Las Paso de 2013 y 2017, dos elecciones que dejaron una marca en la escena política
El resultado de las legislativas trazó un antecedente para las presidenciales. Lecciones tanto para el oficialismo como para la oposición

Sábado 11 de Septiembre de 2021

Tal vez sin la emoción de una elección presidencial, las elecciones de medio término son importantes en la dinámica política, no sólo por la distribución de bancas en el Congreso sino también porque marcan el pulso de los dos años siguientes. Desde la instauración de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, que funcionan casi como una primera vuelta electoral, la de hoy será la tercera Paso legislativa, ¿Qué pasó en 2013 y 2017?

Hace ocho años, el kirchnerismo llegaba en una trayectoria descendente después de lograr el 54% en 2011. El fin del súper ciclo de las commodities, la tragedia en la estación ferroviaria de Once, una serie de demandas insatisfechas —como la inseguridad y el impuesto a las ganancias— y un conjunto de errores no forzados (como el globo de ensayo que expresó la consigna “Cristina eterna” para sondear una reforma constitucional que habilite la reelección) resquebrajaron la relación con las clases medias, sobre todo con sus segmentos inferiores.

El gran ganador de las legislativas de 2013 fue el entonces intendente de Tigre, Sergio Massa. El ex director de la Anses y ex jefe de Gabinete de Cristina Kirchner obtuvo en la primaria 3.137.610 votos y en las generales le sacó casi un millón de votos de diferencia —3.943.056 a 2.900.494— al candidato del oficialismo: Martín Insaurralde.

“Si bien Sergio Massa no fue presidente, sí se consolidó el Frente Renovador, que luego fue una fuerza importante en 2015”, apunta el politólogo Julio Burdman, director de la consultora Observatorio Electoral.

“En 2013 el FpV disminuye su volumen político, fue un golpe muy duro porque frenó un avance legislativo que le iba a dar una fortaleza muy grande; fue una herida de muerte que terminó de concretarse en 2015”, indica el politólogo Facundo Cruz.

En ese año el hoy presidente de la Cámara de Diputados (que había hecho un acuerdo con el PRO en 2013) cosechó en las Paso 4.639.421 votos (19,52% de los votos válidos) y no sólo retuvo sino incluso creció en las generales: obtuvo 5.386.977 votos (21,39%).

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El Frente Progresista, con Hermes Binner a la cabeza, arrasó en Santa Fe en las elecciones de 2013

En Santa Fe, el Frente Progresista Cívico y Social tuvo su última gran elección para cargos nacionales, de la mano de Hermes Binner. En las primarias sacó 744.608 votos (41,03%) y en octubre 803.485 (42,31%). 

En esa elección, el FPCyS obtuvo cuatro bancas: además del ex gobernador de Santa Fe, llegaron al Congreso Mario Barletta -hoy, precandidato en Juntos por el Cambio-, Alicia Ciciliani y el actual intendente de Rosario, Pablo Javkin. Por el PRO entraron Miguel Torres Del Sel, Gisela Scaglia y Ricardo Spinozzi, y por el Frente para la Victoria Jorge Obeid y Josefina González.

Ordenamiento opositor

En 2017, con una economía en ascenso —el único de los cuatro años de gobierno de Macri sin caída del Producto Interno Bruto— y las imágenes todavía frescas del ex secretario de Obras Públicas José López revoleando bolsos y armas en un convento, Cambiemos logró que se plebiscite no a su administración sino a la principal fuerza opositora.

En las Paso, la alianza entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica ganó en 11 distritos y en las generales se impuso en 13. La elección de representantes para la Cámara alta en la provincia de Buenos Aires dejó dos lecciones para el PJ. La primera es que Cristina Fernández de Kirchner era por lejos, la que más capital electoral tenía —logró 3 millones de votos, tres veces más que Massa y seis veces más que Florencio Randazzo— y que la división del panperonismo le abría la puerta a nuevos triunfos del macrismo, aún con candidatos grises como Esteban Bullrich.

En Santa Fe, la lista de Cambiemos, encabezada por un casi desconocido Albor Niky Cantard, revirtió la derrota inicial en las Paso ante el Frente Justicialista —donde compitieron Agustín Rossi y Alejandra Rodenas, hoy compañeros de fórmula para el Senado— y se llevó cinco de las nueve bancas en juego. El PJ se quedó con tres y el Frente Progresista con una.

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En 2017 la lista encabezada por Albor Cantard revirtió la derrota en las Paso y venció al PJ

Para Burdman, el macrismo hizo una lectura incorrecta de los resultados. “El entonces Cambiemos tomó esa elección como un cheque en blanco y abandonó su política de acuerdo con el peronismo moderado. Son elecciones que forman parte del ciclo hacia el Ejecutivo, sea imponiendo candidatos, sea marcando el estado de situación de la oferta política”, analiza.

Cruz señala que en ambos casos el combo Paso + legislativas sirvió para ordenar las coaliciones opositoras y este año no será la excepción. “Tenés 24 Cambiemos y distintos nobles que se pelean por el trono del rey muerto, este proceso va a dejar ubicados a pocos liderazgos de cara al 2023”, proyecta el investigador y consultor.

Otra marca que dejaron las primarias y las generales de 2013 y 2017 es que el crecimiento de la participación en las generales benefició al oficialismo. “Aquel que no vota o vota en blanco tiende a apoyar mayoritariamente a listas oficialistas, de eso se nutrió Cambiemos en 2017 y el Frente para la Victoria en 2013, pese a una derrota importante como la de la provincia de Buenos Aires. No necesariamente va a pasar, pero esa es la pauta que observamos”, sostuvo Cruz.