Necesitamos blindar la provincia. Ejercer controles exhaustivos en todos los ingresos viales, vigilar el espacio aéreo y los 800 km de costa que tenemos sobre el Río Paraná. Esto no lo podemos lograr con la policía provincial. Es una responsabilidad de las fuerzas federales y ese debe ser su cometido más importante. Por otro lado, tenemos que trabajar para especializar a nuestras fuerzas policiales en el combate al narcotráfico, en la lucha contra las drogas”.

   Y en el Salón Blanco se leyó una conceptuosa carta del padre Ignacio y el flamante mandatario concluyó con una efusiva promesa: “Pueden contar conmigo para todo. Pongo mi vida y todo lo que soy, todo lo que tengo, mi experiencia y mi capital político a disposición de cada uno de los santafesinos”.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS