Política

"La sociedad va a elevar la vara de exigencia con la gestión de Macri"

Carlos Fara dijo que la caída de la imagen positiva es por la mala política económica.

Domingo 21 de Enero de 2018

El sociólogo Carlos Fara considera que la caída de la imagen positiva del gobierno de Mauricio Macri está fundada en la mala política económica, la reforma previsional, la presión inflacionaria y la amenaza de nuevos ajustes. A la vez, el consultor no considera que el Ejecutivo corra riesgos de tener que enfrentarse a una oposición solidificada.

   "Veo muy pocas posibilidades de que la oposición pueda reconstituirse en lo inmediato", plantea, en el marco de una entrevista con La Capital.

—¿Cayó la gestión de Mauricio Macri en las encuestas? ¿Qué dicen sus números?

   —Efectivamente cayó cerca de 10 puntos luego del pico pos triunfo electoral. El ascenso conseguido con el triunfo no se iba mantener todo el tiempo. No se imaginaba una caída como la que tuvo. De todos modos, es una sumatoria: acomodamiento luego de un pico de crecimiento, errores políticos de la reforma previsional, la economía que se estancó de vuelta, la presión inflacionaria y la amenaza de ajustes mayores. Todo eso crea un clima de opinión donde vuelve a predominar el pesimismo.

   —Hasta aquí parecía que la economía no era un factor de impacto en la gestión del gobierno porque "la grieta" consumía todo el espectro. ¿Esto se terminó?

   —No necesariamente. Está claro que pos triunfo electoral la sociedad va a elevar la vara de exigencia con la gestión. Además las malas noticias para el bolsillo se iban a producir de todos modos. La cuestión no es tanto eso, sino si el gobierno puede mantener la expectativa favorable sobre el rumbo elegido. Por eso la importancia política de la agenda del "reformismo permanente", para que se interprete que "el cambio continúa".

   —¿El gobierno paga costos por tener un ministro de Economía que tiene el 80% de su patrimonio en el exterior, o por el escándalo de Triaca con la mucama? Estas cosas, con el kirchnerismo repercutían mucho en la imagen de aquel gobierno.

   —El público filo Cambiemos es más escrupuloso con lo institucional y la transparencia, por lo tanto los asuntos del ministro Triaca lo afectan más en su propia base. Lo del Dujovne es poco conocido y pasa más de largo. Que el ministro de Trabajo, que pelea contra el empleo en negro, tenga a su empleada doméstica sin registrarla hace mucho ruido. Que la insulte no hace más que fomentar la imagen de gobierno para ricos. Y que la nombre en un sindicato que está intervenido, lleva a muchos a pensar que "son todos iguales". La ventaja del gobierno de Macri es que no lo sale a justificar contra viento y marea.

   —La reforma previsional sí pareció dañar mucho al gobierno. ¿Por qué?

   —El tema era antipático: recortarle recursos a los jubilados, que siempre es uno de los sectores más vulnerables. Segundo, se notó improvisación política y comunicacional para dar la batalla. Tercero: más allá de los responsables políticos y ciertas maniobras, las escenas de violencia nunca son simpáticas para el gobierno de turno. Todo eso en un marco en el cual la economía se había frenado, la inflación de diciembre fue alta, y se avizoraba el ajuste que va tener consecuencias en los próximos meses.

   —¿Cree usted que la oposición podrá tener alguna chance de reconstituirse en lo inmediato?

   —En lo inmediato lo veo muy difícil. Fundamentalmente estamos hablando de las tribus peronistas. Cristina representa un parteaguas que vuelve muy complicado cualquier proceso de articulación rápida, aun cuando ella se auto excluya de la competencia presidencial 2019, ya que de todos modos el kirchnerismo no permitirá una autocrítica y exigirá solidaridad por las causas judiciales.

   —¿Qué será del peronismo? Hoy parece ir en contra de lo que siempre fue su leit motiv: "Todos unidos triunfaremos".

   —Algo así. El peronismo (aunque en realidad deberíamos hablar de los peronismos) es hoy un archipiélago que necesita de un nuevo líder superador que construya los puentes entre las distintas islas. Ese líder hoy no está. Por lo tanto, viene de digestión lenta de la etapa kirchnerista. Por lo siguiente: la vigencia de Cristina, la ausencia de un liderazgo alternativo, la necesidad de un nuevo relato integrador para pararse frente a Cambiemos y una sedimentación ideológica fuerte del ideario kirchnerista en muchos cuadros políticos.

   —¿Hay alguna chance de que Macri no vaya por la reelección?

   —Chance hay. Circula la idea de que ahora vaya María Eugenia Vidal como candidata, para que luego vuelva Macri (al estilo Néstor y Cristina). Me parece que ni a Cambiemos, ni al mundo de los negocios les conviene que se abra un debate interno samplio y definitivo obre ese tema, en plena necesidad de que el presidente siga reafirmando su poder para llevar a cabo las reformas que la Argentina necesita, la lucha contra la inflación, el déficit fiscal, entre otras cuestiones. Si Macri se corre y sale bien, ok. Pero, ¿y si sale mal? Todo el mundo estaría preguntándose para qué diablos lo hizo.

   —¿Hay espacio para la formación de un polo de centroizquierda?

   —Las etiquetas ideológicas siempre son odiosas porque reflejan relativamente lo que es la opinión pública realmente. Más allá de eso, no veo posibilidad de una opción progresista que no tenga como actor fundamental a una parte importante del peronismo. Empezando por el hecho de que no veo figuras que puedan encarar semejante construcción.

   —¿Cuál es el futuro político de Cristina y del kirchnerismo?

   —A la larga se van a desgastar y van a ir diluyéndose. Pero para eso falta tiempo. Cristina es hoy la más candidata presidencial opositora con más votos potenciales, y no hay dentro del peronismo quien le pueda disputar ese lugar. Ella es un liderazgo importante. Creo que no se debe subestimar cuánto kirchnerismo ideológico y cultural hay en la sociedad luego de 12 años de controlar el gobierno. En la provincia de Buenos Aires se pensaba que su techo era el 32 % y finalmente alcanzó el 37 %. Mientras el PJ no tenga caras nuevas potentes y un nuevo relato alternativo, va a ser difícil que el público opositor se olvide de Cristina. Decir que ella hoy es solo una dirigente representativa de la tercera sección electoral del territorio bonaerense es un error. La cuenta real es cuántos votos juntaría en una presidencial, más allá de la actitud que tomen los gobernadores.

   —¿Qué debería hacer el gobierno de aquí en más para fortalecer su imagen?

   —Que le funcione algo de la política económica, una agenda atractiva para mostrar que sigue siendo el cambio (el "reformismo permanente") y construir una comparación permanente con "el infierno tan temido". De los 3 factores, el segundo es central para honrar la denominación de la marca.

   —¿Cómo influyen estos episodios televisados, tipo reality, que involucran a sindicalistas en hechos de corrupción, para que la caída de Macri no sea aún mayor?

   —Todo genera un determinado clima de opinión pública en la Argentina, sin duda. Al final, más allá de la imagen positiva puntual del presidente, la gente termina optando entre visiones, comparando y haciendo balances. ¿Qué prefiere? ¿Sindicalistas corruptos violentos? ¿O las formas democráticas de Macri pese al ajuste?

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