Política

La Unidad Regional I de la policía provincial terminó el día de ayer sin jefe

Cuestionado por maltratar a sus subordinados y tener ideología fascista, el comisario Juna Pablo Garro, quien fue licenciado, se defendió de las acusaciones: "No soy nazi ni fascista".

Miércoles 07 de Enero de 2015

La Unidad Regional Uno (URI) de la policía provincial terminó el día sin jefe. El vacío de poder en que lo sumieran las declaraciones del ministro político, quien el lunes anunció por radio que "en los próximos días sería reemplazado", hizo intolerable la permanencia en el puesto del comisario Juan Pablo Garro, quien ayer dijo "no soy nazi ni fascista", al salir del Ministerio de Seguridad como ex jefe de la URI.

Blanco móvil de una interna en la propia fuerza que se disparó con virulencia a partir de los dichos del ministro Rubén Galassi; de los intereses partidarios que sumaron su cuota de presión en medio de proceso electoral en ciernes; de los organismos de la comunidad judía y de DD.HH. que habían puesto en tela de juicio su idoneidad moral por haber tenido colgado en el pasado en su despacho un cuadro con simbología nazi y haber sido denunciado por maltrato antisemita a un subordinado, Garro vivió un pésimo día de su carrera profesional.

Lo terminó al mediodía cuando comprendió que se había quedado sin apoyos y por iniciativa propia, empujado por las circunstancias o convencido por algún consejo, se presentó en el Ministerio de Seguridad y le pidió al jefe de la policía provincial una licencia.

Licencia concedida. Omar Odriozola se la concedió de inmediato, según revelaría el propio Garro al salir y hablar con la prensa del "dolor" del momento (ver recuadro). La aceptación del jefe provincial no hizo más que confirmar el anticipo de Galassi la tarde anterior en LT8, que el gobierno tenía pensado deshacerse del jefe de la URI al que cada vez más voces (no sólo los títulos periodísticos) señalaban como presunto simpatizante nazi.

"Es sumamente grave. No se puede poner en ese cargo a un policía nazi. Nosotros estamos cuestionando hace años a la policía provincial. ¿Cómo podemos pensar en un jefe de policía con ideología nazi? Hay que decirle al gobernador que es necesaria una limpieza total de la policía. La Policía debe ser un elemento pacificador. Hay que preparar una policía para la democracia. No vamos a permitir que se reedite el nazismo", dijo por radio al promediar la mañana Celina Queca Kofman, la titular de Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe, de 92 años de edad, quien el lunes había anunciado que iría en persona a decirle a Antonio Bonfatti que no podía sostener a Garro en el cargo.

Ayer hablaron todos. Incluso quienes al principio permanecieron en silencio y recién se animaron cuando el panorama se aclaró. "Me reuní con representantes de la comunidad judía y transmití a las autoridades de gobierno su preocupación, que comparto plenamente: es inaceptable cualquier clase de símbolos nazis en cualquier persona, también en un policía", dicen que dijo el senador radical Hugo Marcucci.

El concejal peronista, Ignacio Martínez Kerz, salió a pedir la renuncia del ministro de Seguridad, Raúl Lamberto. Y sigue un nutrido listado.

Es que ayer lo que reinó fue el desconcierto, la confusión y las operaciones de cualquier índole durante toda la mañana. Garro, e increíblemente, al parecer las autoridades del propio Ministerio de Seguridad al menos en algún nivel, se anoticiaron de la decisión del gobierno por los diarios que reprodujeron textualmente las declaraciones de Galassi.

Incluso los medios de la capital provincial se mostraron no menos sorprendidos por la revelación y hasta que no accedieron a la grabación de esas declaraciones no parecieron dar crédito a que semejante noticia hubiera sido dada como hecha así sin más.

Oficiosamente desde el Ministerio de Seguridad se informó que "Garro sigue en funciones" y poco más tarde se avisó a la prensa que conduciría un operativo de allanamiento buscando celulares en poder de presos en una comisaría del centro. Ese operativo, aparentemente, buscó reforzar la idea de que nada había cambiado y que a cadena de mandos seguía intacta.

Es decir, los comisarios Garro y Adrián Rodríguez, como subjefe, seguían reemplazando a Sergio Vergara y Sergio Fernández, respectivamente, licenciados cuando estos cayeron en medio del escándalo por el cual la Justicia federal tiene presos y procesados a tres policías de la misma regional, y extendió sus sospechas a estos jefes, en la investigación sobre presunta complicidad y encubrimiento por el caso del camión con más de una tonelada y media de marihuana que apareció el 2 de noviembre pasado en Arroyo Leyes.

Antecedentes. Para prevenir una segura crisis política por el hecho de que la cúpula de la URI se viera involucrada en otra investigación por narcotráfico, y no bien el juez federal Reynaldo Rodríguez citó a Vergara y Fernández, el secretario de Seguridad, Gerardo Chaumont decidió apartarlos de la conducción regional.

A los inmediatos cuestionamientos que sucedieron al ascenso de Garro por haber sido apartado de la jefatura del Grupo de Operaciones Especiales pretendió cortarlos de cuajo el propio Chaumont el viernes pasado: "El caso está cerrado, a nuestro entender no hay nada" por lo que "no vamos a iniciar cazas de brujas por cosas que ocurrieron en 2006".

En ese contexto aparecieron ayer las declaraciones del cuestionado Garro: "El sueño de todos aquellos que somos policías es llegar a ser jefe de unidad y para mi alcanzarlo fue algo importante, más aún siendo de acá, de la ciudad de Santa Fe. Pero después de todo lo que se dijo, lo que tuve que sufrir con las mentiras y que también sufrió mi familia en este último tiempo, decidí presentar mi licencia y esperar cuál será la decisión del jefe de la policía de la provincia para mi futuro. Todas las acusaciones en mi contra son inventadas. No soy nazi ni fascista".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS