Santa Fe Debate

Las chicanas y los cruces les ganaron de mano a las propuestas

Rossi, Cantard, Contigiani, Boasso y Giuliano buscaron marcar los errores de sus rivales para hacer la diferencia.

Lunes 16 de Octubre de 2017

Los candidatos a diputado nacional, desde el inicio del debate de anoche, se tiraron dardos envenenados con acusaciones sobre las gestiones nacionales del kirchnerismo y del macrismo y del socialismo, a nivel provincial. Pero ninguno se salió del plan trazado previamente con sus equipos, al punto que prácticamente no respondieron las duras chicanas que se lanzaron en los distintos tramos de sus exposiciones, en las que faltaron básicamente propuestas.

Los tópicos más picantes fueron la deuda histórica por coparticipación de la Nación y la problemática de la inseguridad en la provincia y, sobre el final, la situación de la lechería, que incluso siguió una vez apagada las cámaras de TV entre Luis Contigiani (Frente Progresista, FPCyS) y Albor Cantard (Cambiemos). La corrupción, a su vez, atravesó todos los ejes temáticos.
Por fuera eso, Jorge Boasso (Unite) buscó mostrarse en todo momento más firme que Cantard en la polarización con el kirchnerismo, mientras que Diego Giuliano (1Proyecto Santafesino) repartió un poco más los golpes entre sus competidores.
Agustín Rossi (Frente Justicialista), como a lo largo de la campaña, no respondió a las agresiones y se dirigió en todo momento a su público con números sobre el impacto del modelo económico macrista. Cantard también hizo casi lo mismo, pero al revés: destacó las acciones del gobierno nacional. Los dos están cómodos ya que los acompañan los votos de las Paso y las encuestas.
Contigiani insistió con el modelo Santa Fe para salirse de la grieta y repartió críticas al kirchnerismo y al macrismo. Sin embargo, el debate transitó como si fuera una competencia de natación: cada candidato no se salió de su andarivel. La mayoría llegó a los estudios de Canal 3 con encuestas recién salidas de la cocina, que no hicieron más que reforzar las estrategias trazadas por los equipos de campaña para evitar errores.
A diferencia de lo que ocurrió en el debate de la semana pasada con los candidato a concejal de Rosario, los aspirantes a diputado introdujeron, seguido del nombre de pila o su diminutivo, sus golpes verbales más duros. Algunos de ellos con imágenes para generar mayor impacto televisivo. La foto del ex ministro de Planificación Julio De Vido fue la más repetida. También estuvieron las de Santiago Maldonado y la de (el ex jefe del Ejército) César Milani.
Desde la presentación misma del debate y hasta el cierre, de los 17 minutos que tuvieron en total cada uno, Boasso le apuntó a sumar votos dentro del redil macrista. "Se necesitan diputados con cojones, no tibios levantamanos", disparó un par de veces aludiendo a Cantard sin citar su nombre. "Porque el pasado está ahí", agregó, señalando a Rossi.
En el primer eje sobre coparticipación, obra y cuentas públicas, Contigiani también le apuntó a Cantard al sacar un billete de 5 pesos: "Les voy a decir cuánto invierte el gobierno nacional. No son 5 pesos sino 3,50 por santafesino por año". Luego presentó el primer cartel de la noche, en rigor, una enorme cartulina blanca en la que se pudo leer "0%". Y dijo: "¿Saben por qué podemos hacer inversiones en Santa Fe? Porque hay cero por ciento de corrupción, el dinero va a la gente".
Cantard aprovechó su siguiente intervención para responderle con ironía poco común en la pública. "Al dinero de los santafesinos lo vamos a usar para hacer obras para los santafesinos y no para poner una (pileta) Pelopincho en la cárcel de Coronda".
En el segundo eje, seguridad ciudadana, los candidatos volvieron a mostrarse los tapones. Los cuestionamientos se centraron tanto en la gestión del socialismo como en la de los gobiernos de Cristina Kirchner y Mauricio Macri, en la actuación de la policía santafesina y las fuerzas federales y contra el Poder Judicial.
Boasso apuntó sus cañones contra Rossi y Contigiani, a quienes señaló como responsables del crecimiento del narcotráfico en Rosario y les pidió que se pongan "los pantalones largos" para resolver una problemática que padecen los santafesinos. Rápido de reflejos, Giuliano le contestó al candidato de Unite: "Este es un tema serio. No estamos en El Círculo para hacer teatro sino para resolver el problema de la inseguridad". E insistió en que "hay que terminar con la puerta giratoria de las cárceles".
Rossi cuestionó la actuación de las fuerzas federales y recordó lo ocurrido recientemente en Rosario, en la UNR y el Instituto Olga Cossettini, "donde Gendarmería llegó para amedrentar a los estudiantes".
Boasso volvió a cargar contra el ex ministro de Defensa. "Todos queremos saber dónde está Maldonado y el gobierno nacional, más que nadie. Te pregunto: ¿a dónde está tu amigo Milani?", le propaló mostrando una foto de Rossi dándole la mano al ex jefe castrense, actualmente preso.
Cantard (una de las pocas veces que respondió) recordó que la presencia de Gendarmería en la Siberia tenía que ver con una causa del ex jefe de policía de Santa Fe Hugo Tognoli. "¿Se acuerdan de él, que está preso por su vinculación con el narcotráfico", lanzó.
Pasada la mitad del debate llegó el turno de salud, educación y desarrollo social. Y lo que hubo fue una presentación de cifras sobre pobreza y desigualdad y más críticas y chicanas cruzadas sobre las gestiones kirchnerista y macrista. El aire en el estudio ya era más tenso entre candidatos y asesores.
En el último tópico, sobre economía, empleo y producción, apareció de algún modo la agenda que vendrá después del 22 de octubre en el Congreso en torno a las reformas laboral e impositiva que planea llevar adelante el gobierno nacional. Rossi rechazó de plano lo que consideró será un ajuste para los trabajadores, una visión que, con sus matices y diferencias compartieron Contigiani y Giuliano. Ambos hicieron hincapié en las economías regionales, las pymes y la industrialización. Cantard y Boasso buscaron aventar los fantasmas sobre esos cambios y resaltaron la necesidad de mejorar la "competitividad del empleo".
Los candidatos y sus equipos se fueron conformes con el desempeño frente a las cámaras, marco en el cual apuntaron —sobre todo— a captar parte del 25 por ciento de votantes todavía indecisos o que no sufragaron en agosto.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario