Política

Lifschitz dijo que "queda un tiempo por jugar" y que se puede "hacer la diferencia"

Sereno y reflexivo, el senador provincial socialista hace un balance de su performance en los comicios del domingo. Autocrítica y puesta en valor de la experiencia de gestión.

Martes 21 de Abril de 2015

Para Miguel Lifschitz empieza otro partido. O, como él mismo dice, el segundo tiempo de un match de resolución compleja para el Frente Progresista.

"Este es un partido de 90 minutos y hemos terminado el primer tiempo. Aunque lo hubiéramos querido terminar ganando 1-0, estamos empatados, con algunos tiros que pasaron cerca del arco. Queda un tiempo para jugar y tenemos buen equipo, vamos a salir a buscar la diferencia", resume el candidato a gobernador del Frente Progresista.

El día después de su derrota con Miguel Del Sel, y en un escenario de paridad entre los frentes, la evaluación de los resultados en Rosario gana la charla. "Yo conozco profundamente a Rosario, la siento, la percibo y sé que hay un sector de la sociedad que nos acompañó históricamente con su voto y hoy está disconforme, enojado, con cuestiones que tienen que ver con errores que hemos cometido. Pero muchos están vinculados con la coyuntura histórica que nos tocó atravesar estos años", barrunta Lifschitz al programa En Profundidad, de Canal 4 Cablehogar.

Sereno y reflexivo,Lifschitz pide a los rosarinos que evalúen en su contexto histórico las cosas que el socialismo hizo por la ciudad, además del esbozo de una autocrítica por la difícil situación del presente. "Gran parte de lo que existe y disfrutamos los rosarinos también ha sido por nuestro trabajo y esfuerzo. Vamos a poner lo mejor de nosotros, la gente nos conoce bien, no vendemos espejitos de colores, no vendemos humo. Quedaron cosas en el camino, hubo errores y falencias, porque es propio de la gente que trabaja: a veces hacemos cosas buenas y a veces nos equivocamos atrás de un objetivo, y nos chocamos con la realidad", expresa el dos veces intendente.

Posicionándose respecto de Del Sel y de la oferta del PRO, Lifschitz se presenta como "una oferta confiable aun con defectos".

Y en ese contexto apunta: "No representamos un signo de interrogación. Vamos a tratar de llegar más directamente a los rosarinos".

"Hice una elección más baja en Rosario y más pareja en el interior. (Antonio) Bonfatti, incluso con resultados mejores a los míos. El es el gobernador, tiene buena imagen y mayor grado de conocimiento", responde el senador socialista cuando se lo consulta por la sorprendente diferencia en intención de voto.

"De todos los candidatos que se presentaron el único que nunca tuvo una campaña provincial fui yo. A partir de ahora encararé una campaña más dinámica para transmitir mis proyectos e ideas", agrega Lifschitz.

Uno de los inconvenientes que se posaron en la tarea proselitista tuvo que ver con sus propuestas de cambio mixturadas, por su pertenencia o oficialista. Ahí, Lifschitz se ataja: "Tengo capacidad de hacer autocrítica, de hacer cosas nuevas".

Y va más allá en la explicación al sostener que "a veces es más fácil ser candidato opositor que oficialista, pero muchas de las cosas que se hicieron en Rosario y la provincia hay que continuarlas. Insisto: también soy autocrítico. Yo mismo he corregido cosas de mi propia gestión y cambié gabinetes. Hay un mensaje de la sociedad y hay problemas nuevos que hace cuatro años no estaban. Hoy están instalados".

Pensando en el segundo tiempo que falta de la campaña electoral, o en el partido-revancha que queda por jugarse el 14 de junio próximo, Lifschitz les habla a quienes consideran que en las primarias predominan las emociones y en las generales la razón: "Somos serios, estudiamos los problemas, formamos equipos, buscamos asesoramiento externo. Muchas cosas están en marcha, otras están a punto de comenzar. Tenemos historia y trayectoria, no llegamos ayer a la gestión".

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